El ascenso del Nasdaq a máximos históricos ha despertado las reticencias de muchas firmas de inversión. No es el caso de Tressis. Daniel Lacalle, su economista jefe, considera que el índice americano “no está en una nueva burbuja tecnológica” y que las valoraciones actuales tienen poco que ver con las de la crisis de las puntocom.

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Aunque Lacalle reconoce que las valoraciones que han alcanzado algunas compañías del Nasdaq suponen cotas “exigentes”, descarta la posibilidad de una burbuja como la que reventó a principios de los años 2000. En su opinión, “ahora ninguna empresa está basada ahora en la idea poder cobrar más por sus servicios en unos años, sino que están descontando que lo que están dando ahora va a ser más barato”. Así lo ha explicado en la presentación de perspectivas de inversión que Tressis ha celebrado a última hora de la tarde de este lunes en Madrid.

Convencido además de que “la economía de EEUU puede seguir creciendo”, Lacalle evita poner tierra de por medio con las gigantes tecnológicas de Wall Street. En el peor de los casos, invita a los inversores a “ser cautos con las empresas cuyas valoraciones siguen subiendo mientras su cuenta de resultados arroja más y más pérdidas”. Aquí es donde advierte de la importancia de vigilar los beneficios por acción de las compañías en cartera.

En opinión del economista jefe de Tressis, “al principio de año las perspectivas de crecimiento siempre son a doble dígito, pero después se van reduciendo”. Además, el experto considera que “no van a ser tan buenos como se espera”. En el mejor de los casos, cree que “les va a costar en línea con las estimaciones actuales”.

WALL STREET VS. SHANGHÁI

Y es que Lacalle defiende que “la recompra de acciones ha sido el principal motor de revalorización de la bolsa estadounidense”. Es más, subraya que “el mayor comprador de acciones del S&P 500 son sus propias compañías”, que el año pasado destinaron más de un billón de dólares para sus programas de recompra de títulos propios.

De cara a este 2020 que acaba de comenzar, el consejo del experto de Tressis es evitar “sectores que necesitan mayor crecimiento de lo esperado en China y los emergentes”, ya que considera que este es un escenario “improbable” en un contexto de generalizada ralentización económica. Y, aún más, advierte del riesgo de “caer en la trampa de lo que está más barato”, ya que considera que por cuestiones puramente estructurales o de gobernanza esta brecha de valoración relativa ya quedaría justificada.

"La recompra de acciones ha sido el principal motor de revalorización de la bolsa estadounidense"

Más ahora, añade José Miguel Maté, consejero delegado de Tressis, que la crisis del coronavirus está sembrando de incertidumbre todas las bolsas y, especialmente, las asiáticas. Aunque es pronto para aventurar cuál será el impacto definitivo de esta emergencia sanitaria, el responsable de la firma de inversión tiene claro que el verdadero protagonismo de la evolución de los mercados en este 2020 volverá a ser cosa de los bancos centrales.

Por lo que se refiere a Europa, Lacalle señala que “no es que la región haya tocado fondo, sino que lleva en el fondo mucho tiempo”. Esta situación la achaca a que el Viejo Continente “no tiene el empuje tecnológico de EEUU o China”, el reto demográfico del envejecimiento de la población y el hecho de que “el principal motor de la economía aquí es el gasto público, que genera una menor productividad”, enumera el experto.

MEGATENDENCIAS Y LADRILLO

Ante estas perspectivas, subraya que “todo lo que tiene que ver con la longevidad” generará importantes oportunidades de inversión, así como aquellos valores más implicados o potencialmente beneficiados del acceso de más y más ciudadanos de países emergentes hacia las clases medias. Dos de las grandes megatendencias por la que todas las firmas quieren apostar. En su lugar, el economista considera que la inversión en valores y estrategias que tengan que ver con la evolución del precio del petróleo no gozarán de tanto potencial ya que el crudo “es cada vez menos el pilar central del crecimiento de las economías”.

El parapeto frente a tanta tensión irresuelta y la posibilidad de cambios disruptivos de paradigma en las grandes economías, Maté defiende que por segundo año consecutivo sus carteras modelo vayan a incluir oro. Un activo que, además de “aportar descorrelación, protege sobre eventuales efectos dominó en activos de riesgo”, señala el consejero delegado de la firma mientras explica que también se ha optado por reducir la duración de la cartera de deuda con el objetivo de mitigar posibles riesgos y quedar menos expuestos a posibles cambios de guion de los bancos centrales.

"Ahora ninguna empresa está basada en la idea de poder cobrar más por sus servicios en unos años"

En este contexto, la apuesta inversora de Tressis pasa por infraponderar la inversión en renta fija soberana y también en deuda corporativa europea, tanto de grado de inversión como de alta rentabilidad. En el extremo opuesto, el inmobiliario europeo es la única categoría de activo que la firma sobrepondera con miras a arañar una mayor rentabilidad de un 2020 en el que aguarda más volatilidad y sigue apreciando oportunidades en emisiones de deuda emergente denominadas en divisas fuertes.