El consejo de administración de Dia ha preferido escoger susto a correr peligro de muerte. A regañadientes, ha aceptado y recomendado acudir a la oferta pública de adquisición (opa) de Mijail Fridman. Sin embargo, los accionistas minoritarios del grupo no están por la labor. Tanto que, por ahora, han preferido aparcar su plan de salvamento para la compañía para focalizar sus esfuerzos en oponerse al ruso.

Este cambio de estrategia, que choca con la opción con la que finalmente ha tenido que comulgar el consejo de administración de Dia, se fundamenta en tres argumentos. La Asociación de Accionistas Defensores de Dia (AADD) considera que lo urgente es evitar la exclusión bursátil de la compañía, que el grupo es demasiado significativo “como para que los bancos acreedores la dejen caer” y que consideran complicado alcanzar el cuórum y el respaldo que necesitarían para su hoja de ruta en una nueva junta de accionistas.

“Nuestro primer objetivo ahora es recomendar a los accionistas que no acudan a la opa”. Así de tajante lo explica Rafael del Castillo, presidente de AADD. Una tarea a la cual la asociación de pequeños inversores ya se había entregado en las últimas semanas y que se vuelve más urgente tras la decisión del consejo y en el ecuador del plazo de aceptación inicialmente establecido para la oferta de Fridman a través del fondo LetterOne.

Los cálculos del grupo de inversores estiman que entre sus miembros y otros accionistas que les han mostrado su compromiso de rechazar los 0,67 euros por acción “ya se superan el 10%”, una cota que aseguraría la permanencia de Dia como cotizada. En este sentido, el empresario ruso ha reiterado que no tiene intención de proceder a la compra forzosa de las acciones que escapen de su control si no supera el 90% del capital social.

"Nuestro primer objetivo ahora es recomendar a los accionistas que no acudan a la opa, los bancos acreedores no la van a dejar caer"

Conservar este umbral es ahora el principal objetivo del grupo de pequeños inversores, convencidos de que, si el plan de Fridman sale adelante pero Dia sigue cotizando en bolsa, sus acciones rápido superarán el precio ofertado por el ruso. Incluso en el caso de que la hoja de ruta de LetterOne se quedase en papel mojado por una aceptación mínima inferior a la establecida en el folleto, Castillo defiende que “una ampliación de capital acelerada puede cerrarse en dos o tres días”.

Estos son los argumentos que antes de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) aprobase la opa de Fridman ya esgrimían los inversores que se negaban a vender. Un grupo en el que además de la Asociación están también gestores de Renta 4 Banco, diversos fondos oportunistas que han aflorado en los últimos días, el empresario portugués Luís Amaral e incluso el consejero y presidente Borja de la Cierva, que con 19.077 acciones de Dia (un 0,003% de su capital) ha sido la nota discordante dentro de la cúpula del grupo al rechazar la venta de su participación.

LA AMENAZA ES DOBLE: VENTAS DESORDENADAS Y QUIEBRA

Como en su momento el propio consejo de administraciónahora es Fridman el que “está metiendo miedo”, según explican varios gestores de carteras, con el abismo del proceso concursal. Y es que Dia sigue en causa patrimonial de disolución sin plan de refinanciación a la vista, vencimientos en cerca de un mes y sin inyección de dinero vía ampliaciones de capital. Frente a los riesgos de los que advertía el consejo si su plan no salía respaldado en la junta de accionistas del pasado 20 de marzo, ahora se le suma la posibilidad -ya anunciada- de la venta desordenada del 29% del capital que está en manos del ruso.

De momento, y desde el pasado 29 de marzo, Dia sigue anclado en los 0,65 euros por acción, apenas unas milésimas de euro arriba o abajo. Este martes, a solo una sesión de que se agotase el plazo legalmente establecido para su pronunciamiento, el consejo ha emitido su dictamen favorable para una opa que limita su prima de valoración al 2,29% frente al cierre de 0,655 euros por título. De todas, parece inviable que pueda producirse ninguna subida del precio de la opa, como los representantes de LetterOne han comentado.

"La de LetterOne se trata de la mejor alternativa existente, ya que existe el riesgo de que la sociedad se vea obligada a acogerse al régimen de insolvencias"

En el amplio documento de valoración de la oferta, de 39 páginas, los consejeros recuerdan que, aunque el precio ofertado no puede tener la consideración de equitativo, la aceptación es la única vía para que Fridman vaya desplegando su plan de rescate que a fecha de hoy “se trata de la mejor alternativa existente para el conjunto de las partes interesadas” del grupo. Y, se podría decir todavía de otro modo: la única por ahora.

Así, desde la misma cúpula de Dia que tras su derrota en la junta se ofrecía para mediar y alcanzar un nuevo acuerdo financiero con la banca acreedora, se reconoce que “existe el riesgo de que la sociedad tenga que enfrentarse a una reestructuración financiera completa o se vea obligada a acogerse al régimen de insolvencias”.

Los minoritarios justificaban hace solo unas semanas que con una ampliación de capital de únicamente 150 millones de euros se resolvería el agujero patrimonial del grupo de supermercados. Sin embargo, cualquier operación en este sentido debe ser ratificada en junta de accionistas. Una asamblea cuya última convocatoria cosechó mínimos históricos de participación a pesar de su trascendencia, y cuya repetición -temen los pequeños inversores- no serviría para cosechar apoyos suficientes como para sobrepasar a un Fridman que, incluso sin mucho apoyo adicional, terminaría por llevarse una vez más el gato al agua.

14 DÍAS PARA LA BÚSQUEDA DE APOYOS Y DISIDENTES

Ahora, la próxima fecha clave para el futuro de Dia está en el 23 de abril, jornada en el que acaba el plazo de aceptación voluntaria de la opa, salvo extensión por parte de LetterOne. Por ahora, además, el fondo de inversión no ha anunciado la compra de ninguna acción del grupo español, un destape al que está obligado mientras esté vigente su opa, pero que tendría que ser muy medido para no alcanzar el 30% que obligaría a convertir su oferta en forzosa y, por tanto, elevar su precio hasta un umbral ‘equitativo’ según los criterios que marca la regulación vigente.

Mientras tanto, LetterOne tiene la potestad de poder anunciar en cualquier momento cuál es el grado de aceptación de su oferta, que debe alcanzar el 35,5% del capital social para cumplir con las exigencias de su guion. Sin embargo, desde el entorno de Fridman ya se ha asegurado que lo más probable es que esto no ocurra, adelantando que “todo se decidirá en las últimas 24 horas” de un periodo que solo se vería interrumpido si algún caballero blanco lanzase una contraopa más beneficiosa para los actuales accionistas. Un extremo que cada vez se antoja más inverosímil para accionistas y analistas.

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