La expectación era máxima en torno al futuro de DiaAna Botín, la presidenta del Santander, único banco que aún no había llegado a un acuerdo con el grupo de supermercados ha sido la encargada de disipar las dudas. Antes del cierre de sesión en la bolsa española, y sin hecho relevante o comunicado alguno de por medio, lanzaba un tuit en el que afirmaba que el banco se sumaba al acuerdo de refinanciación que habían suscrito ya las otras 16 entidades acreedoras de Dia. Sí, por Twitter y sin hecho relevante en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y con los mercados aún abiertos. Todo a la altura de lo que viene siendo la polémica que envuelve a Dia y su futuro en los últimos meses. 

Luego sí ha llegado ese hecho relevante, pero pasadas las 19 horas, con el mercado ya cerrado. Para entonces, el tuit de Botín llevaba cerca de dos horas públicado. En él ha adelantado que el fondo LetterOne, a través del que el magnate ruso Mijail Fridman ha gestionado todo su asalto al grupo español, "se ha comprometido a trabajar para eliminar la discriminación entre bonistas y bancos de Dia". "Creemos es un tratamiento justo", ha añadido la presidenta del Santander.

Ella misma había criticado poco antes en un acto organizado por el 'Financial Times' que "los bonistas extranjeros reciben el 100% y a los bancos españoles les están ofreciendo algo que realmente es muy inferior", según recogía la agencia Efe. Ese, apuntaba, era el motivo por el que el cántabro era el único banco de los 17 que componen la financiación sindicada de Dia que no se había agregado al pacto para aplazar hasta 2023 el vencimiento de toda la deuda del grupo, cuyas primeras amortizaciones tendrían que tener lugar a finales de este mismo mes de mayo, según el calendario actual de pasivos.

Así, sólo faltaba por firmar el Banco Santander, dueño del mayor porcentaje de deuda de Dia con cerca de 300 millones de euros. La firma era clave para evitar que la empresa se declarase en concurso de acreedores, pues este lunes acababa el plazo para que la compañía diese con una solución para 'tapar' el agujero patrimonial en el que está sumida y evitar así la causa de disolución en el que se halla incursa. De no haberse alcanzado este pacto de última hora, los acreedores podrían haber reclamado el proceso concursal forzoso aún antes de los primeros vencimientos de deuda, que ya el actual consejo de administración del grupo de supermercados consiguió aplazar.

De lo poco que se conoce del acuerdo para la refinanciación es que incluye la ampliación de capital por 500 millones de euros que la junta de accionistas de Dia ya aprobó el pasado mes de marzo. En este sentido, LetterOne se ha comprometido a acudir a la operación con el equivalente a su actual posición en la compañía, que roza el 70% tras las adhesiones conseguidas para su oferta pública (opa) a 0,67 euros por acción. Un porcentaje que se hará efectivo en los próximos días con la ejecución de las correspondientes compras y que permitirá la toma de control del consejo de administración de la cotizada por parte del ruso.

POR DEBAJO DE LOS 0,67 EUROS

Este porcentaje de control se conoció el pasado viernes, fecha en la que también se informó de que se había logrado un principio de acuerdo con 16 de los 17 prestamistas sindicados, representativos del 77,5% de la financiación sindicada del grupo de distribución minorista.

A pesar de este atípico anuncio de salvamento financiero, Dia ha cerrado la sesión bursátil de este lunes con una caída del 0,19% hasta los 0,641 euros por acción. La distancia se mantiene con respecto al precio que Fridman puso sobre la mesa hasta el lunes pasado, cuando acabó el plazo de aceptación de su opa después de tres prórrogas.

Las últimas cifras disponibles del grupo de supermercados dan cuenta de una deuda financiera neta total de 1.702 millones de euros, sin tener en cuenta la norma contable IFRS 16. Esta cifra, correspondiente al cierre del primer trimestre del año, representa un incremento de 251 millones de euros respecto al término del año anterior. De lo que no hay balance es de cómo podría afectar la negociación de reestructuración a la plantilla del grupo, asunto al que Botín se ha referido a pesar de la cautela por la que los sindicatos han optado en este tema.

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