La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha lanzado una serie de inspecciones sobre el terreno, con sus propios técnicos, para completar la investigación de los expedientes abiertos por el apagón.
Las nuevas pesquisas se centran tanto en una parte de los 64 procesos ya abiertos por este suceso en el último mes y medio, como para completar la información recabada en plantas sobre las que todavía no hay expedientes, pero puede haberlos.
Una de las últimas actuaciones in situ de este mismo mes de junio se ha centrado en la plataforma fotovoltaica de Núñez de Balboa (Badajoz), que fue de donde procedieron las oscilaciones de frecuencia que el sistema eléctrico detectó justo media hora antes del cero total.
Desde la CNMC no se ha podido confirmar oficialmente esta inspección concreta a la planta extremeña, al estar todos los casos en proceso de instrucción. No obstante, admiten que, en estos momentos, se están desarrollando “las actuaciones que proceden en el ámbito de sus competencias de supervisión e inspección en materia de energía”.
El organismo recuerda que no puede dar detalles de “actuaciones inspectoras individualizadas en curso”. Pero otras fuentes locales conocedoras de la actividad en la citada planta aseguran que ha habido una visita reciente de varios inspectores de la institución en Núñez de Balboa.
Aunque nunca haya mencionado su nombre de forma expresa, esta central es a la que se refiere la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, en varias de sus intervenciones públicas, como posible origen del siniestro.
Desde la CNMC se han resistido hasta ahora en lanzar un expediente sobre algunas plataformas fotovoltaicas concretas, por falta de las pruebas suficientes para justificarlo en el proceso administrativo que se abre. De hecho, Núñez de Balboa no está entre las expedientadas.
No obstante, la presidenta de la entidad, Cani Fernández, ya advirtió en su comparecencia en el Congreso que la actividad supervisora sobre el apagón seguía abierta sin descartar la apertura de nuevos procesos siempre que los indicios y los datos obtenidos lo justificasen, con todas las garantías procesales necesarias.
Desde el entorno del Ministerio de Transición Ecológica también se ha apoyado esta labor instructora que realiza la CNMC sobre el apagón. El objetivo es buscar todas las causas posibles que se acumularon aquel día y que dieron lugar al cero total.
Hasta ahora, los expedientes muy graves se centran en Redeia (matriz de Red Eléctrica) y algunas plantas nucleares que pudieron fallar a la hora de aportar energía síncrona que estabilizara el sistema en el momento de la desconexión.
Pero incluso fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran que no se ve con malos ojos que se extienda la investigación a casos concretos de plantas que, como Núñez de Balboa, pudieron tener un papel decisivo en los hechos.
La empresa propietaria de esa planta, Iberdrola, ha enviado a la CNMC un bloque exhaustivo de documentación en la que demuestra que no hubo ninguna irregularidad en su funcionamiento que pudiera tener una relación directa con el siniestro.
Cabe recordar que esas oscilaciones en la plataforma de Badajoz se dieron a las 12:03 del mediodía del 28 de abril de 2025, justo media hora antes de que todo el sistema eléctrico se viniera abajo.
Ya entonces, prácticamente un mes después del apagón, se requirió información por carta a esta central y, según fuentes empresariales, siempre ha habido un foco abierto sobre su actuación aquel día. La eléctrica ha denunciado en varias ocasiones la presión que se ejerce sobre esta planta, cuando en más de 14 meses nunca se ha podido demostrar nada.
Es más, los técnicos consultados en el sector advierten que esta inspección física, junto con otras realizadas a instalaciones implicadas en el apagón, se produce cuando ha pasado demasiado tiempo desde que ocurrieron los hechos que se investigan. A su entender, eso genera grandes dudas sobre su efectividad, más allá de meter más presión sobre las empresas eléctricas.
Proceso de cambio
Naturgy, Iberdrola y Endesa son las tres compañías con más expedientes abiertos, si bien los muy graves se centran en Redeia y la central de Almaraz. La propia CNMC ha admitido en varias ocasiones que muchos de esos procesos pueden archivarse o quedar en nada, pero es necesario escudriñar hasta el último detalle de un hecho tan grave que perjudicó a todo el país.
Estas últimas actuaciones inspectoras sobre el apagón se producen en pleno relevo de la presidencia de la CNMC y tres de sus consejeros, cuyo mandato vence este mes. El Gobierno ya está preparando esas sustituciones y buscando los equilibrios políticos que permitan hacerlo de forma ágil.
En este proceso, se prevé que haya también un cambio al frente de la Dirección General de Energía, que es el mando clave que lleva a cabo la instrucción de los expedientes y controla las investigaciones sobre el apagón.
De hecho, la presidenta y el pleno del consejo no pueden instar ni influir en ese proceso. Su papel se limita a validar (o no) los casos que desde la dirección de Energía se elevan en cada caso.
Una vez renovada la presidencia y el consejo, la elección de la persona responsable en ese puesto concreto será una de las grandes claves sobre la investigación en marcha de las causas del apagón.
