Laurent Paillassot comunicó de manera imprevista a su equipo que se marchaba de Orange. Lo hizo esta misma semana generando gran sorpresa porque hasta hace pocas semanas había manifestado públicamente su confianza en sacar adelante el Plan Trienal que había presentado en noviembre del año pasado.

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Jean-François Fallacher será designado nuevo CEO de Orange España a partir del próximo 1 de septiembre como su reemplazo. Después de cuatro años al frente de Orange España, Paillassot manifestó que quería "dar una nueva orientación a su carrera profesional fuera del grupo".

Un periodo en el que Paillassot logró pilotar la integración de Jazztel -no participó en la compra, pero si en su absorción- y aprovechó los años dulces del crecimiento de clientes.

Puede presumir de haber consolidado a Orange como la segunda operadora española por número de clientes, por facturación y una de las operadoras de mayor despliegue de fibra y de 4G después de Telefónica. Hitos impensables para la operadora a comienzos del año 2000 cuando France Telecom compró Wanadoo.

Paillassot es también el responsable de la estrategia de wholesale de Orange, criticada y admirada a partes iguales. La operadora actualmente da el soporte de fibra a competidores directos como Euskaltel y MásMóvil. Desde Vodafone le acusan de engordar a los rivales, pero los naranjas se defienden indicando que es una manera de rentabilizar su red sin esfuerzos comerciales propios. 

Caída de ingresos 

De hecho, sus ingresos mayoristas alcanzan ya los 220 millones de euros al trimestre y han sido en gran parte los responsables de que no se produjera una gran caída de la facturación compensando el retroceso de los ingresos residenciales. En 2020 representaron 900 millones de sus 5.280 millones de ingresos.

No obstante, en 2019 la facturación no fue del todo favorable. La operadora fue la que mas líneas fijas y móviles perdió, afectada por la arremetida del bajo coste. El propio Paillassot ha advertido en muchas ocasiones que la guerra comercial terminará pasando factura y que el bajo coste les ha hecho mucho daño.

En este sentido la filial de nuestro país ingresó 5.280 millones de euros, lo que se tradujo en una reducción del 1,5% respecto al año anterior. En este contexto los ingresos por servicios (los de los clientes de hogar) llegaron a los 3.760 millones, una caída del 2,9% en todo 2019.

La guerra comercial, la avalancha de promociones y el segmento de bajo coste forzaron a la baja los ingresos de la operadora francesa en España después de varios años. La propia compañía ya había advertido en su última reunión con inversores que sus ingresos no volverían a crecer hasta 2022.

Precisamente para mitigar el impacto el bajo coste, Paillassot lanzó en noviembre un nuevo Plan Trienal A tope. Se basó en tres ejes, entre los que se incluyen aprovechar  todas sus marcas en el mercado residencial y conquistar la cuota de mercado que les corresponde en el mercado de empresas, así como avanzar en las nuevas formas de trabajo.

Retos del nuevo CEO

El último gran legado del todavía CEO fue poner en marcha un plan comercial para ganar clientes en el bajo conste, un proyecto que se ha echado a andar precisamente este mes de junio.

En este contexto, Jean-François Fallacher tendrá cuatro desafíos principales: el primero será intentar frenar la pérdida de líneas y de clientes, seguir profundizando los servicios convergentes de la operadora, rentabilizar el fútbol si es que Orange logra quedarse con los derechos y profundizar la transformación de la compañía, valorando un posible ajuste de plantilla que el mercado lleva meses pidiendo al sector.

En el último año, Orange España ha perdido 88.000 clientes convergentes hasta los 2.994.224 y se ha dejado 68.000 móviles y 68.000 clientes de fibra óptica. Son cifras recuperables, pero que necesitan un cambio de tendencia que lleva siendo negativa demasiados meses ya.

Fallacher se caracteriza por realizar dos movimientos en las regiones que le toca dirigir. El primero es diversificar la compañía ofreciendo servicios de seguros y de electricidad, junto con la factura de telecomunicaciones; y el segundo es realizar procesos de transformación allá por donde va.

Plantilla y fútbol

En los dos casos, España tiene parte del camino recorrido. Tiene Orange Bank desde comienzos de año y en fase de pruebas servicios de seguros y de electricidad, mientras que se sigue implementando un proceso de reestructuración organizativa desde el año pasado.

La diferencia es que hasta el momento, Orange se ha negado a realizar despidos como todo el sector lo ha hecho. Por eso, la llegada de un nuevo gestor ha hecho despertar las alertas entre los sindicatos. Lo normal es que Fallacher tenga un gestión continuista, pero también es verdad que el sector necesita consolidaciones o, al menos, plantillas mas acordes con los nuevos tiempos.

Otro de los retos del nuevo CEO de Orange España será el fútbol. Todo parece indicar que la operadora renovará un año más LaLiga y la Champions League, por lo que será tarea del nuevo directivo intentar rentabilizar estos derechos en un mercado cada vez más competitivo y en el que los márgenes son cada vez más estrechos.