Cada vez hay más voces que avisan de que la reforma tributaria que ha esbozado el Gobierno en su acuerdo de coalición se quedará corta y muy lejos de la recaudación pretendida. Y es que según fuentes fiscales, la principal herramienta de esta medida, los cambios propuestos en el impuesto de Sociedades, no alcanzará los objetivos pretendidos y además está provocando que las consultas de las empresas para dejar España se estén multiplicando. 

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Así lo indican desde el bufete DLA Piper, especialistas en asuntos tributarios. En el acuerdo "hay líneas muy generales en la que se espera" que el Gobierno profundice, ha explicado Miguel Baz, socio de la firma. En él, aparece "muy claramente" el establecimiento de una tributación mínima del 15% sobre la base imponible del Impuesto de Sociedades.

Con esta medida, que se aplicaría en empresas con una facturación anual de más de 20 millones de euros, el Gobierno pronostica lograr una recaudación adicional de 1.776 millones.

Sin embargo, Baz ha descartado esta posibilidad. "Al aplicarse sobre la base imponible, la medida es muy limitada". Según el experto, hay muy pocas deducciones que dejar fuera de juego en este marco fiscal y el impacto se lo llevarían sobre todo las actividades de I+D (que sí disfrutan de deducciones que podrían acabar perdiéndose). "El efecto de la medida no va a ser tan grande como podría parecer", ha alertado.

Doble imposición

La reforma tributaria que planean Unidas Podemos y el PSOE también plantea suprimir el 100% de exención en la repatriación de dividendos y plusvalías generadas en el extranjero por empresas españolas para dejarlo en el 95%.

En este caso, Baz ha indicado, en el desayuno de prensa celebrado este jueves en Madrid, que, aunque el Gobierno está habilitado por Europa tomar esta medida, va a generar ciertas disfunciones. Para empezar, "genera doble imposición, puesto que el dividendo proviene de una sociedad que ya paga impuestos".

Este fenómeno provoca que en "el caso de cadenas de sociedades, el gravamen se va multiplicando. Debería haber una norma que indicara que la doble imposición el impuesto se aplicara solo una vez", ha considerado Baz.

Tasa Google

También la tasa Google se va a quedar lejos de las expectativas, según Carlos Rodríguez, partner y head of Tax del mismo bufete. "Es difícil de implementar. Hay muchas dudas sobre su aplicación y es una bomba política".

En este sentido, Rodríguez se ha referido a lo sucedido en Francia. El país presidido por Emmanuelle Macron decidió activar su propia tasa Google pero Estados Unidos le amenazó con activar aranceles sobre sus productos al considerar que este tributo es discriminatorio, puesto que afecta sobre todo a empresas de raíz estadounidense como Facebook, Amazon o Google.

En este sentido, ha avisado además de que el tributo (por el que el Ejecutivo espera sacar unos 1.200 millones anuales, aunque esta cifra es demasiado optimista según todos los analistas que han dado su opinión al respecto) "plantea dudas con la compatibilidad de los tratados de doble imposición de España con otros países".

Consultas para dejar España

Ambos fiscalistas han admitido que, desde que se formara el Gobierno de coalición, se han incrementado las consultas de empresas para dejar España como base fiscal y tributar en Portugal e Italia. "Pero en esto hay que ser cautos", ha opinado Rodríguez. "Hay inquietud pero no es tan sencillo este cambio".

A todos los cambios fiscales mencionados se suman las dudas sobre el futuro de las sociedades anónimas cotizadas de inversión inmobiliaria (socimi). La idea del PSOE y Unidas Podemos es la de someterlas a un gravamen especial del 15% sobre los dividendos no distribuidos (hay obligación de repartir, al menos, el 80%).

Generará problemas en el repago de la deuda si se quiere evitar dicha tributación y desincentivará la a inversión a través de estos vehículos al convertirse en un régimen menos atractivo que el existente en otros países de nuestro entorno. "Va a a frenar la creación de más socimis", ha apuntado Baz.