Trabajadores y empresas estaban de enhorabuena el viernes. El Consejo de Ministros aprobó la ampliación de los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) excepcionales hasta el 30 de septiembre, lo cual asegura la continuidad de las prestaciones con cargo a la Seguridad Social de 2,2 millones de personas. Sin embargo, el ‘nuevo’ diseño de los ERTE amenaza con provocar atascos en la gestión de miles de ayudas y retrasos en la atención del ciudadano de más de un mes. 

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Así lo indican fuentes de la plantilla del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), que alertan del importante incremento de trabajo que se sobreviene en las próximas semanas con los nuevos ERTE, con el impacto que ello tendrá en el manejo de las prestación y en la actividad de las oficinas de empleo.

Cabe recordar que, ahora, todas las empresas en ERTE por causas objetivas pasan a poder beneficiarse también de las exoneraciones en las cuotas a la Seguridad Social de los ERTE por fuerza mayor parcial, que mejoran si la empresa para recuperando horas de actividad de sus empleados.

Una oficina de empleo.

Esto, sumado a los ERTE de fuerza mayor parcial que ya existían, hará que se multiplique el intercambio de información que ya tiene que gestionar el SEPE para calcular y abonar la prestación a los trabajadores afectados, que depende de la información que dé la empresa.

De esta manera, en caso de un retorno parcial a la actividad, el trabajador recibirá dos pagas: una prestación minorada y un sueldo minorado, en consonancia con el retorno a la actividad y la jornada que se vaya a hacer.

Retrasos en los cobros

Ya en su momento la aplicación de los ERTE de fuerza mayor parcial, con los cambios de actividad que tenían que notificar las empresas, provocó numerosos problemas como el retraso en el cobro de prestaciones que ya se estaban pagando a los trabajadores. Ahora, la posibilidad de que esto ocurra es mayor.

En la plantilla del SEPE son plenamente conscientes de la que se les viene encima con los ‘nuevos’ ERTE. De hecho, ya hay oficinas que han previsto dedicar la mitad de su personal solo a la gestión de las prestaciones relacionadas con estos expedientes.

Eso también afectará al resto de las prestaciones, subsidios y gestiones que se hacen habitualmente en las oficinas de empleo, que se espera que recuperen su actividad presencial en Madrid y Andalucía el 6 de julio. Según ha podido saber Invertia, la previsión es que en muchas de ellas las citas para atender cualquier diligencia se demoren más de un mes.

A la gestión de los ERTE hay que sumar que a las oficinas de empleo se les va disparar la actividad también en otros frentes, debido a la dramática situación del mercado laboral. Manejan también la gestión de otras prestaciones, así como los trámites de las personas en demanda de empleo. Y todo ello en un entorno en el que, a falta de conocer los datos de junio, el paro ha crecido en cifras históricas.

Un hombre pasa frente a una oficina de empleo en Pamplona.

Según lo últimos datos proporcionados por el sindicato de Función Pública CISF, hace unas semanas, todavía estaban pendientes de gestionar unas 200.000 prestaciones relacionadas con los ERTE.

El alud de trabajo hay provocado una importante tensión dentro de los empleados del ente, que en los últimos tres meses habría estado trabajando horas extra y festivos sin contraprestación alguna. Esto ha llevado a que los trabajadores hayan decidido trabajar solo en festivos, que es para cuando se ha definido algún tipo de compensación.

La situación ha llegado a ser tan extrema que los trabajadores del SEPE se han planteado hacer una huelga, aunque esta posibilidad ha aplazado hasta que el país alcance una situación de normalidad, algo que, a pesar de la apariencias, no es una realidad.