GAM pisa el acelerador en diversificación y expansión. La multinacional asturiana afronta una nueva etapa en sus casi dos décadas de historia con unas finanzas saneadas y un ambicioso plan de acción a tres años que pone el foco en la digitalización y la sostenibilidad. Uno de sus proyectos estrella es la inminente inauguración de una planta de refabricación de maquinaria.

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A los mandos de esta hoja de ruta se sitúa Ana Jorge (Oviedo, 1978), directora de estrategia y transformación de GAM, que charla con Invertia sobre los cambios que ya están en marcha y los que se avecinan a medio plazo. En sus 15 años de trayectoria dentro del grupo, ha sido responsable en buena medida de ampliar el foco de negocio mucho más allá del tradicional alquiler de maquinaria.

El incremento del 31% registrado en la facturación de GAM en los seis primeros meses de este año supone recuperar cifras previas al estallido de la pandemia y también un aval para este plan de transformación. Con el apoyo de los accionistas de referencia y una liquidez holgada, la firma asturiana se lanza a ampliar negocio y se adentra en actividades con un potencial tan extenso como la movilidad sostenible de última milla.

¿Cómo ha evolucionado GAM desde su incorporación a la compañía?

El cambio ha sido enorme. Hemos pasado del simple alquiler de maquinaria a ser una solución integral para las actividades secundarias de nuestros clientes, en las que nosotros somos especialistas y contamos con la experiencia adquirida durante todos estos años.

Cuando GAM se constituyó hace casi dos décadas, la idea era crear un alquilador de maquinaria, que era una actividad muy atomizada con muchos clientes pequeños, muy basada en el mundo de la construcción. Desde entonces, hemos vivido desde el bum de la construcción hasta la crisis de 2008, a partir de la que tuvimos que transformarnos totalmente.

Ahora, además del alquiler con el que empezamos, contamos con una oferta adicional que incluye servicios de energía, soluciones industriales, alquiler y venta de estructuras modulares, organización de eventos deportivos, corporativos y culturales, compraventa de maquinaria de los principales fabricantes, ingeniería dron, una línea de robótica -con vehículos de guiado automático (AGV)- y siempre complementado con una línea de formación para clientes y servicio de posventa.

Imagen de una oficina de GAM.

Una de las últimas novedades de GAM ha sido el lanzamiento de Inquieto en el área de la movilidad sostenible. ¿Qué ha supuesto la pandemia para esta iniciativa?

Inquieto nace como nuestra solución de última milla dentro de nuestro plan de sostenibilidad. Comenzamos a trabajar en ello meses antes de la Covid-19 y, sin embargo, el proyecto vio la luz en septiembre de 2020. Así que, todo el desarrollo nos pilló en el confinamiento. Es una solución innovadora e integral mediante una de las gamas más amplias de vehículos no contaminantes, apoyados a su vez en unos hubs implantados en las ciudades que permiten un reparto mucho más eficiente.

No obstante, no se trata simplemente de vehículos, sino de la gestión de todo el suministro, que es el valor diferencial que aportamos. Estamos teniendo mucha acogida en la parte de food y toda la parte retail. Además, como complemento, hace unos meses lanzamos nuestra escuela de riders.

¿Esta escuela forma parte de la línea de negocio de formación de GAM?

Así es. Venimos desarrollando esta área desde hace muchos años y formamos hasta 20.000 personas al año. Hemos percibido una oportunidad y la necesidad de profesionalizar la figura del rider. Por eso lanzamos esta formación teórico-práctica, que también se complementa con una bolsa de empleo.

Está contando con una gran acogida en el mercado. A veces los propios riders son los que solicitan esta formación y otras veces son las compañías del sector las que quieren formar a sus empleados. Esto es reflejo de lo que ocurre en conjunto en esta área de actividad, donde hay mucho peso B2B a través de planes de formación para todos los empleados de una empresa.

Hemos percibido una oportunidad y la necesidad de profesionalizar la figura del rider

Más allá de estas últimas novedades de negocio, ¿dónde pone GAM el foco de su crecimiento?

