Una medida dura, pero necesaria. Así ha calificado Andrea Enria, presidente del Consejo de Supervisión del BCE, el veto impuesto a los dividendos de la banca europea durante la pandemia, reconociendo que esta decisión ha contribuido a empeorar la evolución en bolsa del sector. 

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"Soy consciente de que esta ha sido una decisión controvertida y reconozco que puede haber jugado un papel en la disminución de las valoraciones del mercado de los bancos europeos, ya deprimidas en los últimos meses. Aún así, restringir los dividendos y las recompras fue la decisión correcta para mantener dentro del sistema la mayor capacidad de absorción de pérdidas posible", ha afirmado.

Sus declaraciones llegan un día después de que el presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, criticase duramente los constantes llamamientos a la suspensión de dividendos desde los distintos organismos europeos. Roldán considera que no se puede meter a todas las entidades en el mismo saco y que deben ser las empresas las que decidan si pueden o no hacer frente al pago de las retribuciones, recordando que algunas entidades tomaron la decisión de cancelar el dividendo incluso antes de la recomendación del BCE.

Advertencia "innecesaria"

El presidente de la AEB insistió en que estos llamamientos son "innecesarios" en un momento en el que la banca no goza precisamente de la confianza de los inversores en el mercado. A pesar del rebote desde mínimos de mayo, las entidades cotizadas aún suman pérdidas acumuladas en el año a doble dígito. Y, sin duda, la cancelación de dividendos aleja aún más a unos inversores que buscan en esta cualidad una forma de 'compensar' las pérdidas en bolsa del sector. 

"Esta medida es de naturaleza excepcional y temporal, y la derogaremos tan pronto como se disipe la incertidumbre económica y la recuperación sea sólida", ha señalado Enria, quien reiteró que espera ofrecer más claridad al respecto el próximo mes de julio, tomando en consideración la recomendación de la Junta Europea de Riesgo Sistémico (JERS).

La JERS, presidida por Christine Lagarde, ha emitido una recomendación para que las autoridades insten a las entidades financieras bajo su supervisión a que se abstengan de repartir dividendos y de llevar a cabo recompras de acciones propias "al menos hasta el 1 de enero de 2021", lo que supone extender al menos en tres meses la moratoria en vigor.

En este sentido, Enria ha subrayado que la recomendación de suspender el dividendo y las recompras de acciones busca preservar el capital de las entidades en un contexto marcado por la incertidumbre respecto de la profundidad y duración de la "esta peculiar recesión" y ha defendido que "hubiera sido imprudente" permitir que casi 30.000 millones de euros salieran del sector mientras una tormenta de magnitud desconocida se cierne sobre el horizonte.

De este modo, ha indicado el banquero italiano, si la recesión resultara ser más suave de lo esperado actualmente, nada impedirá a los bancos abonar dividendos extraordinarios en el futuro para compensar a sus accionistas por su paciencia en estos momentos, mientras que, en el caso de que la recesión sea aún más dura de lo previsto, los accionistas se beneficiarán de la resiliencia de los bancos, que les permitirá conservar el valor de sus inversiones a largo plazo.