El grupo Orange comienza este junio y julio su gran ofensiva por el low cost, postergada por el Covid y el confinamiento. En febrero, el CEO en España Laurent Paillassot anunció que la operadora lanzaría paquetes convergentes de bajo coste en todas su segundas marcas, en especial Amena, para competir con un segmento que lleva varios meses arrebatándoles ingentes cantidades de clientes y líneas.

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Una estrategia que tiene dos focos principales: MásMóvil y Vodafone, las dos operadoras que más han crecido en este segmento en lo que va de año. Los objetivos de Orange no son casuales ya que las cifras a las que ha tenido acceso Invertia reflejan que es con estas compañías con quien más ha perdido el grupo Orange.

Estas cifras que deben ser confirmadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) indican que la operadora naranja perdió 226.000 líneas móviles entre enero y mayo, de las cuales 115.000 han ido a parar a MásMóvil y 47.000 a Vodafone. En concreto, la pérdida de líneas ha sido principalmente en segundas marcas como Yoigo (MásMóvil) y Lowi (Vodafone).

Orange pierde también 27.000 líneas con Digi, 8.900 con Euskaltel y 8.600 con Movistar. Con operadoras móviles virtuales se deja 18.100 líneas, lo que refleja que su mayor punto débil es el segmento de bajo coste.

Para poner en marcha esta estrategia, Orange ya ha rebajado en un 50% sus productos convergentes en una promoción de tres meses. Del mismo modo, en Amena ha lanzado productos convergentes básicos -con línea móvil y fibra- entre 35 y 35 euros, en valores que se asemejan a MásMóvil y Lowi.  Una oferta que está por debajo de Jazztel que suele rondar los 60 euros para productos similares.

Portabilidades del sector

En cualquier caso, esta arremetida de Orange puede generar un desbarajuste en el actual mercado de las telecomunicaciones. No sólo tensará aún más la guerra comercial sino que forzará al resto de operadoras avseguir compitiendo por un mercado necesario, pero que no beneficia a nadie.

Por ejemplo, los datos de portabilidad a los que ha tenido acceso Invertia, indican que Vodafone sostiene su crecimiento de 34.0000 portabilidades en las líneas que arrebata a Orange y en el caso de desequilibrar la balanza podría ponerse en riesgo de quedar en negativo.

Similar es el caso de MásMóvil que debe 115.000 de sus 170.000 líneas móviles ganadas entre los cinco primeros meses del año a lo que le gana a Orange. De esta manera, si la operadora naranja comienza a recuperar terreno podría generar un efecto dominó entre todas las marcas.

Impacto de Virgin

Todo esto en un contexto en el que todas las compañías han perdido ingresos. Y no solo por el confinamiento, sino porque durante estos meses han comenzado a sufrir impagos de algunos de sus clientes, el mismo periodo en el que se ha mantenido prácticamente paralizada toda su actividad comercial y congeladas sus tarifas a causa del estado de alarma.

En estos meses las operadoras tampoco han podido sacar rendimiento a sus paquetes premium, ya que todos los contenidos deportivos -los de más alto valor- han estado paralizados y han tenido que adaptar sus ofertas y regalar muchos servicios que antes cobraban en la parte alta de sus tarifas. Es decir, su ARPU ha bajado porque muchos usuarios se han cambiado a paquetes de menor valor.

Una guerra comercial con un nuevo actor: Virgin, que nace para intentar arrebatar clientes. De momento, sin precios agresivos ni ofertas diferenciales no dejará pasar la oportunidad para empezar a activar sus fuerza comercial y su despliegue por toda España. Empiezan desde cero, por lo que no pueden permitirse el lujo de ser tibios en su despliegue.