Bruselas

Nadia Calviño encara la recta final de la carrera hacia la presidencia del Banco Europeo de Inversiones (BEI) -cuya sede está en Luxemburgo y donde tendría un salario de alrededor de 370.000 euros al año- con una mínima ventaja, pero su victoria final depende de que encajen todas las piezas de un rompecabezas que todavía está en el aire. Su gran rival, la liberal danesa Margrethe Vestager, vicepresidenta de la Comisión y azote de las 'Big Tech' estadounidenses, afronta los últimos metros lastrada por su enfrentamiento total con Francia y por varios reveses judiciales.

El resultado del combate entre estas dos pesos pesados de la política europea dependerá en gran medida medida de lo que suceda en otro terreno de juego paralelo: el departamento de supervisión bancaria del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort, a cuya jefatura aspira la subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado. Dos cargos que se decirán de forma casi simultánea esta misma semana y en cuya interacción se juega su futuro la vicepresidenta primera y responsable de Economía de Pedro Sánchez.

Con un balance de 544.000 millones de euros, el BEI es el banco de la Unión Europea y la mayor institución financiera multilateral del mundo. España ha sido tradicionalmente uno de los principales beneficiarios de sus préstamos blandos: sólo en 2022 destinó a nuestro país un total de 9.921 millones de euros, con prioridad para proyectos relacionados con la transición digital y climática

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"Tanto Vestager como Calviño serían excelentes en la presidencia del BEI. Creo que actualmente Calviño va en cabeza por la mínima, debido a las críticas francesas a Vestager. Pero si la candidata española consigue el puesto en el BCE, entonces las cosas podrían volverse en contra de Calviño. Dos españolas en estos cargos tan importantes sería demasiado, por muy cualificadas que estén", explica a EL ESPAÑOL-Invertia un diplomático europeo al tanto de las conversaciones.

Además de la española y la danesa, se han presentado otros tres candidatos oficiales para la presidencia. El italiano Daniele Franco, ministro de Finanzas en la época de Mario Draghi; la polaca Teresa Czerwinska, que ahora es vicepresidenta del BEI; y el sueco Thomas Östros, otro de los vicepresidentes. Pero en Bruselas nadie da ninguna posibilidad al resto de aspirantes.

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"Confiamos en conseguir esa posición por primera vez para nuestro país y que por primera vez haya una mujer al frente del BEI", ha asegurado Calviño este domingo en una rueda de prensa desde el G20 de Nueva Deli. La vicepresidenta subraya que España ha presentado una "candidatura fuerte", que está a la altura "del calibre de los competidores".

"Lo vamos a luchar porque es el interés de nuestro país y también el interés de Europa. Pero la experiencia te marca que no hay que dar nada por ganado y que hay que ser muy prudentes hasta el último momento", afirmó la semana pasada en una entrevista en Onda Cero. Aunque también partía como favorita, Calviño cayó derrotada ante el irlandés Paschal Donohoe en julio de 2020. Tampoco salió adelante su candidatura para ser directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero a diferencia de la elección del Eurogrupo, en la que cada país tiene el mismo peso, la presidencia del BEI se elige por voto ponderado. La ganadora debe lograr el apoyo del 68% del capital del banco y de al menos 18 Estados miembros.

Eso significa que el voto de calidad lo ostentan los grandes países de la UE: Alemania, Francia e Italia, que tienen cada uno el 18,8% del capital del banco. Sumados a España (11,3%), se quedarían ya muy cerca del umbral del 68%.

La subgobernadora del Banco de España, Margarita Delgado Eduardo Parra / Europa Press

Ni Alemania ni Francia se han decantado en público por ninguna de las dos candidatas. Eso sí, el Gobierno de Emmanuel Macron exige que el nuevo presidente del BEI apueste por invertir en energía nuclear. Algo que nunca ha hecho esta institución financiera y que rechaza el presidente saliente, el alemán Werner Hoyer, aunque no hay ninguna norma que se lo prohíba. Calviño no lo descarta pero tampoco ha querido mojarse demasiado. "Este banco va a tener que actuar siempre dentro de su mandato y dentro de las leyes y de los reglamentos europeos, que son los que determinan qué se puede financiar o cómo debemos encauzar esta transición ecológica", ha señalado.

En todo caso, es público y notorio el disgusto de Francia con la gestión de Vestager al frente del departamento de Competencia del Ejecutivo comunitario. Un choque que alcanzó su punto culminante con el veto de Bruselas a la fusión entre los gigantes del ferrocarril Alstom y Siemens. Y cuyo último episodio ha sido el intento de la liberal danesa de nombrar a una estadounidense para el puesto clave de economista jefe de su departamento, que fracasó por la intervención del propio Macron.

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También Alemania se niega por ahora a destapar sus preferencias. Su ministro de Finanzas, Christian Lindner, pertence al grupo liberal Renew Europe, que apoya sin fisuras a Vestager. "Está considerada como uno de los políticos europeos con más talento de su generación. Su experiencia en la lucha contra los monopolios y los cárteles, así como contra la corrupción y el blanqueo de dinero, es de suma importancia para un puesto de tan alto nivel en nuestro sistema bancario", alega el grupo en un comunicado.

Al mismo tiempo, Calviño cultivó una buena relación con el canciller Olaf Scholz durante su etapa como ministro de Finanzas. Pero la clave de la posición final que acabe adoptando Alemania reside en el combate paralelo por la presidencia del Mecanismo Único de Supervisión (MUS) del BCE. Allí, la rival de Margarita Delgado es la vicepresidenta del Bundesbank, Claudia Buch.

Aunque la Eurocámara se decantó por la española tras examinar a ambas candidatas, el Consejo de Gobierno del BCE -a quien le corresponde hacer una propuesta- prefiere a Buch, según ha adelantado la revista Der Spiegel. Si se confirma la victoria de la alemana, eso despejaría el camino para que Berlín apoye a Calviño en el BEI.

Aunque Italia tiene a su propio aspirante, todos en Bruselas creen que se trata de un candidato fake que el Gobierno de Giorgia Meloni quiere utilizar como moneda de cambio para obtener otras concesiones. Por ejemplo, la sede de la nueva Autoridad Europea contra el Blanqueo de Capitales (AMLA). Una vez que Franco se retire, Roma tiene mucha más sintonía geográfica con la candidata española que con la danesa. Incluso Países Bajos no descarta votar a Calviño. Aunque tanto el primer ministro en funciones como la ministra de Finanzas son liberales, ésta se entiende muy bien con la vicepresidenta primera y han trabajado juntas en la reforma de las reglas fiscales

Nadia Calviño, vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital en funciones, atiene a los medios de comunicación el pasado 12 de agosto, cuando anunció su candidatura Nacho Frade Europa Press Cádiz

En el primer asalto del combate contra Vestager, Calviño juega en casa: tendrá lugar en Santiago de Compostela durante la reunión informal de ministros de Economía de la UE del 15 y 16 de septiembre. Si alguna de las dos candidatas logra la mayoría cualificada requerida, allí se proclamará a la vencedora. En caso contrario, el segundo intento está ya programado para octubre. El proceso lo dirige Bélgica en su calidad de presidencia del Consejo de Gobernadores del BEI.

La nueva presidenta tomará posesión el 1 de enero de 2024. Si fracasa en su intento, la danesa volverá a la Comisión de Ursula von der Leyen, que ha abandonado temporalmente para hacer campaña. Por su parte, Calviño asegura que seguirá de vicepresidenta primera al menos hasta final de año. Y si no logra la presidencia del BEI, también pretende quedarse "dirigiendo la política económica del país" si Pedro Sánchez logra formar Gobierno.