Hoy por hoy, GAM es una multinacional de origen asturiano presente en 10 países: España, Portugal, Marruecos, seis mercados de Latinoamérica y Arabia Saudí. El cambio de la compañía ha sido no solo en negocio -que ha pasado de la construcción al industrial, donde estamos trabajando para posicionarnos como líderes-, sino que contamos con 11 sectores foco en los que estamos trabajando para ofrecer las mejores soluciones: alimentación, logística, automoción, puertos…

¿Este amplio espectro de expansión podría pasar también por la compra de otras empresas?

Hace poco dimos a conocer las adquisiciones de Recamasa o una división de Ascendum, pero seguimos contando con una posición de liquidez muy buena, lo que nos permite abordar crecimientos tanto orgánicos como inorgánicos. Seguimos analizando más operaciones con el objetivo de seguir creciendo en el sector industrial en cualquiera de los diez mercados en los que trabajamos.

Y, ¿no será necesaria una nueva ampliación de capital para afrontar estas posibles adquisiciones?

Tras el cambio accionarial que tuvimos hace unos años, contamos con el apoyo de todos los inversores. El respaldo a la estrategia del grupo para conseguir un proyecto sostenible y solvente se mantiene. Al final, la vocación industrial de su inversión da una visión muy a largo plazo, lo que aporta una buena posición de liquidez y la tranquilidad necesaria para abordar todos estos proyectos.

En cuanto al tema de la financiación, ¿se ha contemplado acceder a fondos europeos Next Generation?

Como todas las compañías, estamos analizando las oportunidades que traen estos fondos comunitarios. Además, las dos principales líneas de actuación que tenemos se fundamentan en la sostenibilidad y la digitalización, por lo que están muy en línea con el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Así, tiene todo el sentido que estemos analizando estas oportunidades y las convocatorias que están comenzando a salir.

Ana Jorge, directora de estrategia y transformación de GAM.

Eso podría suponer un contacto muy directo con la Administración Pública…

En GAM ya contamos con una relación muy estrecha y permanente con las administraciones. Estas convocatorias de fondos europeos las lanzan diferentes administraciones con las que vamos contactando. En su día ya participamos en algunas manifestaciones de interés, pero ahora hay que ver las convocatorias concretas para aterrizar y concretar.

¿Alguna iniciativa en esta línea en la que esté trabajando más intensamente la compañía?

En materia de sostenibilidad ya he comentado el proyecto de logística de última milla, pero también tenemos uno muy importante de economía circular. Muy conscientes de nuestro papel como uno de los principales actores en el sector de la maquinaria en España, hemos querido dar un paso más allá y cerrar de alguna forma el ciclo de la máquina y darle un fin sostenible.

Este proyecto consiste en crear una planta donde procesar las máquinas y reutilizar los componentes que puedan volver a utilizarse, como los motores o las baterías, para reintroducirlos en el mercado de una forma certificada. También para reciclar los componentes y subproductos que puedan tener uso en otras industrias -como el caucho, el aluminio y el hierro- e incluso refabricar las máquinas. Todo ello junto con una planta para el tratamiento de vertidos.

Ya contamos con el apoyo de las principales asociaciones del sector, tanto de maquinaria como de muchos fabricantes. Nuestro objetivo es sacar al mercado productos más económicos y contribuir con nuestro grano de arena a frenar el cambio climático. Además, esto en España no existe, somos pioneros, por lo que cada vez que contamos la iniciativa, más gente quiere colaborar.

¿Están abiertos a la participación de socios en esta planta de refabricación de maquinaria?

Podría ser perfectamente factible. En este sentido, no pensamos en el proyecto solo para el reciclaje de nuestras máquinas, sino también para otros alquiladores, nuestros clientes, aseguradoras que pueden tener máquinas de siniestro, fabricantes… Todavía estamos desarrollándolo, pero el centro de refabricación empezará a funcionar en septiembre en Villacé.

Entonces, ¿ya hay ubicación definitiva para el proyecto?

De momento, hemos establecido el desarrollo de un proyecto piloto en la localidad Villacé, en la provincia de León, que se llevará a cabo entre los meses de septiembre y diciembre. En función de cómo vaya veremos si esta será la ubicación definitiva o se desplaza, puesto que hay mucho interés en él.

El emplazamiento no coincide con las de las instalaciones de la delegación de GAM en la zona, que es una de las que más ha sufrido la despoblación en los últimos años. Con esta iniciativa también queremos contribuir con el tema del reto demográfico.

