La industria aeronáutica comienza a notar los primeros síntomas de la crisis del coronavirus que adelantan un profundo impacto en sus negocios. Tanto Airbus como Boeing han registrado reducciones significativas de sus entregas de aviones durante el primer trimestre de 2020. Si entre enero y marzo de 2019 entregaron 321 aeronaves entre ambas, en el primer cuarto del actual ejercicio esta cifra ha caído a 172, lo que supone una reducción del 43%.

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Las decisiones tomadas por la mayor parte de los gobiernos de todo el mundo han provocado que el número de vuelos se reduzca a la mínima expresión durante las últimas semanas. En el caso de España, durante el mes de marzo la red de aeropuertos de Aena registró una caída histórica del 59% en el tráfico.

Esta circunstancia ha disparado los niveles de incertidumbre sobre el sector de las líneas aéreas a cotas desconocidas durante la última década, algo que los fabricantes de aviones ya han comenzado a notar en el primer trimestre del año. Un periodo en el que hay que destacar que el coronavirus ya era una realidad desde su arranque para el mercado asiático, pero que el impacto global no llegó hasta el mes de marzo.

La reducción de entregas no ha sido igual para ambas compañías. Airbus ha pasado de entregar 162 aviones durante 2019 hasta 122 en el primer trimestre del actual ejercicio. Una reducción del 30%. Mientras, el golpe para Boeing ha sido más profundo aún, ya que sufre un desplome del 70%, pasando de 159 aviones entregados durante el pasado año a sólo 50 en el arranque de 2020.

Nuevas cancelaciones para Boeing

La compañía estadounidense ha anunciado, además, que durante el pasado mes de marzo recibió 75 nuevas cancelaciones de su avión 737 MAX, el modelo que las autoridades aeronáuticas mantienen sin permiso para poder volar tras sufrir dos accidentes mortales a finales de 2018 y principios de 2019. Esto supone que Boeing registró un total de 150 cancelaciones de esta familia de aviones.

Boeing decidió parar la producción de los 737 MAX el pasado mes de diciembre. Según comunicó la empresa, esta decisión fue motivada por una serie de factores que incluyen la extensión de la certificación hasta 2020 de la familia de aviones, la incertidumbre las condiciones de regreso al servicio y las aprobaciones de capacitación global, así como la importancia de garantizar que pueda priorizar la entrega de aeronaves almacenadas. 

Ahora, la crisis generada por el coronavirus supone una nueva vuelta de tuerca a los planes de una compañía que ya vivía una situación muy compleja. "La industria de las aerolíneas se enfrenta a la pandemia del Covid-19 y los impactos sin precedentes en los viajes aéreos. Estamos trabajando en estrecha colaboración con nuestros clientes, muchos de los cuales enfrentan presiones financieras significativas, para revisar sus planes de flota y hacer ajustes cuando sea apropiado", señalan desde Boeing.

Reducción de fabricación en Airbus

Airbus, por su parte, anunció la semana pasada su decisión de recortar un tercio la producción de aeronaves respecto al ritmo de fabricación previo la crisis del coronavirus "para adaptarse al nuevo mercado", según declararon desde el fabricante aeronáutico europeo.

La compañía explicó que tiene 60 aeronaves fabricadas y pendientes ser puestas en las manos de sus clientes por la situación sanitaria. La crisis provocada por el expansión del virus ha provocado que los clientes prefieran retrasar las entregas.

Las nuevas tasas de producción de la compañía se han establecido de la siguiente manera: Airbus fabricará 40 modelos A320, dos A330 y seis A350 al mes. La duración de la actual reducción dependerá tanto de la evolución de la crisis sanitaria como de la reactivación del tráfico aéreo mundial.

En este contexto, el primer trimestre de 2020 adelanta parte de la complejidad con la que los dos gigantes aeronáuticos tendrán que lidiar durante el actual ejercicio. Un año en el que, por el momento, todo son incógnitas pero que cuenta con ingredientes para convertirse en toda una tormenta perfecta para el sector.