España ha sido uno de los países que más políticas de protección del empleo y de las empresas ha activado durantela crisis del coronavirus. Entre ellos, los más exitosos han sido los expedientes de regulación temporal del empleo (ERTE) excepcionales por el Covid-19. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha celebrado la puesta en marcha de las mismas… aunque también ha avisado del efecto indeseado de otras.

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Concretamente, de las consecuencias de prohibir el despido, algo que se ha hecho en varios países de la Unión Europea. En el caso de España, lo que se ha aplicado es la prohibición del despido objetivo, como mínimo, lo que duren los ERTE excepcionales por el Covid. Además, las empresas que hayan recurrido a ellos, tendrán prohibido el despido en los seis meses sucesivos.

Respecto a esta fórmula para proteger el empleo, la OCDE ha alertado de que puede resultar contraproducente ante un eventual retorno de la actividad económica. "Congelar los despidos conlleva un riesgo de que los empleadores recurran a los contratos temporales, aumentando la dualidad del mercado laboral", ha señalado Stefano Scarpetta, director del área de Empleo y Asuntos Sociales de la Organización.

Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Es decir, que mantener esta medidas en el tiempo supondría agravar el viejo mal de la temporalidad en el mercado de trabajo español. Con todo, Scarpetta también ha indicado que esta decisión, durante el periodo de confinamiento, "fue una medida razonable dadas las circunstancias". En este sentido, la OCDE considera que España debería aplicar medidas más estrictas para el acceso a los ERTE por parte de las empresas según se vaya reabriendo la economía.

Entre estas medidas, y de cara al futuro, se encuentra el que las empresas asuman un mayor ‘coste’ de lo que suponen los ERTE excepcionales, de manera que se reduzca el impacto económico en el Estado de esta herramienta. Cabe recordar que con ella, las Administraciones Públicas españolas asumen las prestaciones de los trabajadores afectados por los ERTE así como sus cotizaciones a la Seguridad Social y el nivel correspondiente de exoneración de cuotas sociales para las empresas.

Ampliación

¿Por qué estos cambios? Porque la OCDE está de acuerdo en que estos esquemas de protección deben ampliarse en el tiempo para los sectores más afectados por el Covid-19.

Las empresas y los trabajadores en sectores que todavía no pueden operar deben seguir recibiendo apoyo, al menos temporalmente, para aumentar sus posibilidades de reanudar el trabajo”, indica Scarpetta en el documento.

Sin embargo, “cuando las actividades puedan reanudarse, el mecanismo del mercado debería reiniciar sus operaciones, permitiendo que los trabajadores y los recursos pasen de actividades inviables a actividades prometedoras”.

Es decir, que para Scarpetta, los ERTE no pueden servir para sostener empresas ‘zombi’. Si hay que reciclar actividades y trabajadores de unos sectores para otros, debe hacerse.

El informe de la OCDE hace hincapié en el impacto global de la crisis del coronavirus. En el conjunto de los países miembros, incluso en el escenario más optimista proyectado, la tasa de paro alcanzará este año el 9,4% en el cuarto trimestre, superando incluso los máximos registrados durante la crisis financiera.

Con todo, España será uno de los países más afectados por la naturaleza de la crisis, que ha hecho estragos en dos de los principales sectores de nuestro país, el turismo y la hostelería. El desempleo medio proyectado para el año 2020 sería del 19,2% en el escenario de un solo brote (el actual), y del 20,1% en el caso de un segundo brote, prevé. La caída será mucho mayor en regiones como Canarias y Baleares. 

Y es que cabe recordar que el 55,9% de los trabajadores españoles desarrolla su actividad laboral en un entorno de riesgo de contagio por Covid-19, el mayor porcentaje entre los países de la OCDE, siendo el riesgo medio del 48%. Esto ya muestra el impacto de la pandemia en nuestro ámbito de trabajo. 

Por ello, la Organización insiste en la importancia del teletrabajo y el desarrollo de normas para su realización en esta nueva normalidad.

Reconstrucción pensando en las cicatrices

OCDE también pone el foco en los grandes afectados por la crisis. Lo cierto es que se está repitiendo la historia de hace 10 años: la destrucción laboral se está cebando con los jóvenes.

“No podemos permitirnos perder la generación de la ‘Clase Corona’. A raíz de la crisis financiera mundial, los gobiernos actuaron demasiado tarde para abordar las dificultades del mercado laboral de los jóvenes, lo que los dejó con cicatrices duraderas que aún eran visibles antes del brote del Covid-19”, indica Scarpetta.

“No hay tiempo que perder para implementar un paquete integral de políticas que garantice que ningún trabajador joven se quede atrás. Todos deben tener una ruta a seguir. Cada actor debe, nuevamente, desempeñar su papel con responsabilidad y reciprocidad: las empresas, por ejemplo, deben ser alentadas a brindar oportunidades de experiencias laborales mediante la contratación de nuevos graduados u ofreciendo aprendizajes, pasantías o capacitación relacionada con el trabajo, mientras que los gobiernos deben acompañarlos con incentivos financieros”.