Duro Felguera perdió 171,7 millones de euros durante el año 2020, según las cuentas no auditadas remitidas a la CNMV a última hora de este domingo. La empresa asturiana aumenta aún más su desequilibrio financiero tras perder 124 millones hasta el pasado mes de septiembre.

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La Covid-19 ha vuelto a ser la justificación de la compañía para estas abultadas pérdidas que la dejan al borde del concurso de acreedores. Los datos remitidos al regulador indican que la facturación cayó a más de la mitad desde los 392,9 millones hasta los 143,9 millones de 2020.

La compañía culpa al "descenso en la contratación motivado por la ralentización en las decisiones de inversión por parte de los potenciales clientes, los retrasos en la ejecución de los proyectos en cartera causados por las restricciones a la movilidad de personas y de suministro de materiales ocasionando sobrecostes en los mismos la pertinaz indisponibilidad de avales por parte de las entidades financieras para permitir liberar caja retenida a modo de garantía o para cumplir con las exigencias en las licitaciones de nuevos proyectos".

También responsabiliza a "los retrasos sufridos en los cobros de determinados clientes que igualmente han visto afectada su actividad por la pandemia" o "la desaceleración sufrida en el mercado inmobiliario en el año 2020 que ha imposibilitado la prevista venta de activos no estratégicos".

En cualquier caso estas cifras son la puntilla para una situación financiera que les lleva al precipicio, con un patrimonio y fondo de maniobra negativo y en una situación de quiebra técnica.

Empresa 'en funcionamiento'

A 31 de diciembre de 2020 Duro Felguera presenta un patrimonio neto negativo por importe de 150,1 millones de euros, ascendiendo el patrimonio neto a 146,7 millones de euros negativos, tras las pérdidas registradas en el ejercicio 2020.

Asimismo, el grupo presenta a 31 de diciembre de 2020 un fondo de maniobra negativo por importe de 204,1 millones de euros. No obstante, la compañía se ha acogido a la normativa del Gobierno que le permite no presentar concurso de acreedores al menos hasta el 14 de marzo.

Después de esta fecha, si no hay prórroga de parte del Gobierno y si no consiguen la financiación de la SEPI, la empresa se verá obligada a presentar este expediente. De hecho, el límite para que la sociedad estatal responda a la solicitud de ayuda de 120 millones de euros expira el próximo 10 de marzo. Una ayuda sin la que, renocen, no podrán seguir en funcionamiento.

"En ausencia del apoyo público temporal, el grupo podría llegar a tener graves dificultades para mantenerse en funcionamiento, si bien, puesto que el grupo está tomando todas las medidas y acciones necesarias que le permitan cumplir los hitos indicados anteriormente, los administradores presentan los presentes estados financieros resumidos consolidados bajo el principio de empresa en funcionamiento en base a las expectativas favorables sobre la conclusión de los citados procesos".

Respecto de la ayuda de la SEPI la compañía indica que "este apoyo público temporal se enmarca dentro de un proceso de reestructuración global de la compañía que contempla la refinanciación de la deuda sindicada actual de 85 millones de euros y la obtención de una línea revolving de avales por importe de 100 millones de euros para cubrir las garantías de los siguientes dos años".

Negociación con la banca

Antes, Duro Felguera deberá cerrar la renegociación de su deuda de 85 millones de euros con la banca, unas conversaciones de las que no da detalles en su informe anual, pero que según indica, siguen su curso.

En relación al proceso de captación de inversores privados, Duro Felguera indica que se han recibido ofertas no vinculantes de potenciales inversores y la compañía continúa recibiendo muestras de interés de otros potenciales inversores.