A pesar de la fuerte volatilidad que aún pesa en el sector, los bancos del Ibex han logrado recuperar, de media, un 20% de su valor en bolsa desde sus respectivos mínimos del año marcados en plena crisis del coronavirus. Sin embargo, aún queda un largo camino para que el rebote se consolide y las entidades puedan, al menos, llegar a niveles previos al estallido de la crisis global.

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Es cierto que, salvo Bankia y Sabadell, las otras cuatro entidades que forman parte del selectivo (Santander, BBVA, CaixaBank y Bankinter) rondan ya, e incluso algunas superan, los precios marcados justo antes del inicio del estado de alarma en España. Pero si se toma como referencia el 24 de febrero, cuando la pandemia se mostró como el gran cisne negro de los mercados en 2020, los ‘seis del Ibex’ aún deben recuperar un 40% (de media) de su valor para reconquistar aquellos niveles, ya de por sí muy castigados por el miedo a la desaceleración económica y a las políticas monetarias de los bancos centrales.

“La experiencia nos aconseja no fiarnos demasiado del reciente rebote”, indican desde una gestora de fondos nacional que, desde que a principios de año decidió vender su exposición a Bankinter “por pura estrategia” no ha vuelto a tocar nada dentro del sector financiero nacional, “pese a que por precio hay valores de enorme atractivo”.

Detrás de esta desconfianza no están tanto las dudas sobre si el sector será capaz de sobrevivir a la situación sin un enorme agujero que provoque pérdidas similares a las de la anterior crisis financiera.

No se trata de eso. El gran problema para los gestores es la falta de visibilidad sobre el futuro de aspectos clave en el negocio como la morosidad. “Aún desconocemos el impacto de las moratorias a futuro, pero sí sabemos que los impagos subirán en un momento en el que, además, hay una gran incertidumbre sobre el ritmo de recuperación económica”, algo que impacta directamente en un sector tan ligado al ciclo como el bancario.

Rebote... ¿duradero?

Tras las fuertes subidas del lunes y del martes, Bankinter y CaixaBank ya han alcanzado los niveles previos a la declaración del estado de alarma en marzo. En concreto, la entidad comandada por María Dolores Dancausa sube un 3,89% desde el 13 de marzo y un 31% desde los mínimos marcados el día 18 de aquel mes, cotizando de nuevo en 4 euros por acción.

Pero esa cifra está muy lejos de los 6,12 euros que la entidad rondaba el 24 de febrero, lunes negro para los mercados europeos ante la evidencia de que la epidemia china estaba ya iniciando su expansión en Italia.

Desde Axesor Rating destacan, no obstante, a Bankinter como el banco mejor posicionado para hacer frente a la previsible subida de la morosidad. “Además de su elevado nivel de eficiencia de costes acumula altas rentabilidades durante los últimos años, aun descontando el efecto de la venta de más del 80% de Línea Directa”, indican.

La situación se repite en CaixaBank, que recupera un 19% desde sus mínimos de mediados de mayo y logra así, también, superar los precios anteriores al estado de alarma, en 1,81 euros. Sin embargo, el valor debe recuperar todavía un 30% para situar su gráfica en niveles del 24 de febrero (2,7 euros).

Más esfuerzo deben realizar Banco Santander y BBVA. “Esta vez, la diversificación les ha jugado una mala pasada al verse más expuestos al impacto del coronavirus en otras regiones donde tienen presencia”, explican los expertos.

El propio consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, reconocía este martes que uno de los grandes retos de la entidad es hacer frente al impacto de la crisis en las distintas regiones, haciendo especial mención a su negocio en Chile, con Latinoamérica como uno de los principales focos de preocupación sanitaria ahora.

Cotización a la par

El banco cántabro recupera un 18% en bolsa desde mínimos del año, marcados a mediados de mayo en 1,82 euros. Esta recuperación ha permitido a la entidad limitar sus pérdidas desde la declaración del estado de alarma al 4%, pero aún queda otro 40% que remontar para superar los 3,62 euros por acción en los que cotizaba a finales de febrero.

Casi en paralelo ha evolucionado BBVA, recuperando un 21% desde mínimos de mediados de abril hasta los 3 euros actuales. Su gráfica se queda así a tan solo un 1,3% de recuperar los 3,04 euros marcados antes del inicio del estado de alarma. Pero debe subir otro 38% para alcanzar los 4,9 euros previos al shock bursátil que provocó la epidemia el 24 de febrero.

Los medianos, a la cola

Las peores previsiones las presentan, como viene siendo habitual desde el pasado año, Bankia y Banco Sabadell. Especialmente esta última por su fuerte exposición al negocio de pymes en España y al impacto que esto pueda traer en su ratio de morosidad. A pesar de que ambas entidades se han subido a la reciente ola de subidas, con una subida del 15% desde sus respectivos mínimos, el panorama es poco, o nada, alentador en el medio plazo.

Los dos bancos se han quedado completamente descolgados de la recuperación que el resto de entidades marcan desde el inicio del estado de alarma, con profundas caídas acumuladas del 16% para Bankia y del 40% para Sabadell. Cifras que se amplían al 46% y al 64%, respectivamente, desde el 24 de febrero.

Los analistas coinciden en que el regreso de los cortos también presiona de forma adicional a las dos entidades. Desde el departamento de análisis de Bankinter insisten en que, en el caso de Sabadell, el principal foco de riesgo es su exposición a pymes, pero confían en que la venta de Sabadell Asset Management, el negocio de depositaría y la suspensión del dividendo en 2020 sea suficiente para mantener los niveles de capital en el rango medio del sector (12,1% pro-forma).

De momento, y por los bandazos en sus cotizaciones tanto en días de subidas como de bajadas, los expertos recomiendan a los inversores minoristas mantenerse al margen del sector, al menos hasta que haya una mayor visibilidad sobre la recuperación económica.

Sin embargo, reconocen que el Banco Central Europeo (BCE) puede suponer un revulsivo esta semana, “como lo fue al anunciar que aceptará ‘ángeles caídos’ (bonos que por la crisis caigan en la categoría de ‘basura’) como colateral para prestar liquidez y como esperamos que haga con una ampliación de su programa de compra de deuda”. Todo queda, como casi siempre, en manos del organismo comandado por Christine Lagarde.