En esta línea, en los últimos meses se han producido varios episodios de desindustrialización en el Norte de España. Mientras tanto, GAM mantiene su compromiso con Asturias. ¿Cómo se gestiona una empresa en plena transformación desde una región periférica?

La respuesta es fácil: es un auténtico lujo dirigir una multinacional desde Asturias, donde contamos con un entorno y un equipo privilegiado. Además, los confinamientos han demostrado que se puede trabajar desde cualquier sitio y nuestro objetivo es tener el mejor talento esté ubicado donde esté. El talento está en todas partes, pero nuestras oficinas centrales están en Asturias y aquí seguirán.

La visión global de la compañía también habrá permitido tener un marco más general sobre la recuperación económica. ¿Hay distintas velocidades?

Ciertamente, los ritmos de vacunación y recuperación están siendo muy diferentes en las distintas geografías en las que GAM está presente. No obstante, también la magnitud del impacto ha sido diferente, lo que por sí solo también explica estos distintos ritmos. En el segundo semestre del año pasado, el mercado ibérico ya experimentó una recuperación muy grande, mientras que en Latinoamérica y Marruecos la remontada va muchísimo más despacio. Incluso entre los distintos mercados latinoamericanos hay variaciones considerables.

Nuestras oficinas centrales están en Asturias y aquí seguirán

Antes ha mencionado que la digitalización es otro de los motores de transformación de GAM, y en este tiempo se ha convertido en otro factor clave para la resiliencia empresarial. ¿Puede adelantar algo en esta línea?

Actualmente, somos una de las empresas más digitalizadas del sector. Desde hace cinco años, contamos con una subasta online de maquinaria con cuatro ediciones al año con más de 300 lotes cada vez. Además, disponemos de una flota totalmente conectada con una solución de telemetría que nos permite anticipar cualquier incidencia y adaptarnos al uso real que están haciendo de esas máquinas. Contamos con apps para nuestros transportistas y servicio técnico muy avanzadas porque llevamos muchos años trabajando en transformación de la compañía.

Asimismo, este año hemos lanzado un nuevo proyecto muy ambicioso: GAM Digital. El objetivo es convertirnos en una empresa data-driven, lo que nos permitirá ser mucho más competitivos y también optimizar procesos de toma de decisiones. En el primer semestre de este 2021 hemos analizado la situación actual y hacia dónde queremos ir y desde ahí ha salido un plan director a tres años que consta de 85 medidas agrupadas en 46 proyectos.

El objetivo es convertirnos en una empresa data-driven, lo que permitirá ser mucho más competitivos

Lo primero al hablar de este plan es capacitar a las personas en las habilidades que van a necesitar desarrollar. El segundo punto está en la mejora de la eficiencia de los procesos con la tecnología como herramienta. Hemos priorizado estos proyectos en función de su impacto y el esfuerzo que suponen para lograr que la información sea el eje transversal que guíe las decisiones de GAM.

Con todos estos planes de expansión y transformación, ¿cómo valora la evolución bursátil reciente de GAM?

Como ya he señalado, GAM cuenta con mucho potencial de crecimiento -tanto orgánico como inorgánico- y amplias capacidades financieras para acometerlo. De hecho, desde la última ampliación de capital a un euro en noviembre de 2020, el valor de la acción se ha incrementado un 45%. Esperamos, además, que todo ese proceso de diversificación de negocio que desarrollamos tenga aún más impacto en nuestra cuenta de resultados a medio plazo, lo que redundará también positivamente en nuestro recorrido en bolsa.

Y más allá del parqué, ¿dónde le gustaría ver la compañía al término de estos tres años de cambios?

Cuando haces un plan de transformación y ves las estadísticas, hay muchos que fracasan. Ahora estamos analizando muy bien los riesgos que hay para minimizarlos y trabajar bien la parte de liderazgo, comunicación y ejecución, con un buen cuadro de mando y unos hitos claros a conseguir que aseguren que no nos desviamos del camino.

A tres años veo a GAM como una compañía con la sostenibilidad como uno de sus ejes transversales, una compañía 100% digitalizada y totalmente integrada con nuestros clientes. El mundo se está transformando a una velocidad de vértigo y ser digital nos permite innovar de una forma mucho más sencilla e integrarnos mejor con nuestros clientes y sus necesidades.

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