La entrada en vigor de la Ley de Cambio Climático va a poner en marcha el proceso de transformación energética al que se verá sometido el país en los próximos años. Con el objetivo de reducir las emisiones será esencial desplegar ingentes cantidades de energía renovable que puedan cubrir a las actuales tecnologías que son más contaminantes. 

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Apuesta esencial será la energía eólica, pero también la fotovoltaica que en los últimos años ha vivido un gran auge. No sólo por las facilidades para instalar placas de autoconsumo en los hogares, también por la eficiencia que han logrado en los grandes parques solares instalados a lo largo y ancho del país. 

Por hacernos una idea de la eficiencia lograda, basta con ver cómo el sector ha conseguido en los últimos años que instalaciones no superiores a los 25 kilogramos sean capaces de generar más de 430 kilowatios. Un esfuerzo de eficiencia que conlleva también una "mejora del residuo que va a dejar al finalizar su vida útil", como explica Myriam García Carromero, directora general de Contigo Energía. 

Unas palabras que pronunciaba durante el encuentro El ciclo de la vida de lo paneles solares fotovoltaicos: del alba al ocaso organizado por EL ESPAÑOL y la Fundación Ecolec. En él se analizó la importancia de que el sector logre ser lo más sostenible posible a lo largo de todo el proceso: desde la fabricación hasta que termina la vida útil de los materiales. 

Muestra de esa eficiencia en la que trabaja el sector es el precio de los paneles. Si en el año 2006 costaban 3,5 euros ahora mismo se pueden adquirir por poco más de 30 céntimos. Así lo destaca Daniel Peña, head of Sales Iberia de Jinko Solar, para quien los fabricantes ya están trabajando en alcanzar el mayor grado de sostenibilidad posible. 

Así, Peña explica que la I+D está siendo esencial para reducir las emisiones de CO2 en la fabricación de los componentes y para reducir al máximo el consumo energético. De hecho, confirmaba que en 2025 todas las plantas de su compañía la energía ya será 100% solar.

Una explicación que matizaba la directora general del economía circular de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Marta Gómez Palenque, quien recordaba que para que el círculo de la sostenibilidad se cuadre, el "transporte" también debe ser lo más limpio posible. Por ello instaba a apostar por el barco y el ferrocarril como modelos de transporte prioritarios frente a los camiones. 

La responsable pública cree que para conseguir esa cuadratura se necesitan tres aspectos concretos: "Un marco normativo conocido por toda la cadena de valor, la recuperación de los residuos y la posibilidad de recuperar los materiales". Esto último daría lugar, según todos los miembros que participaron en el encuentro, a una industria del reciclaje fuerte, de futuro y con empleos de alta calidad. 

Así lo defiende, por ejemplo, Alejandro Labanda, director de regulación y estudios de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF). A su juicio "se puede generar un sector industrial muy potente para lo que hace falta una gran divulgación y que todos los instaladores y propietarios sean conscientes de la necesidad de reciclar" que habrá en los próximos años. 

No puede olvidarse que a partir de 2025 comenzarán a llegar al final de su vida útil  los primeros paneles instalados en la década de los 2000. Será, por tanto, un buen momento para probar la capacidad de la industria en esta materia. Máxime en un contexto en el que no todos los propietarios ni todos los instaladores están registrados y no se conoce con exactitud el volumen de material que tendrá que ser retirado. 

Es por ello por lo que Gómez reclamaba ir avanzando con paso firme en esta materia. "El punto limpio no es el punto adecuado para que se recojan", explicaba, pero sí es necesario que se instalen algunos centros de recogida para "evitar que aparezcan residuos tirados en cualquier parte". 

Una afirmación con la que discrepa el director general de la Fundación Ecolec, Luis Moreno, quien recuerda que la desinstalación y sustitución de los paneles suele efectuarla un profesional. Eso facilita su recuperación, aunque para ello "es necesaria la concienciación y la formación" de los profesionales. 

Moreno recordaba que en "dos años se ha triplicado la potencia instalada en España de paneles fotovoltaicos", por lo que conviene ir poniendo ya los mimbres suficientes para que cuando llegue el momento de recoger esos residuos el sector esté completamente preparado para asumir su llegada. 

"Hay que dimensionar la red de reciclaje, que tendrá que crecer en los próximos cuatro o cinco años", insiste, para recordar que ahora mismo y con la tecnología actual se pueden "recuperar el 95% de los materiales de un panel solar". 

El volumen de residuos dependerá también en buena medida del modelo que acabe imponiéndos en España. "Cada vez tenemos más horas de sol, y eso ha hecho que hayan aparecido dos modelos: el de los grandes parques que suplen a las grandes centrales y el de los huertos solares o instalaciones de autoconsumo", explica Jorge García Domínguez, miembro de la junta directiva de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER). 

De hecho, García Carromero, insistía en que el verdadero reto que tiene en este momento el sector es ver cómo "las grandes ciudades se suman a la fotovoltaica". Y es que en los centros urbanos es complicada la instalación de paneles solares por su diseño. De ahí que se empiece ya a hablar del desarrollo de comunidades que permitan la distribución compartida de la energía generada. 

¿El autoconsumo se impondrá con esas dificultades? Los especialistas que acudieron al debate están convencidos de que así será. A su juicio, "el ciudadano tiene toda la información necesaria, pero le faltan las herramientas y los instrumentos para hacer la instalación", como destacaba la representante de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. 

En cualquier caso, el máximo responsable de Ecolec, auguraba una larga vida al sector aunque aprovechaba para plantear el gran problema al que se enfrenta el reciclaje en este momento. "La cantidad objetivo que debemos reciclar se hace en base a parámetros de la potencia instalada el año anterior, por lo que resulta imposible cubrir en este momento las exigencias", explica. 

Es lógico. Los vencimientos actuales son aquellos provocados por daños ambientales o meteorológicos o porque -poco a poco- van llegando al término de su vida útil. Pero esas cifras están muy alejadas de las 71.000 toneladas que se ven obligadas a recuperar en este momento. Una cuestión que ya está en conocimiento de Bruselas y a la que se le trata de buscar una solución.