La cadena Supersol lleva varios años inmersa en un plan de transformación que permita reflotar sus maltrechas cuentas. La compañía ha realizado un nuevo retoque en su plan maestro otorgando más poder a Vygintas Šapokas, actual CEO de la compañía. 

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Así, en su filial Superdistribucion Ceuta ha cesado a Konstantins Zuks (antiguo director financiero) y ha nombrado a Šapokas como nuevo administrador único de la sociedad, según publica en el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) en su edición de este martes 14 de abril. Šapokas también es administrador único de otra de las filiales del grupo (CashDiplo), así como de otras sociedades externas a Supersol.

El CEO de la compañía está detrás de Kevekmas, sociedad constituida en el mes de enero que se dedica a explotaciones hoteleras de todas clases, restaurantes, cafeterías, bares, quioscos y establecimientos similares, directamente o mediante concesión administrativa o arriendo. Asimismo, también participa en dos empresas inmobiliarias (Carson Assets y Casper Property).

Plan de Supersol

Esta medida se suma a la revisión de toda la estructura de Supersol (incluidos almacenes y distribución) para evitar determinados desbarajustes en el funcionamiento y la reforma de tiendas. Todo ello dentro de un proyecto a largo plazo, que cuenta con la inversión de más de 20 millones. Esta se añade a los 123 millones que ya invertidos por el anterior dueño lituano, Dalius Misiunas, quien abandonó la cadena hace unos meses. 

Con estos cambios se pretende superar las dificultades económicas. Supersol arrastra una situación delicada desde hace años. A cierre del ejercicio 2018 (el dato más actualizado), cosechó unas pérdidas de más de 15 millones de euros, según datos del Registro Mercantil. Cifra muy superior a la de 2017 cuando consiguió reducir los números rojos a 1,31 millones de euros (la cifra más baja de los últimos años).

Las ventas de la compañía ascendieron en 2018 a 490,5 millones de euros (un 2,9% más que en 2017), de los que 13,5 millones de euros proceden de las ventas de los almacenes a compañías del grupo y 477 millones de los supermercados a los consumidores finales.

Todo ello derivó el pasado año en un despido colectivo que afectó a 294 empleos y conllevó el cierre de 18 tiendas y 12 pescaderías. Actualmente, hay cerca de 200 tiendas y 3.000 empleados, según los datos que aportan los sindicatos. La mayoría de los supermercados están ubicados en Andalucía y Madrid.