Históricamente los gigantes económicos europeos hablan de una Europa de dos velocidades cuando se refieren al resto de países del continente que no tienen una expansión tan acelerada. La primera velocidad -Alemania, Francia y anteriormente Reino Unido- no perdía oportunidad para recordar esta clasificación a la segunda velocidad -España, Portugal o Grecia-.

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La crisis del coronavirus y el tremendo estrés al que están sometidas las redes de telecomunicaciones en todo el continente, por el confinamiento obligado en los hogares, ha demostrado que esta Europa de dos velocidades efectivamente existe, pero que la clasificación de la primera velocidad solo tiene un integrante. 

En esta Europa de primera velocidad o de velocidad acelerada (de Internet) sólo está España y el resto de países -entre los que se encuentran Alemania, Francia y Reino Unido- van a la zaga. Una situación que explica cosas tan simples como que en estos países Netflix tenga problemas para reproducirse -por lo que pidieron que rebajara la calidad de su imagen en el marco de la UE- y que en España se siga viendo a máxima calidad y sin apenas cortes.

Pero no es solo Netflix. Cosas tan cotidianas como las llamadas a familiares, conversaciones de WhatsApp con los otros padres del colegio o cañas virtuales con  amigos y el vídeo de Youtube con el que sus hijos bailan y hacen ejercicio.

Experiencias que hasta ahora se daban por hechas, que eran rutinarias, pero que se han vuelto fundamentales y que en países como Alemania no se están pudiendo realizar con normalidad debido a la saturación de la red de telecomunicaciones.

Aumento del tráfico

Las medidas de precaución y confinamiento aplicadas para combatir la propagación del coronavirus han disparado el consumo de datos y de Internet por encima del 50% de su tráfico habitual. La Red se está viendo más exigida que nunca, pero ha resistido, lo que está poniendo de relieve que es clave tener una fibra óptica de buena calidad. Y en esta Europa de dos velocidades, España figura entre los más veloces y lidera cómodamente.

España, con un 80% de la población con acceso a fibra óptica, cuenta con una de las mayores redes del mundo. Más de 10 millones de hogares españoles -10,26 millones- cuentan con cobertura de fibra. Es decir, más que la suma de los hogares de Francia (6,8 millones), Italia (1,46 millones), Reino Unido (1,15 millones) y Alemania (650.000), según los datos de la consultora Analysys Mason. 

Ningún otro país europeo lleva tanta fibra al hogar de sus ciudadanos. La fibra penetra hasta el 44% de los hogares. Portugal, con un 38%, es el que más se acerca. En Francia se sitúa en el 10% y en Alemania e Italia, en tasas inferiores al 5%. La media de la Unión Europea, incluyendo la fibra hasta los edificios (FTTB), se sitúa en el 13,9%, según los datos de FTTH Council Europe.

Del mismo modo, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), solo en nueve de sus 36 países la fibra representa más del 50% del acceso fijo a Internet. España es uno de esos nueve países. En concreto, el sexto. La media de la OCDE se acerca al 30%.

El despliegue de la fibra, con la calidad que lleva asociada, se traduce a su vez en una mayor velocidad. Según el informe Digital Quality of Life 2019 de Surfshark, España es el décimo país del mundo con el Internet más rápido, con una media de 108,58 Mbps. Es decir, a la altura de países como Suiza (113,67 Mbps), Francia (107,03 Mbps) o Noruega (103,62 Mbps) y muy por delante de Alemania (68,39), Bélgica (62,98), Irlanda (58) o Italia (49,26).

Inversión de las 'telecos'

La importancia de la calidad y de la velocidad que incorpora la fibra se traduce en los servicios que los hogares reciben y las prestaciones que pueden ofrecer con ella. En situaciones críticas -como las que vivimos- y con un aumento de más del 50% en el tráfico de datos, es capital tener una red robusta y escalable. Como la española.

En este punto, las inversiones de las telecos que operan en España han sido claves. Telefónica ha tenido un protagonismo determinante en la vanguardista posición que España ocupa de en estos momentos. Telefónica España fue pionera en el despliegue de fibra en 2008 con una velocidad de bajada de 30 Mbps y una cobertura del 9%.

En 2012 se lanzó al despliegue masivo, marcando una evolución constante hasta los 600 Mbps simétricos que ofrece en la actualidad y a 1Gb que alcanzan otras operadoras. En España, la red de Telefónica abarca 23,1 millones de unidades inmobiliarias (casas, locales y oficinas) a finales de 2019, el 73% del total. Por su parte, la red de Orange, alcanza los 14,9 millones de hogares con posibilidad de conectarse a fibra óptica y Vodafone los 10,4 millones.

¿Inversiones? Solo en 2019 la inversión de Telefónica España alcanzó los 1.646 millones de euros, el 2,7% más con respecto a 2018 en términos orgánicos. Del mismo modo, Orange ha invertido 2.000 millones desde 2017 hasta 2020 y Vodafone más de 1.000 millones entre 2018 y 2020, incluyendo también red móvil.