A estas alturas del año para nadie es un misterio que la prensa en papel es uno de los sectores más afectados por la brutal caída de la publicidad que ha traído la pandemia del coronavirus. El problema es que los ajustes realizados hasta el momento han sido insuficientes para compensar el desplome de los ingresos y la incertidumbre de los nuevos rebrotes hace que el futuro inmediato se dibuje muy negativo.

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Las fuentes consultadas por este diario indican que esta situación obliga a la mayoría de los editores a buscar nuevas soluciones de emergencia que sustituyan a los ERTE puestos en marcha desde mayo. De momento, no hay decisiones tomadas, pero todo apunta a que se deberán extender los expedientes temporales una vez que el Ejecutivo los prorrogue hasta diciembre.

Es la primera opción, pero si todo se complica y los ingresos van a peor, los editores no descartan que se deba optar por soluciones de emergencia y deban poner en marcha un ERE que recorte plantilla de manera permanente y así se pueda evitar un colapso económico en 2021.

Los datos de Infoadex -el medidor oficial de la industria publicitaria- indican que durante los seis primeros meses del año, la prensa en papel ingresó 129,4 millones de euros, esto es 78 millones menos que lo registrado en la primera parte de 2019. En total, los diarios impresos se dejaron un 38% de su principal ingreso.

Vocento -uno de los primeros medios de prensa en papel de España- registró pérdidas de 11 millones de euros. La editora de ABC cerró el primer semestre con unos ingresos totales de 163,7 millones de euros, un 15,6% menos. Un impacto de 30 millones de euros por la pandemia.

Malos resultados

Por su parte, Unidad Editorial recortó en un 34% sus ingresos hasta junio. Ingresaron 96,3 millones en la primera parte del año, en una caída sin precedentes en el negocio del editor de El Mundo y Expansión, muy expuesto a sus ingresos publicitarios.

Prisa, dueño de El País, perdió 26,1 millones de euros durante el primer trimestre de 2020. La compañía estimó un impacto de la pandemia de 25,5 millones en los ingresos del grupo y de 20,8 millones en el resultado de explotación. La compañía todavía no entrega resultados semestrales. 

La situación de los grandes grupos no es buena, pero la de los más pequeños no es mejor. Henneo, La Voz, Prensa Ibérica o Godó no presentan cuentas trimestrales ni semestrales, pero las fuentes consultadas indican que sus números no están siendo mejores.

De hecho, todos los grupos mencionados están en estos momentos valorando la forma en que puedan seguir los recortes ante las previsiones de que los ingresos sigan cayendo en la segunda parte del año.

El primero en anunciar un ERTE fue Vocento. El 23 de marzo propuso un expediente de recorte salarial y de jornada del 40% dirigido principalmente a sus áreas de gestión comercial y eventos. Solo se salvaron las áreas de redacción, rotativas y sistemas, considerados servicios críticos en el trabajo del grupo que semanas después fueron incluidos en el expediente.

Nuevos recortes

Le siguió el grupo Prensa Ibérica al que pertenecen El Periódico de Catalunya y Sport. La empresa planteó aplicar un ERTE a toda plantilla durante cuatro meses con un 50% menos de sueldo y de días trabajados. Del mismo modo, Godó, editor de La Vanguardia, propuso un ERTE de reducción del 25% de jornada y sueldo de todos los trabajadores del grupo.

Por su parte, el grupo Henneo aprobó el ERTE el 23 de abril, un ajuste que estaría vigente durante tres meses. El expediente afecta a todos los medios del grupo como 20minutos, Heraldo de Aragón y LaInformación.com, tanto a directivos como a equipo de redacción.

Pero no han sido los únicos. En el caso de El Mundo se propuso un ERTE de cuatro meses -de mayo a agosto- con diferentes niveles de reducción de jornada.  El País redujo la jornada y sueldo un 11% para los trabajadores que ganaran más de 33.600 euros anuales. El ERTE se mantiene hasta finales de diciembre, es decir, tendrá una duración de más de seis meses.

La mayoría de estos expedientes han expirado en verano o lo harán pronto, lo que obliga a las empresas a tomar decisiones. Para ello estarán muy atentos a la negociación del Ejecutivo con el diálogo social para intentar prorrogar los ERTE al menos hasta finales de diciembre. Unos encuentros que comenzarán a realizarse a comienzos del próximo mes. Luego tocará a los editores mover ficha.