Los grupos turísticos Globalia y Barceló continúan negociando con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) los términos del préstamo de 240 millones de euros que previsiblemente se cerrará en enero, según ha podido saber Invertia, a pesar de que ambas compañías desean que sea antes de finales de año. Mientras tanto, el grupo de Juan José Hidalgo acomete cambios en sus agencias de viajes. 

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Halcón Viajes no está renovando algunos contratos de alquiler de algunos locales. “Se están renegociando alquileres y donde no se llega a un acuerdo se cierra la agencia de viajes y se reubica a los trabajadores”, aseguran desde CC. OO. Una propuesta que Globalia trasladó la semana pasada en el Comité Intercentros a los sindicatos. 

Desde Globalia de momento guardan silencio. No obstante, fuentes sindicales se sienten tranquilas al saber que el proceso de fusión con Ávoris -previsto que se materialice en 2021 tras posponerse por la Covid- sigue adelante. “Barceló tendrá más poder, aún no está decidido el CEO y en principio se mantendrán las marcas”, aseguran desde el sindicato Fasga. 

Fruto de esta fusión se creará un grupo turístico con una cifra de negocio de unos 3.700 millones de euros, más de 1.500 puntos de venta y una plantilla de más de 6.000 empleados con 36 enseñas. Aunque es probable que la crisis de la Covid mengüe esta estructura. 

Para que la integración se lleve a cabo es necesario que la Sepi y, posteriormente, el Consejo de Ministros den el visto bueno al préstamo de 240 millones de euros que ambas solicitaron al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas a mediados de noviembre. 

Juan José Hidalgo y Javier Hidalgo.

De momento, ambas compañías continúan enviando información a la Sepi. De estos 240 millones de euros, el 51% (122,4 millones) corresponde a un préstamo participativo y el resto (117,6 millones) a uno ordinario.

Distinciones en el rescate

En este caso, el rescate de la división minorista y mayorista de Globalia tiene algunas diferencias con el de Air Europa. La principal es que no habrá tanto intervencionismo por parte del Gobierno, tal y como avanzó Invertia. ¿Qué quiere decir esto? Que el Gobierno no va a plantear la incorporación de consejeros en la empresa resultante de la fusión ni tendrá tanta capacidad de decisión como con la aerolínea. 

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Cabe recordar que en el rescate de Air Europa se estableció que el Gobierno pueda autorizar las operaciones de fusión o adquisición, designar dos miembros en el consejo de la aerolínea, consensuar el nombramiento del CEO y, en caso de que se barajen despidos, también tendrá voz y voto. 

Además, esta ayuda pública es distinta, ya que la piden dos compañías que atraviesan momentos económicos distintos. Mientras Globalia está ahogada por las deudas, Barceló está “más saneada” y encara la crisis sanitaria con más liquidez. “Con o sin la ayuda no quebraría”, señalan fuentes cercanas a la empresa. 

De ahí que también se entienda que las condiciones del rescate sean distintas y ninguna de las compañías quiera que el Gobierno goce de control en la empresa resultante de la fusión.