Hoteleras, aerolíneas, agencias e industria turística en general coinciden en dar por perdida la temporada de verano, especialmente en términos de turistas internacionales. Se barajan muchos escenarios, como dice el Gobierno, pero todos dependen de la evolución de la crisis sanitaria; por lo que arroja más incertidumbre si cabe al asunto. Pero entre tanto pesimismo, hay una chispa de esperanza: la temporada alta de Canarias, que va desde septiembre a mayo. 

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Es decir, aún quedan cuatro meses por delante en los que muchas cosas pueden cambiar. Y en Canarias lo saben. Por eso la Consejería de Turismo, Industria y Comercio del archipiélago ha comenzado a sentar las bases para convertir a Canarias en laboratorio turístico de seguridad frente al coronavirus y poder adelantar lo antes posible la reapertura del destino con todas las garantías sanitarias. Fuentes cercanas al Gobierno canario se muestran esperanzadas por los primeros datos de reservas de cara a la temporada alta.

A esto también se aferran hoteleras como Riu. “En destinos estacionales, como las islas Baleares o Andalucía, empezamos a considerar que la temporada está perdida y con ello, prácticamente todo el año. En otros destinos con un clima más cálido durante todo el año, como las islas Canarias o el Caribe, vivimos un gran parón que quizá podamos reactivar hacia finales de año”, señalan a Invertia.

Además, el archipiélago juega sus propias bazas. “Es importante señalar que Canarias ha sido, es y será un valor seguro, ya que su carácter insular es una ventaja a la hora de garantizar el factor confianza, que es lo que va a demandar hoy el turista”, explica Javier Gruñeiro, director de Acttiv, empresa dedicada a externalizar servicios de animación turística en hoteles que cuenta con 500 profesionales en Canarias.

Sus altos niveles de fidelización hicieron que el archipiélago fuera la tercera región más visitada en 2019, con un total de 13,1 millones de turistas (un 33% procedentes de Reino Unido y un 20% de Alemania), según datos la encuesta de movimientos turísticos en fronteras (Frontur) publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y eso que cayó un 4,4% con respecto a 2018.

La opción de las agencias

Pero desde luego, no todo va a ser coser y cantar. Hace falta poner en juego medidas. La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, ya aseguró estar trabajando en un plan de turismo, siendo el nacional el primero en reactivarse. 

Por ello, la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV), a través de sus asociaciones insulares de Baleares y Canarias y de la de Melilla, piden que el descuento de residente se haga extensivo a todos los ciudadanos españoles que visiten los archipiélagos.

Las agencias quieren plantear a las instituciones de Baleares, Canarias y Melilla un trabajo conjunto para que, durante el último cuatrimestre de este año, que es cuando estas prevén la apertura del tráfico aéreo y marítimo y, hasta que se recupere la actividad económica a niveles anteriores a la pandemia, el descuento que se aplica a los residentes de las Islas, Ceuta y Melilla se haga extensivo a todos los ciudadanos españoles.

Por otro lado, el sector reclama más medidas de apoyo, como la eliminación o aplazamiento de impuestos, facilitar la liquidez de las empresas y la aplicación de ERTE, entre otras. “En otras crisis hemos sido el sector locomotora y ahora somos el más vulnerable”, señala el vicepresidente de Exceltur, José Luis Zoreda. Cabe recordar que el sector turístico supone el 12% del PIB y el 14% de los empleos a nivel nacional. 

Además, Invertia ha podido saber que representantes del gobierno canario han pedido a Moncloa que se amplíe el periodo de actividad en el sector turístico (tanto hoteles como en otro tipo de empresas) de los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTE) por fuerza fuerza mayor más allá del estado de alarma. El sector turístico supone el 35% del PIB del archipiélago y genera un 40% de su empleo. 

Otra de las peticiones la plantea el director de Acttiv: “Con el objetivo de promocionar Canarias como destino seguro, se deberían promover también ayudas para la realización de campañas publicitarias nacionales e internacionales que afiancen este posicionamiento”.

Conectividad aérea

Y es que Canarias cuenta con un hándicap: depende del transporte aéreo. Así, “las compañías aéreas van a jugar un papel muy importante siempre y cuando se cumplan estos requisitos: que aporten seguridad y ofertas de precio, y que incrementen la frecuencia de los vuelos. Esto ayudará a persuadir al turista nacional para que se decante por las islas”, apunta Gruñeiro. Ya después será el turno del turista internacional. 

Desde Riu, que cuenta con ocho hoteles en las islas, coinciden en que para retomar la operación en destinos como Baleares o Canarias es necesaria la conectividad aérea. “En este primer año, creemos que los viajes de cercanía, búsqueda de la seguridad sanitaria y contención del gasto marcarán las decisiones al planificar las vacaciones”, prevén.

Si bien es cierto, las compañías aéreas también tendrán que reinventarse para hacer frente a las medidas de distanciamiento, especialmente aquellas como Ryanair donde su modelo de negocio se basa en transportar un gran número de pasajeros en sus aviones. 

De ocaso a oasis

Canarias ha pasado a ser en un año de un dolor de cabeza para algunos operadores a la salvación. El pasado año, hoteleras como Meliá o Barceló se vieron obligadas a reducir precios debido a la recuperación de países como Turquía, Túnez o Grecia. La situación tuvo un impacto negativo en sus cuentas.

En el plano aéreo, también su turismo se vio afectado por la reducción en el número de plazas aéreas disponibles resultante de algunas bancarrotas y cancelaciones de rutas, incluyendo las de Germania o Air Berlín. Aunque fue la quiebra de Thomas Cook el golpe más doloroso. Después de esto, Ryanair decidió cerrar bases en Gran Canaria, Tenerife y Lanzarote.

Paradójicamente, el coronavirus golpeó primero a Canarias, donde se cerró un hotel tras el positivo de un huésped cuando todavía nadie preveía la que se avecinaba. Y ahora se alza como la gran esperanza del año para el sector turístico ante las consecuencias de la pandemia.

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