No es fácil la situación a la que se enfrentan las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, así como los autónomos. A la crisis sanitaria, se suma también el difícil equilibrio que deben hacer para abastecer a sus clientes sin cobrar en tiempo y forma las facturas. De hecho, las empresas cotizadas en el Mercado Continuo adeudan 81.785 millones de euros, según datos del año 2020. 

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Las cuentas las ha efectuado la Plataforma Multisectorial contra la Morosidad, quien explica que del total de facturas sin pagar, 58.400 millones de euros corresponden a los 35 del Ibex. Unas cifras que están asfixiando a muchas pymes y autónomos, que se encuentran con el agua al cuello en plena recuperación económica. 

La denuncia la hace la PCMC quien asegura, además, que una de las tradiciones de las grandes empresas también ha vuelto, si es que alguna vez se fue: usar los tiempos de pago para financiarse.

Días de retraso

Ahora mismo las transferencias se llevan a cabo 191 días -de media- desde la emisión de la factura. Es decir, que multiplica por tres el tiempo permitido por la ley y que suponen 15 días más que el año pasado.  

Esta situación, según el presidente de la PMCM, Antoni Cañete, demuestra que es "de máxima urgencia tomar decisiones" para cortar de raíz "este problema endémico". 

Denuncia que pese a que en el año 2010 se puso en marcha la Ley de Pago a Proveedores, en la que se obliga a las empresas a abonar facturas a 60 días máximo, la realidad es que nunca se ha cumplido. ¿El motivo? "La ausencia de un reglamento sancionador que lleva atascado en el Congreso desde el pasado mes de septiembre", explica Cañete. 

Las empresas que peor comportamiento de pagos tienen son aquellas relacionadas con el comercio y servicios, con 294 días. Les siguen las constructoras con 275 días y la Industria con 178 días. Ahora bien, eso no significa que sean las que lo están haciendo peor. La dos primeras han reducido los tiempos un 6% y un 2%, respectivamente. En cambio, las energéticas han aumentado los retrasos un 26% en el último año.  

Los Next Generation

Cañete considera que en este momento hay una oportunidad histórica para atajar el problema de la morosidad. A su juicio hay que usar "una política de botón rojo" que obligue a las empresas a pagar las facturas. ¿Y cuál es ese pulsador? Los fondos Next Generation EU. 

"Nadie que quiera acceder a ellos debería poder hacerlo si no paga a 60 días", incide el presidente de la Plataforma Multisectorial Contra la Morosidad. De ese modo, asegura que se "inyectarían de golpe 88.000 millones a la economía española. Y sólo con las empresas cotizadas. Imagina si lo hiciésemos para todas las grandes corporaciones", sentencia.