Las últimas maniobras de Mijail Fridman para hacerse con el control de Dia han colocado en la picota a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El ruso ha pedido al organismo que se pronuncie en cuatro días sobre la equidad de los 0,67 euros por acción que -ha insistido- no tiene intención de engordar. A la espera de cuál sea su veredicto, los minoritarios ya se están preparando para dar batalla en caso de que el plan del empresario alcance la bendición del supervisor.

Tan pronto como Fridman anunció su intención de hacerse con el control de Dia a precio de derribo, varios grupos de pequeños inversores se levantaron en armas. Sin embargo, el último cambio de guion que ha introducido el ruso en su asalto por la compañía española ha colocado en su punto de mira a la CNMV. Tanto que la Asociación de Accionistas Defensores de Día (AADD), que agrupa a pequeños inversores titulares de aproximadamente un 7% del capital de la compañía, ya amenaza con plantear medidas legales contra el supervisor si se pliega a las peticiones del empresario.

En esta línea de discurso, el grupo presidido por Rafael del Castillo recomienda a todos los accionistas de la cadena de supermercados mantener “un número de títulos” en cartera para seguir figurando como inversores del grupo y así poder “llevar a cabo futuras acciones colectivas para pedir responsabilidad por el perjuicio causado como consecuencia de la mala gestión”. Es aquí donde, en función de lo que el organismo supervisor finalmente decida, se prevé denunciar su actuación y, según los expertos, es aquí también donde se entienden las últimas advertencias del consejo de administración sobre la marcha del negocio de la compañía.

La asociación de inversores asegura que en las últimas semanas ha venido manteniendo conversaciones “con diversas entidades financieras y fondos de inversión nacionales y extranjeros, accionistas importantes de la compañía e incluso ha mantenido una reunión con representantes del Ministerio de Economía y la Dirección Económica de Moncloa con el fin de convencerles del perjuicio para la compañía, sus accionistas y el tejido empresarial que supone el éxito de la opa” de Fridman.

Sin embargo, el último cambio de guion del empresario ruso es aún más significativo. Consciente de que su plan de rescate para Dia es hasta ahora la única vía posible para que el grupo esquive un posible proceso concursal, ha decidido solicitar a la CNMV que en cuatro días -hasta el próximo martes 30 de abril- se pronuncie sobre si los 0,67 euros por acción que ofrece pueden ser considerados “precio equitativo”.

Aunque este importe nunca gozaría de esta consideración a tenor de los criterios que tradicionalmente se emplean para valorar opas según lo que marca la ley vigente (media de cotizaciones, valoración de flujos de caja o importe desembolsado por el opante antes de la operación), sí podrían llegar a serlo al considerar que el grupo se encuentra en causa patrimonial de disolución y que el agujero habría ido a más en este primer trimestre del año. Hasta los 190 millones de euros, según cálculos preliminares de su propio consejo de administración difundidos precisamente este viernes.

DE SALDO A OPORTUNIDAD DE ORO

Si Fridman logra el reconocimiento de la CNMV, podría hacerse con el control efectivo de Dia en el accionariado y el consejo de administración sin necesidad de tener que rascarse más el bolsillo. Algo que algunos minoritarios llegan a calificar de “disparate”y “atentado” contra su patrimonio, pero a lo que el ruso está decidido. Así lo ha explicado en el hecho relevante en el que exige al supervisor que una vez más se pronuncie con agilidad sobre su proposición: si logra la calificación de precio equitativo, se conformaría con llegar al 50% del capital del grupo de supermercados para ejecutar su opa, que en los términos en los que está planteada ahora mismo necesitaría sumar un 65% del capital para ser efectiva.

A muchos no se les escapa que en las últimas semanas Fridman había insistido en pequeñas reuniones una y otra vez en que el precio real de la compañía no sobrepasaba los 0,22 euros por acción. Así lo denunció recientemente el empresario portugués Luís Amaral, que a través de la firma inversora Western Gate es dueño de un 2% de Dia. Aunque el precio más bajo al que se desplomaron los títulos del grupo español antes de la formulación de la opa fue de 0,36 euros por acción, en la Nochebuena del año pasado, con este mensaje estaría dando a entender “que este nivel representa un 70% menos del precio que ofrece”. De saldo a oportunidad de oro gracias a esta comparativa.

Mientras tanto, a pesar de la celeridad que ha requerido de la CNMV, el calendario de compromisos financieros del grupo apremia cualquier movimiento. Esta es la gran baza de Fridman para seguir presionando adhesiones para su hoja de ruta, que a razón de sus últimas maniobras parece que se quedará muy lejos de poder alcanzar el 90% con el que tendría vía libre para proceder a la exclusión bursátil de la compañía. Los minoritarios siguen en pie de guerra y calculan que cerca de un 15% del accionariado se ha manifestado formalmente en contra de acudir a la opa. Habrá que esperar hasta el 6 de mayo, si no vuelve a haber cambios o prórrogas, para conocer el resultado de la operación.

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