El mercado eléctrico sigue batiendo récord histórico de precios estos días de abril respecto a los mismos días de años anteriores. Le acompaña el CO2 en el mercado europeo de emisiones, que se ha más que doblado en medio año, y el gas, que escala posiciones por el frío de Europa. Un cóctel explosivo que apunta directamente al dique de flotación de la gran industria electrointensiva y gasintensiva.  

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Y ocurre en una época del año tradicionalmente barata. El precio medio del mercado mayorista de electricidad de hoy ha superado los 70 euros/MWh, y no se prevé ninguna caída. "El miércoles 8, jueves 9 y hoy viernes, se están alcanzando récord históricos en el precio de la electricidad, y lo peor es que se espera que sigan manteniéndose altos el resto del año", explica a Invertia Javier Colón, experto en el sector eléctrico y socio de la consultora Neuroenergía.

En el caso del EU ETS, el Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea, pasa otro tanto de lo mismo. La tonelada de CO2 roza ya los 45 euros, un récord histórico que se preveía para dentro de dos años. Y las commodities del gas y el petróleo continúan con su senda alcista. 

Efectos en la industria

"Desde el 1 de enero pasado ningún industrial tiene el 100% de los derechos de emisión gratuitos asignados", explica a este diario Andrés Barcelo, director general de UNESID (Unión de Empresas Siderúrgicas). "Pero el precio que más repercusión tiene sobre nuestros costes es el de la luz".

El método de fijación de los precios eléctricos repercute en los costes de producción del sector industrial. 

Pero ¿por qué está subiendo el precio eléctrico precisamente en los tradicionalmente mejores meses del año?

"El precio del CO2 está muy alto, lo que empuja a que suba el precio de los ciclos combinados. Estas centrales, además, sufren el precio de gas también alto, y como son las hidroeléctricas las que suelen marcar precio, al final, todo sube", explicaba días atrás Francisco Valverde, consultor y experto en el sector eléctrico.

"El Gobierno tiene mecanismos para controlar los abusos de ciertos agentes del mercado que están inflando los precios. No tienen sentido estos precios con el nivel de agua en las presas, que es bastante alto en esta época del año, y con temperaturas moderadas de estos días", puntualiza por su parte Javier Colón

En las industrias electrointensivas el consumo de electricidad llega a suponer entre el 25% y el 50% de sus costes de producción, lo que las hace extremadamente sensibles al coste eléctrico. "No es una buena señal que los precios eléctricos estén tan altos, como tampoco lo es que el precio del CO2 marque niveles que se esperaban dentro de un par de años", añade el responsable de UNESID.

"Formalmente el mercado de emisiones de CO2 parece un incentivo para que la industria se descarbonice, eso es lo que quería la Comisión Europea, pero se ha convertido en un instrumento financiero donde los fondos de inversión han visto un filón para especular".

"En el EU ETS se están metiendo unos cuantos fondos y como es un mercado pequeño son capaces de mover los precios", advierte Colón, "eso no se puede permitir desde la Unión Europea, porque al final lo que consiguen es que se lucren fondos de inversión extranjeros a costa de la industria. Hay que pedir a las instituciones que actúen para ponerle coto, o introducir más derechos en el mercado de CO2 o intentar restringir las grandes posiciones que hay en ese mercado". 

El Fondo de Sostenibilidad

Y si los precios de CO2, de la electricidad y del gas afectan directamente a los industriales, hay una cuestión que les preocupa aún más: si se aprueba finalmente el Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE)

"Supondrá una subida del gas muy importante, así como de la luz, porque está diseñado para que al final lo paguemos también", continúa. "El drama lo tiene la industria electrointensiva que tiene que decidir qué hacer, si continúa, y si lo hace, si sigue aquí". Porque además tienen que asumir su proceso de descarbonización y "si las empresas no tienen dinero para invertir, tendrán que buscar otra solución".

Además del FNSEE, lo que es seguro es que a partir del 1 de junio se cambiará todo el sistema de tarifas eléctricas, lo que tendrá un "pequeño efecto malo en la industria", pero un mayor impacto en los consumos domésticos y de pymes. "Con las nuevas tarifas, todos los consumidores que tengan ahora mismo la de discriminación horaria (DH2A), van a pasar a pagar la electricidad más cara de la historia", detalla Colón.

Una herramienta, la cogeneración

"En el caso de la cogeneración, esta volatilidad que se está experimentando en el mercado eléctrico, y que será la tónica de los próximos años, la podemos bandear", explica por su parte Javier Rodríguez, director general de ACOGEN, la patronal del sector. 

"Contamos con la herramienta de la cogeneración, es decir, cuando el precio de la electricidad está bajo, nos beneficia a la industria, y cuando está alto beneficia a la cogeneración". 

Por eso, "necesitamos más herramientas de este tipo para manejar esta volatilidad". El responsable de Acogen recuerda que "aunque el Gobierno va a lanzar subastas de capacidad de unos 1.200 MW de cogeneración, tenemos casi 2.400 MW de plantas que se les acaba su vida útil este mismo año".

Por eso, espera que no se tengan que cerrar las que se queden fuera de la subasta, "se estaría eliminando no solo industria, capacidad productiva y riqueza económica, sino un buen instrumento para adecuarse a la volatilidad del mercado eléctrico", concluye.

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