Eduardo Ortega Socorro Clara Alba

El Banco de España alerta de que, aunque avala el incremento de gasto público inmediato que está llevando cabo el Gobierno ante el Covid-19, reclama cuanto antes una estrategia de reducción de los desequilibrios fiscales, es decir, de déficit y deuda públicos, generados por la crisis. Y el desafío que estos problemas suponen a nivel de ingresos no se solucionará con la creación de nuevas figuras fiscales. 

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Para esto, Pablo Hernández de Cos, gobernador del ente, apuesta por una revisión de todos los gastos y por un repaso “exhaustivo” de todos los beneficios y bonificaciones fiscales. Es decir, que avala la supresión de la deducciones y exenciones de impuestos.

En este sentido, cabe recordar que ya la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) prepara un análisis de los beneficios fiscales que permite el Gobierno, con el fin de recortarlos. A día de hoy, el coste de estas medidas supone unos 60.000 millones anuales y el estudio del ente debería conocerse en unos meses. 

Fachada del Banco de España.

Todo con el fin de poner coto un problema endémico de la economía española: la baja recaudación. En este sentido, Hernández de Cos, también ha apostado por un "reforma impositiva" destinada a revisar "la imposición que recae sobre algunas empresas multinacionales, con el fin de evitar la utilización de estrategias agresivas de planificación tributaria para trasladar sus bases impositivas a aquellas jurisdicciones en las que la tributación es más reducida".

Aunque no las ha mencionado de manera directa, el gobernador, durante su comparecencia de este lunes en la Comisión de Asuntos Económicos del Congreso, se ha referido a la tasa Google que ya se está tramitando en el Congreso. Ha recordado que estas medidas serán clave dado el ineludible incremento de la inversión que se va a dar en el campo sanitario por el coronavirus. 

En cualquier caso, consultado por los diputados por medidas como la creación de un nuevo impuesto sobre las grandes fortunas, ha puesto los puntos sobre las íes en el campo fiscal: "No podemos pensar que cambios mínimos o figuras tributarias nuevas van a permitir afrontar el reto por delante", que incluye un déficit estructural del 3% del PIB.

"Está claro cuáles son las figuras que tienen capacidad" para afrontar el desafío de la crisis, ha añadido. "Puede haber otros elementos, pero con capacidad recaudatoria suficiente solo hay cuatro", ha dicho, refiriéndose (aunque no lo ha dicho de manera explícita) al IRPF, al IVA, al Impuesto sobre Sociedades y a los Impuestos Especiales

Inversión

Además, Hernández de Cos ha avisado de que no se puede desatender la educación ni la I+D, como en otras crisis, dado que llevaría a una nueva reducción de la productividad del trabajo. Por eso ha llamado a incentivar la inversión pública en estos campos. 

En este sentido, y a largo plazo, ha recordado los riesgos que plantea para el tejido productivo el envejecimiento y para la sostenibilidad pública el más que previsto incremento de las pensiones.

Respecto al Ingreso Mínimo Vital que aprobará la próxima semana el Consejo de Ministros, ha pedido cautelas, sobre todo al tratarse de una medida estructural. "Hay que ser muy cuidadoso en el diseño". Ha indicado que una medida semejante ha provocado en otros países "trampas de pobreza" y ha generado desincentivos a la búsqueda del empleo.

Desaparición del campo optimista

En su comparecencia, el gobernador ha alertado de que en sus previsiones económicas para 2020 ha empeorado el escenario "más optimista" para la economía española

La perturbación económica que provocará el Covid-19 llevará a una caída del PIB de entre el 9,5% y el 12,4%, ya que se constata un impacto "muy abultado" y las caídas más benignas pronosticadas recientemente son "poco realistas". Es decir, que desaparece el pronóstico más favorable previsto por el ente (que contemplaba un confinamiento de ocho semanas, periodo ya rebasado), que dejaba la caída del PIB en el 6,6%, aunque también se reduce el más pesimista, que era del 13%. 

