Fridman ha conseguido sacar adelante su oferta pública de adquisición (opa) por Dia sin subir un solo céntimo los 0,67 euros por acción que puso sobre la mesa hace ahora tres meses. Y con todas las bendiciones de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Como se especulaba en los últimos días, este lunes, el supervisor ha concedido a ese precio la calificación de equitativo y ha prorrogado su plazo de aceptación hasta el próximo 13 de mayo.

Gracias a la complicidad de la CNMV, que afirma que ha adoptado esta decisión después de valorar "un informe específico" encargado a “un segundo experto externo” del que no revela su identidad, Fridman ejecutará su opa por Dia pagando un 87% menos de lo que desembolsó en sus primeras compras de acciones de la compañía. Un desenlace al que el supervisor se ha decidido con tal de evitar que el grupo de supermercados entre en concurso de acreedores.

El abismo de la quiebra financiera ha sido de hecho la clave para la agilidad que el organismo ha mostrado en responder a los cambios de guion que Fridman ha ido introduciendo en su plan para hacerse con el control de Dia. En el hecho relevante emitido por la propia CNMV se especifica que la cotizada "se encuentra de forma demostrable en serias dificultades financieras" y que la opa de Fridman es el preámbulo de un plan de rescate financiero que por lo tanto hace que esté “directamente relacionada con el objetivo de favorecer el saneamiento de la sociedad”.

Lo que ha ocurrido este lunes dos horas y media después del cierre de la bolsa ha sido la confirmación de lo que ya se anunciaba el pasado viernes 26 de abril, cuando el empresario ruso dejó la ‘patata caliente’ en el tejado de la CNMV. Cuatro días después, el último dentro del plazo que se había marcado, confirmó que su plan de rescate para Dia dependía precisamente de que el supervisor contradijese su dictamen del 28 de marzo y afirmase que los 0,67 euros por acción que ofrece -y se ha negado a incrementar en múltiples ocasiones- reunían las condiciones para señalarse como “precio equitativo”. Y así ha sido.

Desde la CNMV han explicado ahora que "al ser una opa voluntaria no se entró entonces a valorar la equidad del precio ofertado", pero el hecho relevante que en aquella fecha se emitió señala que este importe "no tiene la consideración de precio equitativo". Y es que, si bien la situación financiera del grupo se ha ido deteriorando, cuando el ruso llegó por primera vez al capital de Dia a través del fondo LetterOne, en julio de 2017, la compañía cotizaba a 6 euros por título. Este lunes apenas ha superado los 0,6, y gracias a que el entendimiento que ya se entreveía desde primera hora entre el empresario y el organismo supervisor ha aupado sus acciones más de un 3%.

Otro síntoma de la agilidad que ha procurado la CNMV está en que este lunes acababa el plazo para que la CNMV se pronunciase, pero Fridman volvía a sorprender antes de la apertura de la bolsa con otro cambio de guion: se comprometía a comprar las acciones del grupo que se hubieran adherido a su puja sin condición alguna de cuota mínima. Eso sí, siempre y cuando el organismo diera su brazo a torcer y bendijese los 0,67 euros por acción.

Con el cambio de condiciones, se abría de nuevo un plazo de hasta tres días hábiles de bolsa para que la CNMV comunicara su decisión definitiva sobre Dia. Sin embargo, la respuesta se ha producido con apenas 12 horas de diferencia ante la urgencia para que Fridman viese despejado el camino para su la operación y se ponga a trabajar en los acuerdos de refinanciación que salven a la minorista de la quiebra financiera. Tal es así que todo parece indicar que detrás de la eliminación de cualquier umbral de aceptación estaría precisamente la institución que preside Sebastián Albella, según fuentes conocedoras de la operación.

Esta agilidad, poco habitual en el común de las opas más recientes, se justifica en este caso tanto por la debilidad financiera de un grupo que da empleo a más de 40.000 trabajadores, la mayoría de ellos en España, como por la rápida respuesta que LetterOne habría procurado en dar respuesta al supervisor. No obstante, esta presteza ha sido duramente criticada por grupos de accionistas minoritarios, como la Asociación de Accionistas Defensores de Día (AADD), que defienden la posibilidad de terceras vías para el rescate de la compañía, si bien lo cierto es que hasta la fecha ninguna se ha formalizado desde que Fridman logró una más que ajustada victoria en la decisiva junta del grupo celebrada el pasado 20 de marzo.

UNA ACEPTACIÓN TESTIMONIAL

Entonces, el ruso solo logró granjearse el apoyo de un 6,86% del capital de la compañía, con lo que para sacar adelante su hoja de ruta -supeditada en un principio a la aceptación de un 35,5% del accionariado- necesitaba más que quintuplicar apoyos. Después, casi al término del periodo de aceptación inicial fijado para el 23 de abril, cuando pocos se imaginaban que los 0,67 euros iban a bastar para conseguir el beneplácito del supervisor, resultó que las adhesiones recibidas se quedaban en un ínfimo 3,3% del capital.

Desde aquella cifra, ni Fridman ni los representantes en España de su fondo LetterOne han dado más detalles sobre la marcha de las adhesiones a su oferta. Ni siquiera hoy. Sin embargo, todo parece indicar que poco habría engordado desde aquel recuento raquítico ni siquiera a base de prórrogas, rebajas del umbral mínimo de aceptación -pues ya lo había dejado en un 21% del capital- y entendimientos a contrarreloj con una CNMV que se define “consciente de la situación de la compañía”.

Con el plan del ruso aprobado con todas las de la ley, el empresario podría hacerse con el control absoluto de Dia por 87,6 millones de euros. Un desembolso que, sin embargo, se quedará muy lejos del que, según todo apunta, finalmente afrontará para incrementar su cartera actual del 29,001% de la cotizada, pues sigue gozando de una escasa popularidad pese a los esfuerzos del consejo de administración de la compañía por remediarlo al presentar a Fridman como única vía de escape al abismo de la quiebra.

La toma del control absoluto al que aspiraba y este lunes ha renunciado le habría salido al empresario a 2.651,6 millones de euros a razón de las cotizaciones que la compañía marcaba cuando entró. Cuando compró por última vez, lo hizo a 3,73 euros, con lo que el desembolso ya se hubiera reducido a 487,6 millones. Sin embargo, la difícil situación financiera del grupo está por consentir que la factura sea muy inferior. Más todavía al haber renunciado a este objetivo de dominación frente al resto de accionistas.

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