El deterioro en la calidad de los activos de la banca ante el posible incremento de los impagos por la crisis es uno de los puntos que más ha preocupado al sector en estos últimos meses. Pues bien. S&P Global Ratings acaba de publicar un informe en el que pone cifras a ese temor: estima que las pérdidas por el deterioro de la calidad de los créditos alcanzarán los 2,1 billones de dólares en 2021, incrementándose en 926.000 millones respecto a 2019. La subida será de 120.000 millones para los bancos europeos como consecuencia de la pandemia.

Noticias relacionadas

Solo para este año, la agencia de rating estima que las pérdidas por créditos ascenderán a 1,3 billones de dólares en el mundo, más del doble de las que registraron en todo 2019. La firma anticipa que el próximo 2021 la intensidad de la recuperación económica puede permitir rebajar esas cifras hasta niveles más manejables, en torno a los 800.000 millones de dólares.

S&P ha realizado esta estimación analizando el posible aumento de créditos morosos (NPL’s) que pueden sufrir las entidades de los 88 sistemas bancarios que cubre y sus respectivos niveles de provisiones de cobertura. Aunque espera que los niveles de beneficios previos y sus colchones de capital puedan en muchos casos absorber buena parte de las pérdidas, la agencia de rating no descarta que dicho deterioro de la calidad de los activos pueda influir en las calificaciones de algunas entidades e, incluso registren pérdidas operativas.

China, centro de las provisiones

El informe destaca que el 60% de todas las pérdidas que genere el deterioro de créditos lo sufrirán los bancos de Asia-Pacífico, especialmente los bancos chinos. En el caso de la banca europea, S&P apunta a que los bancos europeas soportarán quebrantos por deterioro de sus cartera de créditos cercanos a los 120.000 millones de dólares.

En el caso europeo y desde el contexto de la pandemia, S&P considera que las provisiones también dependerán de las acciones de los gobiernos para apoyar a sus ciudadanos a través de medidas fiscales, así como de las regulatorias por parte del BCE para los bancos.

A su juicio, los bancos más expuestos a préstamos no garantizados o empresariales estarán más expuestos a fuertes picos de provisiones que las hipotecas y otros préstamos garantizados. Por ejemplo, S&P echa un capote a sistemas bancarios como el español, al asegurar que "los programas de apoyo social en muchos países de Europa occidental -en términos de empleo-, los beneficios de protección social tienden a ser un factor más favorable para la calidad de los activos" en los sistemas bancarios de unos países que en otros.

S&P apunta a que el máximo de provisiones llegará en el tercer trimestre de año, pero advierten que seguirán a un nivel elevado mucho más tiempo. En este sentido, consideran que la transparencia de las entidades en torno a la medida de calidad de sus activos resultará "clave para la confianza de los inversores".