El consejero delegado de Bankia, José Sevilla, ha afirmado que el sector trabaja ya con Economía para evitar que los créditos avalados por el Instituto de Crédito Oficial (ICO) terminen siendo más un problema que una solución para las empresas que a partir de marzo deben empezar a pagar el principal, al cumplirse el primer año de carencia establecido. 

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Durante la presentación de resultados de la entidad, con un beneficio neto de 180 millones hasta septiembre (-68,8%), Sevilla no ha querido dar estimaciones del posible repunte de impagos que traerán estos préstamos con garantía pública. Sin embargo, advierte de que "tenemos que prepararnos para el año que viene, porque en la medida en la que la situación económica se está deteriorando, va a afectar a la capacidad de repagar los créditos de las empresas. Este será un tema de máxima atención para 2021".

El número dos de la entidad indica que, tras el éxito para asegurar la liquidez de las empresas, el sector entra ahora en una segunda etapa "en la que, si la recuperación económica se retrasa en el tiempo, la crisis de liquidez puede convertirse en crisis de insolvencia" para las empresas.

A su juicio, el objetivo debe ser modificar las condiciones de los préstamos para salvar a empresas viables que ahora afrontan dificultades de estructura financiera "porque han aumentado su deuda y tienen dificultad para seguir invirtiendo". "Es una práctica (refinanciar y reestructurar) a la que en la banca estamos acostumbrados, alargando plazos de la deuda para acomodar lo que tiene que pagar el cliente, o con aspectos más complejos, donde asumimos quitas o convertimos parte de la deuda en capital para recomponer la situación financiera de la empresa".

En ese marco de actuación es en el que la entidad negocia con el ICO que, tal y como ha recordado Sevilla, está condicionado también por un esquema de ayudas de estado que ha sido aprobado por Bruselas. Es decir. También hay que tratar con Europa para una mayor flexibilidad. 

El ERE de la fusión, en marzo

El consejero delegado de Bankia también ha dado algunas pinceladas novedosas sobre el proceso de fusión con CaixaBank. Para empezar, ha confirmado que Bankia no pagará dividendos antes de que finalice la operación, con lo que los accionistas de la entidad percibirán la retribución que se pacte entre ambas entidades a partir de marzo, si todo va según lo previsto.

Será entonces también cuando la nueva CaixaBank convoque a los sindicatos para negociar el ajuste de plantilla y oficinas que se llevará a cabo, aunque Álvarez ha indicado que la mayor parte de las salidas efectivas no se producirían hasta el final de la integración tecnológica, prevista para finales de 2021. 

El banquero también ha detallado que Bankia aportará 7.400 millones de euros de DTAs monetizables a la fusión. El banquero también ha aprovechado su intervención para defender la fusión con CaixaBank, indicando que no había otras opciones en firme sobre la mesa, a pesar de las negociaciones con Sabadell. "Para Bankia, CaixaBank es un partner perfecto y estamos muy contentos con la operación", explica. 

El directivo también ha indicado que no existen penalizaciones en la ruptura que tendrá que acometer con Crédit Agricole en su negocio conjunto de créditos al consumo, adelantando que, previsiblemente, "habrá una venta de nuestra participación" a la entidad francesa.

La salida a bolsa, un error

José Sevilla también se ha pronunciado sobre la reciente sentencia por el 'caso Bankia', en la que la Audiencia Nacional decidió absolver a los 34 acusados en el juicio por la salida a bolsa de la entidad. "Estamos muy contentos con la sentencia, era una operación reglada y regulada siguiendo todos los cánones regulatorios", ha indicado el directivo.

Sin embargo, ha vuelto a reiterar el mensaje lanzado en otras ocasiones de que "con toda la información de la que ahora disponemos, la salida a bolsa no fue una buena idea; pero eso no quiere decir que fuera un delito".