Bruselas

La videoconferencia que celebran esta tarde desde las 18:30 horas los ministros de Finanzas de la eurozona en busca de una bazuca fiscal masiva y coordinada contra el coronavirus se anuncia larga y tormentosa. Otra reunión que se prolongará hasta altas horas de la madrugada y de la que muy probablemente no saldará ningún acuerdo inmediato. La emergencia ha reabierto la brecha entre países del sur y del norte de la UE, entre deudores y acreedores. Una división que ya se evidenció durante la crisis de 2010 y 2012 y que estuvo a punto de acabar con el euro.

Italia, España y Francia, con el apoyo de la Comisión Europea, defienden desplegar de inmediato y sin condiciones todos los instrumentos anticrisis de la UE -en particular el fondo de rescate (MEDE)- e incluso improvisar otros nuevos como los 'coronabonos'. Alemania, Holanda y los países nórdicos se oponen a este estímulo fiscal masivo e inmediato. Los países que quieran el apoyo del MEDE deben cumplir las condiciones exigidas en materia de ajustes y reformas y supervisión de la troika y la mutualización de la deuda no está sobre la mesa, sostienen los miembros del club de la austeridad.

Antes del inicio del Eurogrupo, el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, ha pedido ya públicamente activar el MEDE, dotado con 410.000 millones de euros, para ayudar a España e Italia, los países más gravemente afectados por el coronavirus en estos momentos. Un despliegue que a su juicio debe realizarse "en cuestión de días" y con las mínimas condiciones posibles para no crear un efecto estigma que empeore la situación en los mercados.

"Algunos Estados miembros de la zona euro, y estoy pensando en particular en España y en Italia, se están enfrentado a una situación que es extraordinariamente difícil. Es el momento de utilizar el MEDE. ¿En qué forma o con qué montante? Sobre todo eso estamos discutiendo", ha dicho Le Maire en una rueda de prensa en París. 

Sin condiciones que supongan un estigma

El Gobierno francés sostiene que la activación del fondo de rescate debe hacerse "de forma simple y sin fijar condiciones que puedan ser penalizantes para los países que lo utilicen". "Cuanto más simples sean las condiciones, mejor. Cuanto menos se discrimine entre unos Estados y otros, mejor. Cuanto más rápido se despliegue, mejor", ha defendido Le Maire.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha pedido que el MEDE habilite líneas de crédito para todos los países de la eurozona (y no sólo a los más afectados para reducir el efecto estigma). A su juicio, la única condición que deberían cumplir los beneficiarios es la transparencia y la rendición de cuentas sobre en qué gastan el dinero.

Por lo que se refiere a los 'coronabonos', Le Maire ha declarado que Francia sostiene esta iniciativa, pero reconoce que "estamos todavía lejos de un consenso sobre este instrumento". "Nosotros estimamos que la utilización de eurobonos o de coronabonos, llámenlo como quieran, instrumentos de mutualización de la deuda pública, podría ser útil", ha relatado. 

"Nos parece que es un marco de solidaridad y por tanto de fuerza de la eurozona. No hay que verlos como elementos de debilitamiento de la eurozona. Creo que son la señal de que queremos seguir viviendo juntos y dar prueba de solidaridad", ha insistido.

No obstante, el ministro de Finanzas francés admite que los 'coronabonos' están provocando "diferencias de opinión profundas" entre los Estados miembros y por ello descarta que la mutualización de la deuda pueda ser una solución a corto plazo a la pandemia. Eso sí, augura que la discusión sobre este instrumento continuará durante los próximos meses en el Eurogrupo.

En el bando contrario, Alemania, Holanda y los países nórdicos creen que plantear ahora el debate sobre los 'coronabonos' dificulta todavía más alcanzar un consenso en el Eurogrupo sobre las medidas extra que se necesitan para amortiguar el impacto económico del coronavirus. La mutualización de la deuda sigue siendo un tabú para estos Estados miembros.

"El debate sobre los eurobonos es un debate fantasma", sostiene el ministro de Economía de Alemania, Peter Altmaier, en una entrevista al diario Handelsblatt. "La innovación es mucho más importante que los subsidios y ese es el camino que vamos a seguir", añade al ser preguntado por el plan Marshall para la UE tras el coronavirus que ha reclamado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Financiación de último recurso

Por lo que se refiere a la activación del fondo de rescate para ayudar a Italia y España, los países del norte no se cierran a ello, pero reclaman que se haga cumpliendo las condiciones previstas en la legislación: plan de ajustes y reformas y supervisión de la troika.

Alegan que la potencia de fuego del MEDE se basa en la calidad crediticia de países como Alemania, Holanda o Austria, que la tienen porque siempre han respetado las normas presupuestarias del Pacto de Estabilidad. Si ahora debido a la crisis se abandonan todas las reglas, incluso el fondo de rescate podría perder su credibilidad. 

"El éxito y la confianza en el MEDE se fundamenta en unas reglas claras. Este marco sigue siendo esencial para garantizar que los Estados miembros con problemas sean competitivos y solventes cuando la amenaza del coronavirus pase", explican a EL ESPAÑOL fuentes de uno de estos países.

Los países del norte creen además que el fondo de rescate sólo debe activarse para dar "financiación de último recurso a los que más lo necesiten". "Es importante ahorrar su potencia de fuego para esas circunstancias con el fin de tener los recursos necesarios para poder afrontar la situación de forma enérgica y rápida", destacan las fuentes consultadas. 

Lo único que está claro es que el debate cambia mucho más rápidamente que durante la crisis del euro. Por primera vez en la historia, Bruselas ha suspendido temporalmente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y ha dado vía libre a todos los países para que disparen su gasto público, una medida que contrasta con la austeridad que se impuso a partir de 2010. Además, en cuestión de días, el BCE de Christine Lagarde ha pasado de decir que su trabajo no era rebajar la prima de riesgo de Italia a sacar una bazuca de 750.000 millones de euros contra el coronavirus.

Así que la discusión sobre el MEDE y los 'coronabonos' también podría desbloquearse si la economía continúa en caída libre. "En estos momentos, es difícil predecir cómo evolucionará la economía durante los próximos meses. Si la situación sigue deteriorándose, se podrán considerar pasos adicionales en ese momento", defienden los nórdicos.

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