Manu Carreño ha sido históricamente uno de los presentadores más queridos por Paolo Vasile. Cada vez que el CEO de Mediaset es preguntado en privado por la continuidad del periodista deportivo, no duda en señalar que es parte fundamental de su equipo y que confía totalmente en sus capacidades.

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Sin embargo, las audiencias son las audiencias y Deportes Cuatro, el programa que dirige y presenta el comunicador, pasa por uno de sus momentos más bajos, lo que hace dudar a Vasile y su equipo de su continuidad. Los últimos datos hablan de un 4% de cuota de pantalla, muy lejos del 10% que registró el propio Manu Carreño con Manolo Lama hace una década.

En septiembre de 2016 la pareja televisiva que pocos meses antes había celebrado por todo lo alto su décimo aniversario, marcó 1.065.000 espectadores y en octubre de 2020 lleva una media por debajo de los 400.000 seguidores.

El programa lleva un año por debajo de las cifras de Josep Pedrerol en Jugones, lo que ha hecho a Mediaset replantearse el formato. Si se comparan las audiencias de Jugones en estos últimos cuatro años se han mantenido siempre entre los 600.000 y los 700.000 oyentes, por lo que los 500.000 que han perdido en Cuatro han abandonado definitivamente la sobremesa deportiva.

Con estos datos, todas las opciones están abiertas, desde cambiar su hora de emisión hasta bajar el telón del programa después de quince años en antena.  Una situación que demuestra que Manu Carreño ha caído del olimpo de los elegidos de Paolo Vasile, según indican quienes están viviendo de cerca este proceso.

El factor Supersport

Los elegidos de Vasile son un grupo selecto de presentadores en los que el CEO de la compañía tiene máxima confianza y entre los que también se encuentran estrellas como Jorge Javier Vázquez, Jesús Vázquez o Emma García.

El caso es que Paolo Vasile no ha dejado de tener simpatía por Manu Carreño, pero sabe que el grupo no puede permitirse seguir perdiendo terreno en esta franja, con Cuatro perdiendo el tren a pasos agigantados con La Sexta. En lo que va de mes, la cadena de Mediaset solo llega al 5%, mientras que la emisora de Atresmedia se acerca al 7%.

De hecho, las informaciones que llegan a este periódico indican que no está en cuestión la participación de Carreño en Supersport, pero que no se ve con malos ojos poner fin a Deportes Cuatro y que el presentador deje de compaginar su participación en la televisión con Cadena Ser.

El presentador tiene un 10% del capital de la sociedad que produce todos los programas deportivos de Mediaset y en el entorno de Vasile no se descarta que por un tiempo solo tenga presencia en los despachos de la cadena. Recordemos que todos los años Carreño señala en privado que está cansado de compaginar sus dos apariciones en medios y esta sería una buena oportunidad de centrarse solo en la radio.

Mientras el futuro de Deportes Cuatro se decide, la cadena ha comenzado a explorar otras vías. Este mes se ha estrenado El desmarque de Cuatro, un programa que nace del portal de información deportiva adquirido hace unos meses por Mediaset. En principio, el formato se estrenará de madrugada para competir con El Chiringuito y nadie descarta que si funciona el experimento, pueda trasladarse a la franja del mediodía. 

Fin de 'Los Manolos'

La historia de Deportes Cuatro es la de una muerte anunciada desde que en septiembre de 2016, Paolo Vasile decidiera poner fin a Los Manolos. La pareja televisiva que formaron Manu Carreño y Manolo Lama que por esas fechas cumplía una década en antena como uno de los problemas decanos de Cuatro, en pantalla casi desde el nacimiento de la emisora de televisión.

Posteriormente se buscaron otras fórmulas, pero siempre con Carreño como eje principal del formato que cinco años después sigue emitiéndose en la sobremesa de Cuatro. Primero fue Nico Abad y luego Juanma Castaño, pero todos se han marchado de mejor o peor manera.

El último en acompañar a Manu Carreño ha sido Kiko Narváez, exfutbolista del Atlético de Madrid y comentarista ocasional. Pero, lo cierto es que la etapa sin Manolo Lama ha sido muy mala en términos de audiencia. Una lenta agonía que con el paso de los meses y los años baja un nuevo escalón de audiencias. Todo está abierto.