Todo esto causado por la prolongación del confinamiento y del impacto económico. No obstante, el Banco de España mejora el pronóstico para el próximo año, al augurar un alza de entre el 6,1% y el 8,5%, frente a la horquilla de entre el 5,5% y el 8,5% inicial.

Por ello, ha pedido un "acuerdo político acorde a la magnitud del reto al que nos enfrentamos y que se mantenga previsiblemente durante varias legislaturas", un pacto de Estado para el que ha pedido a los representantes de los partidos que estén a la altura. 

"El ajuste es inevitable", ha asumido, reconociendo eso sí, que "la magnitud (de esta crisis) es tan relevante que probablemente vaya a haber que tocar las dos patas, tanto el gasto público, eliminando gasto superfluo e ineficiencias, como modificar el sistema impositivo". 

Por otro lado, Hernández de Cos ha demandado más acciones por parte de la Comisión Europea ante la gravedad de la pandemia y asegura que las medidas "coinciden, en gran medida, con los que eran ya imprescindibles antes del Covid-19 para completar la arquitectura institucional del área del euro". Eso sí: por lo pronto, lo que hay encima de la mesa es "insuficiente". 

Mutualización

Concretamente, ha requerido "la creación de un mecanismo de mutualización de recursos presupuestarios potente que, en el contexto de la actual crisis, facilite la financiación del gasto público que ha surgido como consecuencia de la pandemia y de aquellas otras necesidades que surjan durante la recuperación". Es decir, que se alinea con la reclamación del propio Gobierno.

También ha avalado al Ejecutivo al considerar que "no es una temeridad" que no haya recurrido aún a la línea de financiación del MEDE, o que incluso no lo haga. Ha considerado que la financiación que ofrece (dos puntos de PIB como máxim) es "reducida" respecto  otras posibilidades. "Yo no dramatizaría con la decisión de recurrir o no. El Gobierno decidirá si es apropiado o no, pero procuraría sacarlo del debate político".

Además, ha pedido la finalización de la unión bancaria, con la puesta en marcha de un fondo de garantía de depósitos europeo, y el desarrollo pleno del proyecto para alcanzar una verdadera unión del mercado de capitales europea.

Objetivo: defender a la banca

Como ya advirtió en su último Informe de Estabilidad Financiera, el Banco de España ha vuelto a resaltar el importante papel de la banca para que el crédito siga fluyendo a familias y empresas. En este sentido, el gobernador ha insistido en la necesidad de seguir aplicando medidas que permitan al sector dedicar todos sus esfuerzos a dotar de liquidez a los afectados por la pandemia, evitando que la crisis económica acabe por dañar la estabilidad financiera en Europa.

Banco Central Europeo

“Todos debemos compartir el objetivo de evitar que la crisis venga acompañada de un endurecimiento generalizado de las condiciones de financiación o que dañe gravemente nuestro sistema financiero”, ha advertido Hernández de Cos.

El gobernador ha recordado la flexibilidad que en este sentido han otorgado los reguladores al sector para evitar que los posibles créditos morosos derivados única y exclusivamente de esta crisis reciban el mismo tratamiento que si se tratara de un deterioro permanente en la calidad de los préstamos del sector. “Esto último conduciría a un ajuste abrupto de las calificaciones crediticias y, por tanto, a un aumento de las provisiones requeridas que, en último término, llevarían a un ajuste a la baja en el crédito concedido por las entidades”, ha advertido Hernández de Cos.

Pero cuidado. El gobernador ha querido lanzar un mensaje claro a la banca, advirtiendo de que no debe abusar de esta ‘flexibilidad regulatoria’. “Es necesario evitar que un mal uso de esta flexibilidad conduzca a prácticas contables inadecuadas que se traduzcan en una demora en el reconocimiento del deterioro efectivo de la calidad de algunas exposiciones crediticias”, alerta.