Isla, Roig, Botín, Fainé, Gual, Galán, Bogas, Reynés, Entrecanales, Huertas, Garralda, Gallego, Hidalgo, Catalán, Del Pino, Manrique…  Y así hasta 76 grandes nombres de la empresa española han pasado esta semana por la CEOE para aportar su visión y sus recetas sobre cómo debe salir España de la crisis económica. 

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Nunca antes se había visto semejante unidad de acción por parte de la patronal que, en su Cumbre Empresarial, ha dejado bien claro que quiere ser escuchada por el Gobierno. Sin enfrentamientos, con propuestas y tratando de aportar soluciones ante la crisis sin precedentes que se avecina. 

Porque aunque es cierto que la previsión de caída del PIB del Gobierno se sitúa en el -9,2% al cierre del año, ya hay otras que hablan del -15% e incluso, las más agoreras, hablan ya de un -20%. Caídas históricas que pondrán en jaque a la economía española y que preocupan a los empresarios, conscientes de que más allá del negocio también tienen una responsabilidad social de alertar de lo que puede estar por venir. 

Bajo la dirección del presidente de CEOE, Antonio Garamendi, fue Pablo Isla el máximo responsable de Inditex el que dio el pistoletazo de salida al llamar a “no desmontar lo que está funcionando” y, sobre todo, a “no revertir reformas eficaces”. Una advertencia clara y contundente de quien daba un paso al frente para lanzar su particular decálogo de medidas para surfear la ola de la crisis económica. 

A Isla le acompañó otro de los empresarios a los que “cuando habla los demás escuchamos”, como decía un destacado miembro de la directiva de CEOE: Juan Roig. Lo hizo para alertar de que se avecina una crisis “muy dura” y, por tanto, “habrá que estar preparados”. 

[Vea las intervenciones de los principales líderes en la Cumbre Empresarial]

Pactos de Estado, colaboración público-privada y diálogo, mucho diálogo, fueron algunas de las recetas aportadas por los líderes del Ibex 35 y de las grandes empresas. Se trata, en definitiva, de anticiparse a la crisis para evitar que las consecuencias sean peores de lo que serán, pero también de "ser más competitivos", como destacó el presidente de Mapfre, Antonio Huertas. 

¿Primera línea de defensa? El empleo. Es necesario defender los puestos de trabajo, sobre todo los de aquellos trabajadores que están en ERTE en este momento. Lo decía Ana Botín al recordar que han evitado “un colapso social” y, por tanto, hay que tratar de extenderlos en el tiempo. 

Serán vitales para muchos sectores, pero también para ayudar a las empresas a reiniciar su actividad. En especial a las del sector turístico. 

Y es que el turismo ha tenido un gran protagonismo estos días. Es, probablemente, el más afectado. Era el presidente de Globalia, Juan José Hidalgo, quien lo reconocía: “Estamos secos. Si no nos ayudan duraremos menos que un telediario”. Toda una declaración de cómo andan los ánimos en el sector que aporta el 12,3% del PIB en nuestro país. 

Turismo de calidad

Tan complicada está la cosa que Simón Pedro Barceló, presidente de Barceló Hoteles, dudaba de que la apuesta por la calidad y la “lucha” por satisfacer a los clientes no será suficiente. Hará falta mucho más: digitalización, sostenibilidad e inversiones, por lo que pedía que el paquete europeo de ayudas que se negocia en Bruselas estos días tenga en cuenta al sector “por cuestiones económicas y de identidad europea”.  

Todo eso será necesario para conseguir reflotar un turismo que “no es de bajo valor añadido”, como recordó el CEO de Lopesán, Francisco López Sánchez. Hablaba también Barceló de la conectividad, para lo que los aviones tendrán que volver a volar. 

Eso sí, como decía el presidente de Iberia, Luis Gallego, hay que empezar a asumir que “todas las aerolíneas vamos a salir de esta crisis más pequeñas y endeudadas”. Así que se abre el baile de la supervivencia y, por qué no, de las fusiones que no terminaban de llegar en el sector.

Ahí Iberia tiene un papel esencial, pues en los próximos meses debería culminar la compra de Air Europa. Todo ello suponiendo que no se quede descolgada, que no lo hará, ante la competencia desleal que podrían empecer ciertas aerolíneas extranjeras que reciben ayudas públicas en Francia o en Alemania. 

Energía

La segunda línea de defensa en esta crisis será la apuesta por la descarbonización de la economía. Decía el presidente de Endesa, José Bogas, algo que ya dijo en su entrevista con Invertia: que si se dan las circunstancias acelerarán su plan de inversiones y podrían crear hasta “12.000 puestos de trabajo”. 

También Galán, de Iberdrola y Reynés, de Naturgy, apostaron por el nuevo modelo energético. Ahora bien, recordaron que será esencial que exista “seguridad jurídica” en las inversiones ya que hará falta que vengan muchos fondos extranjeros a invertir a nuestro país. 

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Cómo será la importancia de la descarbonización que también Antonio Brufau, presidente de Repsol, defendía con ahínco la apuesta por las renovables en España. Eso sí, con menos celeridad de la que piden las eléctricas, y manteniendo la “neutralidad tecnológica” que permita que todas las fuentes limpias puedan tener su hueco en el mercado.

En definitiva, como dijo el presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, “la sostenibilidad será el motor de crecimiento” de la economía. Un crecimiento que será débil en los próximos meses y que no debe verse interrumpido por una “subida de impuestos”, ya que eso hará que sufra un “enorme deterioro”, como destacó el presidente de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda. 

Para lograr esa sostenibilidad será esencial también la apuesta por nuevas infraestructuras. Ojo, que no se trata de hacer AVE o carreteras. Se trata de avanzar en la mejora de la gestión del agua, por ejemplo. Era Del Pino, presidente de Ferrovial, quien ponía encima de mesa la cifra: sólo la degradación de las infraestructuras hidráulicas requiere de una inversión de 18.300 millones de euros. 

Será necesaria la colaboración público-privada para conseguirlo y llegar a un modelo de “economía circular”, tal y como destacó el presidente de Agbar, Ángel Simón. 

Los stakeholders

Han sido cinco días intensos en los que también hubo espacio para la autocrítica. Fue Manuel Manrique, presidente de Sacyr, quien pidió a sus colegas que se apliquen para generar “empleo de calidad”. En definitiva, de asumir también el compromiso con los diferentes stakeholders. 

Así lo dijo también el presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, Isidre Fainé, quien lanzó un aviso a las instituciones europeas realizando una ferviente defensa del dividendo de las entidades financieras. “Sin él no se puede hacer obra social”, destacó. 

Han sido cinco días donde los empresarios han puesto ideas, han planteado necesidades y han tendido la mano para el diálogo con el Gobierno. Todos unidos, políticos y sociedad civil la salida de la crisis será mucho más sencilla. Ahora toca escuchar, aunque dejando claro que la próxima semana habrá más, porque todavía queda por ver lo que tienen que decir José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica o Marta Álvarez, presidenta de El Corte Inglés.