Repsol se prepara para la economía de guerra que se avecina por la crisis generada por el coronavirus. ¿Primera consecuencia? La reducción en mil millones de euros la inversión prevista, una disminución de 350 millones en los gastos operativos y optimización del circulante en algo más de 800 millones. 

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Se trata de cuestiones aprobadas por el consejo de la petrolera este miércoles y con las que pretende evitar medidas más drásticas como pudieran ser expedientes de regulación temporal de empleo. 

Así que en este entorno, el grupo que lidera Josu Jon Imaz como consejero delegado ha decidido aplazar su nuevo plan estratégico hasta que los mercados hayan disminuido su volatilidad. 

Dividendos

Se mantiene el compromiso con la retribución al accionista con la distribución del dividendo previsto para julio de 0,55 euros por acción y que será repartido bajo fórmula de scrip dividend. 

Ahora bien, aunque se mantendrá la reducción de capital prevista para frenar la dilución de los accionistas por el scrip dividend, sí que se suspende la propuesta de reducción del 5% del capital social de la compañía a través de un programa de recompra de acciones. 

Repsol dará más detalles el próximo 5 de mayo, con la presentación de los resultados trimestrales, pero sí que deja claro que contempla un escenario en el que el barril de crudo Brent se sitúe en un promedio de 35 dólares el barril, mientras que el Henry Hub lo hará en los 1,8 dólares. 

La petrolera que preside Antonio Brufau también insiste en la solidez del grupo y en que cuenta  con una holgada liquidez que le permite cubrir sus vencimientos de deuda a corto plazo y más allá, hasta el año 2024, sin necesidad de refinanciación.

La compañía también ha decidido convocar la Junta de Accionistas para el próximo 7 de mayo que se hará de forma telemática.