El 737 MAX enfila la pista de despegue para recuperar su certificación y poder volver a operar vuelos comerciales. La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y Boeing han anunciado el comienzo de serie de vuelos de certificación para evaluar los cambios propuestos por Boeing para solucionar los problemas que causaron dos accidentes mortales y que obligaron a las autoridades aéreas a prohibirle volar en marzo de 2019.

Noticias relacionadas

Este mismo lunes, un 737 MAX partió desde Seattle a las 9:55 hora local, para realizar la primera ronda de pruebas. Se espera que los vuelos de certificación duren aproximadamente tres días. Entre las maniobras a realizar se incluirán una amplia gama de maniobras de vuelo y procedimientos de emergencia para evaluar si los cambios realizados en el software del avión cumplen con los estándares de certificación de la FAA.

Las pruebas están siendo realizadas por pilotos e ingenieros de prueba de la FAA y Boeing. Si bien los vuelos de certificación son un hito importante, no son el final del proceso. Tras superar esta fase quedarán varias tareas clave. La FAA ha declarado que "se tomará el tiempo necesario para revisar a fondo el trabajo de Boeing. Levantaremos el orden de puesta a tierra solo después de que estemos seguros de que la aeronave cumple con los estándares de certificación".

Un avión clave para la aviación comercial

El 737 MAX es un programa clave en el presente y el futuro de Boeing. Se trata de la evolución de la familia 737 conceptualizada con un objetivo fundamental: la eficiencia en el consumo de combustible. Desde su lanzamiento comercial el 737 MAX estaba siendo un éxito de ventas. Llego a acumular 5.100 pedidos, de los que 4.699 estában pendientes de entregar en el momento que se ordenó que aterrizaran todos los modelos de esta familia.

Los pedidos pendientes de esta aeronave suponen una gran parte del trabajo futuro de la división de aviones comerciales de Boeing. Además, el segmento de este tipo de aeronaves es el que más ingresos futuros va a generar en el sector aeronáutico. Según las previsiones de Boeing, entre 2018 y 2037 las aerolíneas de todo el mundo van a necesitar más de 31.000 aviones de estas características. Una cifra que la crisis del coronavirus hará menguar. Pese a ello, el 737 MAX seguirá siendo la familia clave para el fabricante estadounidense.

Las acciones de Boeing han recibido con entusiasmo el arranque del nuevo proceso de certificación de la aeronave con una subida del 14% de su valor en Bolsa. Y es que, la compañía necesitaba esta noticia ya que atraviesa el momento más complicado de toda su historia. Los resultados económicos del primer trimestre del año fueron un fiel reflejo de esta situación.

Pérdidas millonarias

Entre enero y marzo, Boeing perdió 641 millones de dólares frente a unas ganancias de 2.149 millones en el mismo periodo del año anterior. A medida que la pandemia continúa reduciendo el tráfico de pasajeros de las aerolíneas, Boeing está sufriendo por la significativa reducción en la demanda de nuevos aviones. Las aerolíneas retrasan las compras de nuevos aviones, ralentizan los horarios de entrega y difieren el mantenimiento electivo de sus flotas.

Para alinear el negocio con la nueva realidad del mercado, Boeing tomó una serie de medidas que incluyeron la reducción de las tasas de producción de aviones comerciales. La compañía también anunció una reestructuración organizacional y de liderazgo para racionalizar los roles y responsabilidades, y planea realizar recortes de personal comenzando por bajas voluntarias.

Con estas medidas el gigante aeronáutico está intentando asegurar la liquidez a corto plazo. Este las decisiones adoptadas destacan la apertura de una línea de crédito, la reducción de costes operativos, la cancelación de sus planes de recompra de acciones y el suspenso de dividendos hasta nuevo aviso.

El arranque del proceso de certificación del 737 MAX llega en un momento en el que todas las alarmas estaban encendidas para Boeing. Si el resultado es satisfactorio la compañía y el sector aéreo en su conjunto tomarán una bocanada de aire que puede ser clave en un contexto tan complejo como el actual.

Si por el contrario el proceso no termina de forma satisfactoria, las consecuencias pueden ser catastróficas tanto para la empresa como para las aerolíneas que cuentan con esta familia en su flota. Terminen de la forma que terminen, los próximos días marcarán un antes y un después en la historia del sector aeronáutico.