Cogolludo, un pequeño pueblo de 600 habitantes de Guadalajara resalta en el mapa casi tanto como antaño lo hizo siendo señorío de los Duques de Medinaceli, época de la que queda el Palacio Ducal y el paso de Felipe El Hermoso y Juana La Loca por la zona. Ahora destaca gracias a Bodegas Finca Río Negro, un negocio que ha rescatado la tradición vinícola de la zona y ha reflotado los pueblos de alrededor con un producto único: los vinos de altura. 

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Su historia arranca con José Manuel Fuentes, empresario afincado en Madrid y de origen palentino, que decide buscar un lugar para dar rienda a su pasión: el vino. Tras diez años de búsqueda, encuentra lo que busca en Cogolludo (Guadalajara). Concretamente en un paraje inigualable, puerta de entrada al Parque Natural Sierra Norte, frontera natural entre las provincias de Guadalajara, Segovia y Soria.

“Mi padre se enamoró de la historia vitivinícola de Cogolludo que durante siglos vivió del vino”, cuenta el hijo de Fuentes y director comercial de la bodega, Víctor Fuentes, en una entrevista a Invertia. De hecho, un tercio de las tierras de cultivo llegaron a ser viñedos y en la imagen de la patrona del pueblo se puede ver un ramito de uvas. 

En 1998 se plantó la primera parcela de viñedo de tan solo 0,6 hectáreas; aunque hasta 2007 no salió su primer vino. Así nace Bodegas Finca Río Negro, que hoy en día cuenta ya con 46 hectáreas. De ellas, 32 de variedades tintas (Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot) y 10 de variedades blancas.

Pero los inicios no fueron tan sencillos como parecen ya que los viñedos están situados entre los 950 y 1.000 metros de altitud sobre el nivel del mar, convirtiéndose en uno de los viñedos más altos de Europa y verdaderamente único, si miramos hacia el norte. 

“Esto está muy de moda ahora, pero hace años no. Ahora somos pioneros, pero nos llamaron locos”, explica Víctor. Esto hace que hayan conseguido unos vinos de altura únicos en el mundo. 

Vino de altura y únicos

Pero ¿por qué únicos? “El clima, el suelo, las variedades y la forma de trabajar determinará el sabor del vino. Nuestro clima y suelo no lo comparte nadie”, afirma. Esta ubicación la convierte en el viñedo más septentrional de Castilla-La Mancha, situado a 55 kilómetros de la DO Ribera del Duero y a 60 kilómetros al norte de la DO Vinos de Madrid.

Y con perdón de Molina de Aragón, Víctor cuenta que “a esta zona se la conoce como la Siberia española” ya que “un día de frío podemos llegar a -22 grados de mínima y más de 40 días al año tenemos temperaturas mínimas de bajo cero”. Además, “tenemos un índice de habitantes por kilómetro cuadrado muy similar a Laponia”, bromea. 

Todo ello hace que no tengan que ver “ni con Mancha ni con Ribera. Estamos lejos de ser DO, por ello optamos a tener nuestros Vinos de Pago”, señalan, aunque es algo complicado por el exceso de trámites burocráticos en Europa.

Hostelería y empleo

La bodega, aunque pequeña, supone un importante motor económico y turístico en la zona. Cuenta con 13 empleados fijos a lo largo del año. Entre ellos, dos de los seis hijos de José Manuel: Víctor -quien nos acompaña en nuestra visita a la bodega- y Fernando Fuentes, que es el gerente. Pero la plantilla se amplía hasta 40 en época de vendimia (septiembre y octubre) y para podas dando trabajo a habitantes de otros pueblos de la zona, como Pinilla de Jadraque.

Además de dar empleo, la bodega mueve la economía de la zona como reclamo turístico. “A Cogolludo le hemos puesto en el mapa y a la hostelería le va bien. La gente viene a ver la bodega y luego comen en el pueblo la comida típica, el cabrito”, asegura el fundador de la bodega, que es quien cada fin de semana realiza personalmente y de modo muy familiar las visitas enoturísticas.  

José Manuel Fuentes, fundador de Bodegas Finca Río Negro.

Visitas que en épocas normales -es decir, sin Covid- contaban aproximadamente con 140 personas el fin de semana, que procedían de Madrid en su mayoría. Ahora, más o menos llegan 40 visitantes, y vienen de Toledo, Albacete y Guadalajara. Es decir, desde los lugares donde las restricciones lo permiten.

Y es que la pandemia se ha hecho notar en Bodegas Finca Río Negro; aunque de manera más light. “En todo el año hemos caído en el acumulado un 8% en ventas, que es ridículo, comparado con el sector. La parte de enoturismo supone un 30% de facturación y hemos estado algunos meses cerrados. Del 1 de julio a diciembre hemos crecido un 18% en acumulado”, detalla Víctor, quien se muestra optimista de cara al futuro.

23 años de historia

Más de dos décadas después, sus vinos no han hecho más que ganar premios a nivel internacional y moverse entre 91 y 94 puntos en la Guía Peñín. Además, ya llegan a 30 países, como Suiza, EEUU, Alemania, China (aunque menos que antes), Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Japón y Puerto Rico, entre otros. 

Y aunque no son de las grandes DO como Rioja o Ribera, estos vinos de Guadalajara tienen buena acogida. “Guadalajara también lo ha acogido como vino suyo y eso ha hecho que tuviera una gran aceptación. Estamos también resaltando a Cogolludo”, recuerda José Manuel durante la entrevista. 

Además, para darle más prestigio a la zona, han recuperado una variedad ancestral y autóctona de Cogolludo, el tinto farragoso. “Estamos trabajando con ella desde hace unos años”, aseguran desde la bodega, por lo que no se descartan novedades que se sumen a los cuatro vinos en mercado actualmente: Finca Río Negro, Gewürztraminer, 992 y 5º Año (el vino top de Finca Rio Negro).

Tanto es así que el consumidor puede encontrarse los vinos de Bodegas Finca Río Negro en Eroski, Carrefour, El Corte Inglés, Valentín Moreno, Makro, Costco, Lavinia y Sánchez Romero. Próximamente estará en Ahorramás y no descartan entrar en algún momento en Mercadona.