No deja de sorprender la escalada enloquecida del precio del CO2, del gas, del petróleo y por tanto, de la electricidad, pese a que así lleva ocurriendo desde marzo pasado. Julio arranca con récord históricos. El mercado europeo de derechos de emisiones de CO2 ya roza los 60 euros/Tn, el gas ya cotiza en 36 €/MWh y la electricidad marca un nuevo récord histórico para un 1 de julio: 99,80 euros/MWh.

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El verano se presenta calentito y no solo será por las altas temperaturas estivales. El precio medio de la energía en lo que va de año se está doblando respecto a 2020. La media registrada en el pool (mercado mayorista) es de 58,2 euros/MWh.

Los expertos auguran poco efecto de las medidas adoptadas in extremis por el Gobierno, como la reducción del IVA del 21% al 10% o la suspensión temporal del impuesto del 7% a la generación eléctrica.

El agua a precio de gas

Los ciclos combinados (las centrales térmicas de gas) lideran el mix eléctrico, con la máxima aportación del año (18,8%) y a esto se une la parada de algunos grupos nucleares. La central de Ascó I ha estado a medio gas la semana pasada y la de Trillo le ha seguido los pasos, como la de Vandellós. 

Y para poner la guinda, la gran hidráulica se oferta a precio de gas, por lo que mantiene su liderazgo entre las tecnologías que marcan precio.



"Lo más preocupante es que los futuros están por las nubes", señala Simona Sacripante de la consultora energética Easyner. "El Q4 hace registrar el máximo histórico en los futuros alcanzando los 96 €/MWh. El YEAR-22 vuelve a superar su máximo en 72,8€/MWh", subraya. 

El CO2 y el coste climático

El mercado de derechos de emisión de la Unión Europea (ETS EU) sigue desbocado. Pese a que el sector se llevaba las manos a la cabeza cuando llegó a los 50 euros/Tn, ahora queda muy lejano con el nuevo récord al rozar los 60 euros/Tn.

"Mientras tanto, en la UE siguen lanzando mensajes para elevar todavía más el precio de los derechos de emisión de CO2", señala Javier Colón, gerente de la consultora Neuro Energía y experto en mercado eléctrico. Una decisión que se verá plasmada a mediados de este mes cuando Bruselas presente su nuevo plan legislativo Fit for 55, con mucha más ambición climática.

"El mercado del carbono se ha movido a la par con la tendencia alcista de todos los componentes del mix energético", señalan desde Vertis, la consultora y trader especializada en este mercado. "Le ha impulsado el cuello de botella del suministro de gas continental y las compras especulativas en base a las expectativas creadas ante la proximidad de la cumbre europea del 14 de julio".

Pero no es solo Europa. Las políticas ambientales de China están empezando a dar sus frutos. El mercado de CO2 del Viejo Continente está cerca de ocupar la segunda posición por la trayectoria del gigante asiático, que sufre al ver cómo su carbón se está volviendo demasiado caro por el sobrecoste del CO2.

China se encuentra en medio de una enorme crisis energética a medida que el clima extremo, la creciente demanda de energía y los estrictos límites en el uso del carbón dan un triple golpe a la red eléctrica del país. Es un problema que podría durar meses, poniendo a prueba la recuperación económica del país y pesando sobre el comercio mundial. Y eso influye en la tensión de los precios del gas, el único sustituto, por el momento, del carbón.

La OPEP+, dispuesta a subir

Los precios energéticos van a seguir subiendo a corto y medio plazo. No solo el gas, el CO2 y la electricidad. El petróleo también. La cotización de los contratos de futuros del petróleo ha registrado un incremento medio de cerca del 2% ante la previsión de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y sus aliados, el grupo conocido como OPEP+, alcance un acuerdo para incrementar la producción entre agosto y diciembre.

En concreto, el precio del barril de Brent, que se emplea como referencia en Europa, se ha situado en los 75,64 dólares por unidad, lo que equivale a un incremento del 1,35% frente a los precios registrados el miércoles. Y los contratos de futuros del West Texas Intermediate (WTI), el barril empleado como referencia en Estados Unidos, ha avanzado un 2,08%, hasta situarse en el entorno de los 75 dólares unitarios.

El aumento del precio del petróleo es una consecuencia de la fuerte demanda de petróleo y los suministros políticamente restringidos, dice Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Próxima Generación del banco suizo Julius Baer.

La inflación de los combustibles está emergiendo como un problema económico, lo que pone bajo escrutinio el acuerdo de suministro y una cautelosa reducción gradual. "A corto plazo, los precios corren el riesgo de sobrepasar nuestros objetivos de precios, ya que el almacenamiento se agota rápidamente", señala.

Sin embargo, añade, "seguimos confiando en que el mercado del petróleo está en la fase final de su ciclo ascendente".

Demanda vs. pandemia

La vuelta a la actividad económica tiene mucho que ver con todos estos precios. La demanda está casi ya a los niveles previos a la crisis gracias a la recuperación, la reapertura y el pronunciado rebote de la actividad de ocio, que es particularmente visible en América del Norte y Europa.

"Hay una recuperación sostenida de la demanda", continúa Sacripante. "El diferencial con junio 2020 es del 8,1%. El consumo acumulado de 2021 es un 5,8% superior al periodo equivalente del año pasado".

Así que, "a pesar de las medidas fiscales adoptadas por el gobierno, julio ha empezado con un nuevo récord de mercado". Y se espera que continúe así en los próximos meses. Quizá se empiece a poner sobre la mesa cuál es el coste climático que el planeta debe asumir para acometer toda una transición energética que diga adiós a los combustibles fósiles.