Barcelona

El nuevo CEO del Banco Sabadell, César González-Bueno, lo tiene claro: "no es acertado relacionar los sueldos de la banca con la situación de las plantillas". Palabras pronunciadas tras presentar su primer plan estratégico con la mirada puesta en 2023. En él contempla un ajuste de 100 millones de euros que contribuirán a alcanzar una rentabilidad (ROTE) del 6%. 

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Con esas palabras el primer ejecutivo del banco catalán se desmarca de las llamadas de atención del Gobierno, en donde avisan de que el salario de los banqueros es demasiado elevado en un contexto en el que el sector está recortando personal. 

Algo que no comparte González-Bueno quien recuerda que "pocas cosas hay más reguladas que los salarios de la banca". Ahora bien, a su juicio, sueldos y situación de las plantillas no pueden ligarse pues "llevado al extremo" podría provocar que llegado el caso no se tomaran las decisiones necesarias para garantizar la viabilidad de las franquicias. 

Tormenta perfecta

El ejecutivo recuerda que en este momento la banca se encuentra sometida a la tormenta perfecta: bajos tipos de interés, transformación digital, más competencia y una gran presión regulatoria y de costes de capital. Eso es lo que lleva "a una revisión de la estructura de costes de las entidades", explica. 

Son las mismas circunstancias que el CEO del Sabadell ha expuesto a los analistas y por las que prevé empezar a negociar con los sindicatos un proceso de ajustes antes final de año. El objetivo es recortar 100 millones de euros durante el 2022.

Esa cifra equivale a un ajuste de plantilla cercano a las 1.200 personas, aunque la entidad ha evitado cuantificar las cifras. No obstante, hay que recordar que el banco ha reducido su plantilla en 1.800 empleados este año y cerró algo más de 220 oficinas en el ejercicio 2020. 

Una negociación que no será sencilla, sobre todo ahora que desde el Ministerio de Trabajo y desde el Ministerio de Economía se ha puesto el foco en las entidades financieras. "No se nota la presión, pero está en el ambiente y seguro que se deja sentir" en las próximas semanas, ha afirmado el CEO de la entidad catalana. 

Transformación 'retail'

No habrá sólo salidas de personal. También habrá cierres de oficinas. El objetivo del plan estratégico del Sabadell se marca una profunda transformación del negocio retail. De este modo, confían en que los préstamos personales, las cuentas y los pagos sean 100% digitales en 2023. 

La idea es centrar la red comercial en la venta de productos de alto valor añadido: hipotecas, seguros y productos de ahorro e inversión. Además, el negocio de pymes y grandes empresas se potenciará y se dará un mayor protagonismo a la actividad hipotecaria del británico TSB. 

El objetivo es alcanzar una rentabilidad (ROTE) del 6% en 2023, lo que supone conseguir en torno a 700 millones de beneficios, por debajo del ejercicio 2019. Una cifra que para algunos analistas puede ser poco ambiciosa ya que, además, no cubre los costes de capital. González-Bueno la califica de "ambiciosa" teniendo en cuenta que se parte del 0% de 2020 y que "las transformaciones no son sencillas". 

Para el nuevo equipo que lidera el Banco Sabadell las estimaciones presentadas a los analistas son "realistas". Están pensadas para "ir más allá del 2023", lo que cierra (por ahora) la puerta a una posible operación corporativa. La idea es "seguir en solitario" porque hay proyecto para generar valor para los accionistas. 

Tipos negativos 

Las estimaciones realizadas por la entidad se basan en una mejora de las economías de España y del Reino Unido tras el control de la pandemia. También contempla tipos negativos en Europa durante varios años, de modo que el euríbor a 12 meses cerraría en 2013 en el -0,34% frente al -0,35% actual. 

En cualquier caso, desde la entidad reconocen que la morosidad permanecerá controlada. El pico se alcanzará en 2022, cuando la media del sector estará en el 5,9% para bajar seis décimas un año más tarde. 

El CFO de la entidad, Leopoldo Alvear, recuerda que esto es debido al "éxito" de la política fiscal y monetaria aplicada en los últimos meses. Sobre todo gracias a ayudas como la extensión de las carencias ICO o las moratorias a préstamos e hipotecas. 

"Creíamos que iba a ser peor y todos nos preparamos para algo muy malo", ha insistido antes de explicar que actualmente la tasa de mora de los préstamos ICO ronda el 13%, por debajo de las estimaciones iniciales.

A su juicio, las cosas podrían mejorar todavía algo más pues "lo peor de la crisis ya ha pasado" dado que son vencimientos relativos a las primeras empresas que requirieron ayuda tras arrancar la crisis de la Covid-19.