Uno de los principales objetivos del Ministerio de Trabajo en este 2020 marcado por la pandemia, ha sido generar un entorno laboral estable para los ‘riders’ o mensajeros que trabajan para plataformas digitales como Glovo, Uber o Deliveroo. De hecho, la ambición del departamento de Yolanda Díaz es poder tener cerrados los cambios legislativos para ello antes de que acabe 2020.

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Antes, se tiene que finiquitar una negociación que sigue viva en el seno del Diálogo Social, es decir, entre Trabajo, patronal y sindicatos. Según ha podido saber Invertia, una vez se cierre esta cuestión comenzará la gestión con los agentes sociales de la derogación de, al menos, los aspectos más lesivos de la reforma laboral.

En este sentido, el Gobierno ya ha puesto el acelerador con la supresión de los aspectos más polémicos de la ‘Ley Rider’. Fuentes de la negociación confirman que Trabajo ha retirado del borrador el registro de plataformas digitales y la obligación para estas empresas de revelar sus algoritmos de selección de trabajadores y envíos.

Un repartidor de Glovo en moto Eduardo Parra Europa Press Madrid

Aunque es cierto que las empresas han denunciado y criticado estas condiciones al considerar que vulneran sus derechos de propiedad intelectual, estas presiones no han sido la causa de su retirada del texto. Según las fuentes consultadas, Trabajo ha dado este paso porque aprobar y aplicar estas medidas estaría fuera de sus competencias.

En este sentido, el registro obligatorio y la cuestión relacionada con los algoritmos para las plataformas digitales fue uno de los aspectos que los sindicatos pusieron sobre la mesa al inicio de estas negociaciones para, precisamente, facilitar el control de estas empresas.

RDL

Con todo, se mantiene la intención de Trabajo de gestar una normativa que regule el trabajo que se desarrolla a través de plataformas digitales y que obligue a estas empresas a contratar cuando sea necesario, poniendo coto a los ‘falsos autónomos’.

Con la supresión de estos aspectos parece que se aclara el panorama para lograr un acuerdo en el Diálogo Social, que se reúne el próximo jueves. En cuanto este pacto se logre, las medidas planteadas se llevarán a un real decreto-ley al que se le dará luz verde en el correspondiente Consejo de Ministros.

Contrarreforma

Según indican desde el propio Ministerio de Trabajo, con la legislación de los ‘riders’ resuelta, la idea es iniciar de inmediato la ‘contrarreforma’ laboral, es decir, la derogación de la reforma laboral que ejecutó el Gobierno de Mariano Rajoy, de mano de Fátima Báñez, en 2012.

Por lo pronto, el plan previsto para ello se mantiene. La pretensión es la de suprimir los aspectos más lesivos de la reforma laboral, cuestiones que desde hace meses el Ejecutivo ha venido identificando con todo lo relacionado con la negociación colectiva y la subcontratación.

Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Empleo.

Como ya ha informado Invertia, Trabajo quiere recuperar la preeminencia de los convenios sectoriales sobre los de empresa y su ultraactividad, así como poner coto a las condiciones que permiten que las empresas subcontraten.

A partir de ahí, la idea es llevar a cabo una reforma del despido, para dificultar las causas sin aumentar las indemnizaciones y, posteriormente, aprobar el Estatuto de los Trabajadores del Siglo XXI prometido por el Gobierno que supliría los restos que quedaran de la reforma laboral.

Sin embargo, la pandemia también cambia las reglas del juego. Se asume que la derogación de la reforma laboral será una negociación a largo plazo en la que se quieren lograr los consensos más amplios posibles, a pesar de que se asume que esto no será posible en determinados aspectos, como se espera que ocurra en el caso de la reforma de la subcontratación.

Además, habrá negociaciones en el Diálogo Social que serán paralelas. Entre ellas, las de la reforma de las políticas activas de empleo, que se acaba de iniciar, y las de la extensión de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), cuya última prórroga caduca el 31 de enero.