Desde hace un par de meses uno de los temas centrales es la factura de la luz. Si en mayo y junio se habló sobre el cambio de tarifas, a partir de julio la subida del precio en el mercado mayorista ha sido una cuestión con la que se han abierto informativos y portadas de periódicos.

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Sin embargo, según ha podido saber Invertia, no ocurre lo mismo en los países vecinos europeos, pese a sufrir la misma evolución al alza en el precio de la electricidad. Ni Alemania ni Dinamarca, o Francia, Holanda, Italia y Reino Unido se habla sobre ello. Ni una palabra.

Pero ¿por qué importa tanto el precio de la luz en España, tan al contrario que a nuestros vecinos? Según Eurostat, para los consumidores domésticos (con un consumo anual entre 2500 kWh y 5000 kWh) de la UE-27, la factura de la luz en la segunda mitad de 2020 fueron más altos en Alemania (0,3006 euros/kWh), Dinamarca (0,2819 euros/kWh) y Bélgica (0,2702 euros/kWh).

Si se comparan los precios del primer trimestre de 2021, el precio de la electricidad varía un poco, según Quarterly Report on European Electricity Markets de la Unión Europea. Como es costumbre, Noruega y Suecia fueron los más baratos, con 43,7 euros/MWh y 42,9 euros/MWh, seguido de Dinamarca con 48,8 euros/MWh, mientras que los más caros fueron Reino Unido con 73,1 euros/MWh o Irlanda con 69,6 euros/MWh. El mercado ibérico (España y Portugal) se mantuvo dentro del grupo de los más baratos con 44,7 euros/MWh.

Precios de la electricidad en el primer trimestre de 2021 por países

Y en lo que va de septiembre, la electricidad en el mercado mayorista en Europa va superando los 100 €/MWh en prácticamente todos los países menos Polonia

Precios de la electricidad por países europeos

Incluso los países nórdicos, que suelen disfrutar de los precios más bajos del Viejo Continente, el coste se disparó por encima de un 60% en términos interanuales. Y aunque el mercado ibérico ha sido el segundo más caro solo superado por Italia, el resto deberían preocuparse por lo que ocurre con su energía. Y no lo hacen.

Pobreza energética

"Una de las causas podría estar en los ratios de pobreza energética", explican a Invertia expertos del sector.

Sin embargo, según los datos de la oficina estadística europea Eurostat de finales de 2020, España está en la quinta posición de los países con más pobreza de la Unión Europea con un 20,7% de personas en riesgo, pero con datos muy similares a, por ejemplo, Italia o Portugal. Y en estos países no es portada los altos precios de la luz.

La pobreza energética supone que una familia no puede pagar las facturas, no puede calentar la casa o no puede afrontar gastos imprevistos, una situación que afecta al 5,6% de la población europea. Los países con cotas más altas de este tipo de pobreza grave se dan en Bulgaria (19,9%), Grecia (16,2%) y (Rumanía 14,5%).

Poder adquisitivo

Según el Banco Mundial, España se encuentra en el puesto número 18 de los 27 países miembros del ránking por poder adquisitivo. Lidera Luxemburgo con un ratio de 118,359, y le sigue Irlanda y Dinamarca. Italia, Francia y Alemania también nos superan y Portugal solo está ligeramente por detrás. 

"No hay un solo elemento sino una suma de ellos, porque a esa pobreza energética habría que sumarle el esfuerzo que tienen que hacer las familias y las empresas en función de su renta cada vez que aumenta el precio de la luz", señalan.

Dependientes del pool

Otra razón podría encontrarse en que la gran mayoría de los consumidores en España dependen de lo que ocurra en el 'pool' mayorista, porque tiene una repercusión directa en la factura que llega todos los meses en las casas.

Tanto los que están en la tarifa regulada (PVPC) como en el mercado libre tienen como referencia el mercado diario, por lo que influye mucho cualquier cambio.

El precio del gas y el CO2

De lo que no hay duda es que tanto el precio del gas como el del CO2 marcan máximos históricos y afecta en la misma medida a los mix eléctricos de los países europeos, aunque depende de si predomina la generación nuclear (como ocurre con Francia, que representa un 77% del consumo de electricidad) o del carbón (como con Polonia, cuyo mix depende casi en un 80% de este mineral fósil).

"Precisamente tanto Francia como Polonia, y especialmente esta última, han sido los que mejor han sabido bandear la situación. Y demuestra, que pese a los altos costes del CO2, con un gas tan caro, compensa quemar carbón, justo todo lo contrario de lo que pretende la Unión Europea con el Mercado de Derechos de Emisión (ETS EU)", puntualizan.

"La última opción para explicar este fenómeno es que los partidos políticos hacen 'populismo energético', es decir, utilizan esta situación para sacar rédito político, algo que por otra parte no sorprende porque es lo que suelen hacer", concluyen.