A efectos legales, Bankia es ya prácticamente historia, pero el cambio de operativa de los clientes de la entidad a CaixaBank, al igual que la desaparición de la marca, no se puede llevar a cabo de forma automática. El proceso gradual de unificación de los productos, las oficinas, los cajeros y la documentación se inicia estos días y aún faltan meses para que los antiguos clientes de Bankia operen de la misma forma que los de CaixaBank.

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La clave para que ese momento llegue se encuentra en la integración tecnológica de ambas entidades, es decir, el traspaso de la operativa de Bankia a la plataforma de CaixaBank, un proceso extremadamente delicado porque, si se cometen fallos, puede generar muchos problemas y, sobre todo, inquietud a sus clientes. Sin embargo, si se hace correctamente no tiene por qué haber ningún problema.

En el caso de la nueva CaixaBank, esta integración tecnológica llegará a finales de año, por lo que no será hasta entonces cuando todos los clientes de la antigua Bankia sean del todo clientes de CaixaBank. Pero, entretanto, ¿qué pasa con los productos y los servicios que tienen contratados con Bankia?

Cuentas y tarjetas

Todas las cuentas bancarias disponen de un código llamado IBAN que es único para cada una de ellas. Se trata de un número compuesto por dos letras y veintidós cifras que dependen del banco que crea la cuenta.

Concretamente, hay cuatro de esas cifras que son iguales en todas las cuentas que pertenecen al mismo banco. Por eso, cuando CaixaBank unifique los productos de todos sus clientes deberá hacer lo propio con estas cifras. Así, las cuentas de los antiguos clientes de Bankia se mantendrán, aunque su numeración cambiará

Una vez hecho el cambio, deberá comunicárselo al cliente, que no tendrá que hacer nada para cambiar la cuenta en las domiciliaciones que esté cargando en la misma, pues el banco se encargará de realizar las gestiones correspondientes. Sin embargo, en el caso del pago de la nómina, será el cliente el que deba comunicar a su empresa el cambio de IBAN.

En cuanto a las condiciones de la cuenta, el nuevo banco tendrá derecho a cambiarlas siempre que lo comunique con antelación al cliente. Esto no ocurre así solo por la fusión, sino que los bancos tienen derecho a hacerlo en cualquier momento, pero tienen la obligación de informar al cliente previamente, con una antelación de dos meses, para que él decida si quiere permanecer en la entidad con las nuevas condiciones o marcharse a otro banco.

Además, en el caso de los clientes que correspondan a determinados códigos postales en los que la autoridad de Competencia ha determinado que la nueva CaixaBank operará en régimen de monopolio o duopolio, las condiciones de las cuentas firmadas con la antigua Bankia se mantendrán durante, al menos, tres años.

Lo mismo ocurre con las tarjetas, que, al igual que las cuentas, son un producto de duración indefinida, por lo que el banco puede decidir cambiar las condiciones en cualquier momento.

Préstamos e hipotecas

Los préstamos, sin embargo, son productos de duración definida desde el momento de la firma con el banco, por lo que CaixaBank no podrá cambiar las condiciones unilateralmente.

Es decir, los clientes de la antigua Bankia seguirán pagando las mismas cuotas e intereses por los créditos que contrataron allí aunque se conviertan en clientes de CaixaBank. Esto es así para todos los tipos de préstamos, entre los que se incluyen los personales, los preconcedidos y las hipotecas.

En el caso de estos últimos, el banco, al tener que respetar los intereses y las cuotas, también deberá mantener sin cambios las bonificaciones que el cliente haya recibido para rebajar el interés de la hipoteca, como domiciliar la nómina en el banco o contratar un seguro de hogar. Las condiciones fijadas en el contrato sobre amortizaciones anticipadas y otros aspectos tampoco cambiarán.

Eso sí, el banco sí podrá modificar las condiciones de los productos que estén asociados al préstamo. Llegado el caso, deberá comunicárselo al cliente con una antelación de dos meses para que decida si lo acepta o prefiere cambiar de banco.

En el caso de que la cuenta desde la que se paga el préstamo esté creada solamente para eso y no se utilice para nada más, el banco no podrá imponer una comisión de mantenimiento diferente a la firmada con Bankia, según explica la propia entidad.

Seguros

Actualmente, Bankia mantiene una alianza de banca seguros con Mapfre, que se romperá el próximo martes debido a la fusión, dado que CaixaBank tiene una aseguradora de la que es en parte propietaria, VidaCaixa.

En cualquier caso, la nueva CaixaBank no podrá modificar las condiciones en las que los clientes de la antigua Bankia contrataron sus seguros hasta que finalice el plazo para el que se suscribieron y el hecho de que la aseguradora del nuevo banco sea distinta no afectará a los seguros contratados.

Fondos de inversión y planes de pensiones

En el caso de estos dos productos, sus condiciones sí podrían sufrir cambios con la integración de Bankia en CaixaBank. Lo lógico es que, una vez esté fusionada la operativa, el nuevo banco realice una unificación comercial de los fondos de inversión o planes de pensiones que ofrece a sus clientes, por lo que cabe la posibilidad de que los antiguos fondos o planes de Bankia se traspasen a productos con características similares, con un nivel de riesgo semejante.

En todo caso, si se modifican las condiciones, CaixaBank deberá avisar a los clientes con una antelación suficiente y el cliente deberá volver a realizar el test de idoneidad que impone la legislación española para este tipo de productos. Eso sí, las rentabilidades históricas obtenidas por el cliente no se podrán modificar.

Cajeros y oficinas

Desde el pasado viernes, los clientes de Bankia y CaixaBank pueden utilizar los cajeros de la otra entidad, de forma que tendrán acceso a más máquinas que hace unos días. Eso de momento, pues está previsto que la entidad valore a partir de ahora la nueva dimensión de su red, lo que conllevará cierre de sucursales y, por tanto, de cajeros.

Por el momento no se conoce qué oficinas seguirán funcionando y cuáles no y, en todo caso, el proceso de cierre será gradual. Pase lo que pase con la oficina de un determinado cliente, este será informado de todo, por lo que deberá estar atento a los canales de comunicación que tiene abiertos con el banco (correo postal, mail, sms...).