La banca española lleva meses intentando mantener a raya su exposición a los sectores más golpeados por la crisis del coronavirus, en un momento en el que el principal miedo de la industria se centra en cómo afectará el más que probable repunte de la morosidad a partir del próximo año en la calidad de su balance.

Noticias relacionadas

Por eso, mantener el equilibrio de la financiación a los sectores vulnerables resulta clave para complementar la ayuda que supone la mayor flexibilidad de los reguladores con los créditos morosos, que ayer tuvo otro empujón para el sector con la decisión de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) de reactivar hasta marzo la medida por la que los bancos no tendrán que meter en el ‘cajón de los impagos’ los créditos en moratoria, tanto legal como sectorial.

En este entorno, BBVA parece estar consiguiendo este objetivo. La entidad detalla de forma periódica su exposición crediticia a los sectores peor parados por la pandemia. Según su última presentación de renta fija para inversores institucionales, a cierre de septiembre contaba con 29.460 millones de euros expuestos a estas industrias.

Exposición a sectores vulnerables | BBVA

La cifra implica que el banco ha recortado en cerca de 2.000 millones dicha exposición respecto al cierre de junio, según los datos que manejaba el mercado a cierre de ese periodo.

Los 29.460 millones de euros no son los únicos expuestos al impacto de la crisis, pero sí cuentan como la partida que la entidad presidida por Carlos Torres vigila más de cerca en el difícil entorno macroeconómico actual. En concreto, BBVA identifica cinco sectores afectados: ocio, promoción inmobiliaria, comercio minorista (excepto alimentación), exploración y servicios petroleros y, por último, transporte aéreo y marítimo.

El turismo, en el foco

Los datos son de la exposición global, por lo que en cada país tienen un peso distinto. Por ejemplo, en España, el ocio (que incluye hoteles, restaurantes, agencias de viaje y juego, entre otros), tiene un peso mayor que en otros mercados. En concreto, la entidad mantiene 11.250 millones de euros en lo que denomina exposición en el momento de incumplimiento (EAD) en este sector, ligeramente por debajo de los 11.610 millones que presentaba tres meses atrás.

Por volumen, el segundo puesto lo siguen copando los promotores inmobiliarios, con 6.222 millones de euros, seguido del comercio minorista con 5.460 millones, ambos ligeramente inferiores a la cifra registrada a cierre de junio. También se ha rebajado la exposición al sector de transporte aéreo y marítimo, hasta los 2.350 millones de euros.

La entidad también ha rebajado, aunque solo ligeramente, su exposición a uno de los sectores que más quebraderos de cabeza le dio en el primer trimestre por la caída de precios. Se trata de la exploración y servicios petroleros, en los que aún mantiene un volumen de 4.180 millones de euros.

Esta cifra se incluye dentro de una exposición total de 13.000 millones de euros al sector petróleo y gas, de los que buena parte corresponden a EE. UU. Precisamente, la entidad decidió recientemente vender a PNC su filial en el país, con su sede en Texas, uno de los principales puntos de extracción de crudo en el mundo.

El Banco de España y todo el sector teme un repunte de la morosidad en 2021 incluso en el mejor de los escenarios.

Evitar una crisis de solvencia

La operación rebajará sin duda la exposición del banco a este segmento de mercado en los próximos años. Aun así, la principal preocupación para los próximos meses, común en todo el sector, es que la crisis de liquidez empresarial que la banca salvó en los peores meses de la pandemia termine por convertirse en una crisis de solvencia para muchas compañías que no logren sobrevivir al deterioro macro.

El propio Banco de España reconocía en su último Informe de Estabilidad Financiera que, aunque las medidas públicas de apoyo han amortiguado el impacto de la caída en la facturación de las empresas sobre sus beneficios, “la información disponible del primer semestre evidencia una fuerte contracción de los resultados corporativos”.

El desglose por tipo de empresa evidencia que las que presentarían una evolución más desfavorable en su rentabilidad serían las pymes, y especialmente las compañías de las ramas de hostelería, restauración y ocio, vehículos de motor, comercio y transporte y almacenamiento.

En este sentido, y ante el riesgo de una recuperación más lenta de lo esperado, la institución comandada por Pablo Hernández de Cos recuerda que “las entidades financieras verían reducida su rentabilidad, al tener que asumir mayores costes por el deterioro de sus activos”.