El Gobierno y Airbus mantienen conversaciones para ampliar la participación de España en el accionariado del gigante aeronáutico europeo. Tras una serie de contactos realizados al máximo nivel entre el presidente Sánchez y Guillaume Faury, consejero delegado del fabricante de aviones, la posibilidad de que España aumente su participación en la compañía ha ganado muchos enteros.

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Fuentes conocedoras de estos encuentros han explicado a Invertia que la opción está sobre la mesa. La decisión de que el Gobierno haya dotado con 10.000 millones a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) para ayudar a empresas estratégicas posibilita que la operación pueda llegar a cristalizar. Una decisión que supondría un gesto de enorme valor para los planes futuros de la compañía en nuestro país.

Actualmente España controla un 4,1% de las acciones de Airbus a través de la SEPI. Una posición mucho menor a la que ostenta Francia con un 11% y Alemania con un 10,9%. Aunque las conversaciones están en marcha en estos momentos, parece muy difícil que la participación española llegara a equipararse con la de franceses y alemanes. El Gobierno debería destinar más de 3.000 millones para conseguirlo.

En estos momentos Airbus tiene una capitalización bursátil de unos 51.000 millones de euros lo que coloca el valor de la participación de España ligeramente por encima de los 2.000 millones. El objetivo, por tanto, sería utilizar una parte significativa de los 10.000 millones con los que cuenta la SEPI para abordar la operación.

Una inversión en la que Airbus no sería el único beneficiado. El objetivo es que el Estado español aumente su peso en el accionariado, pero también que parte del dinero llegue a clientes como Iberia. La idea sería lograr un compromiso de renovación de flota como ha hecho Francia con Air France, o se convirtiera en ayudas a la industria auxiliar y en planes ambiciosos de inversión en I+D.  

El momento adecuado

Multitud de factores hacen que sea el momento adecuado para acometer esta operación. El primero, y más traumático, es la crisis que vive el sector aeronáutico. Si en el pasado desde Airbus siempre se declaró que la intención era que las participaciones estatales no crecieran, la complejidad del momento que atraviesa su negocio ha hecho que lo que antes parecía imposible ahora pueda realizarse.

A nivel político, la sintonía del ejecutivo de Sánchez con Macron y Merkel es total y la operación se vería con buenos ojos por parte de ambos socios. Desde hace años se lleva pidiendo a España un gesto contundente que demuestre su compromiso con la empresa más relevante del sector aeronáutico. La ampliación de su presencia en su accionariado daría respuesta a esta petición.

Además, el precio de la acción ayuda. Desde el pasado mes de enero Airbus se ha dejado en bolsa un 55% de su valor. Un aumento de la participación española podría tener sentido simplemente ante un hipotético escenario de revalorización de la acción de la compañía en los próximos años. Para encontrar la acción de Airbus en los 64 euros actuales hay que remontarse a enero de 2017. En enero de 2020 llegó a superar los 130 euros, así que esta opción podría hacer la operación muy interesante.

Así las cosas, durante las próximas semanas se espera que estas conversaciones continúen. Airbus necesita recursos y el Gobierno está dispuesto a dárselos. El diseño final del mix entre aumento de capital y otro tipo de ayudas culminará probablemente con España en una situación de mayor peso en el capital de una de las compañías con mayor impacto industrial de España y Europa. Algo impensable solo unos años atrás.