Myriam Ávila Eduardo Ortega Socorro

El barrio sevillano de Amate ha amanecido este lunes con el cielo despejado y aparente nueva normalidad. Sus vecinos compran el pan para el desayuno con la mascarilla y se saludan entre sí con el toque al codo. La distancia física se mantiene en su rutina diaria y también en las colas de las oficinas del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Miguel ha sido uno de los que han compuesto esa extensa cola y, como el resto, su sorpresa no ha sido la nueva normalidad, sino el cierre a cal y canto de las oficinas. “¿Y ahora como ‘pico’ la cartilla del paro?”, se ha preguntado Miguel que, pese a estar al borde de la jubilación, conoce a la perfección la tecnología del SEPE para renovar su cartilla.

Ante el anuncio de la apertura de los centros, los sevillanos han preferido la atención personal a un formulario online. “No hay derecho. Los funcionarios no tienen culpa pero están de cara al público”, ha dicho otra afectada ante la falta de atención de las oficinas que este lunes volvían a abrir al público en los territorios en fase 3.

Oficinas del SEPE en Andalucía cerradas

Pero en realidad esta confusión no es tanto cosa del Gobierno como del sindicato de función pública CSIF, que anunció la semana pasada dicha reapertura. Aunque su comunicado hablaba de “apertura progresiva”, no aclaraba que habría regiones en este ‘status’ que mantendrían cerradas todas sus oficinas hasta finales de mes, entre ellas Andalucía.



Según han explicado desde CSIF a Invertia, solo han abierto las oficinas de empleo de Canarias, Comunidad Valenciana, Asturias y La Rioja, donde los ciudadanos han vuelto a poder gestionar sus trámites presencialmente, una vez se han tomado las medidas para la atención al público y de seguridad necesarias.



Esta es la razón por la que el ‘tempo’ de aperturas varía entre regiones en la misma fase de desescalada. Según ha podido saber este medio, cada comunidad autónoma está adecuando la apertura de oficinas a su propio ritmo, y según avance la adaptación física de las misma a la ‘nueva normalidad’.



Cabe recordar que, entre las medidas que se están tomando, se encuentra el acondicionamiento de las dependencias, con la colocación de mamparas de seguridad (lo cual obliga a ejecutar obras) y la contratación de servicios de seguridad, en algunos casos.

Reunión de coordinación en Andalucía

Fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Sevilla han confirmado a Invertia que, por el momento, todas las oficinas permanecen cerradas y su funcionamiento continúa siendo online al no haber orden de abrir. En el caso de Andalucía, dichas oficinas son compartidas con el Servicio Andaluz de Empleo (SAE), dependiente de la Junta de Andalucía.

Por ello, según las citadas fuentes, su reapertura debe ser coordinada. Para ello, se prevé una reunión a finales del mes de junio donde ambas administraciones --Gobierno central y autonómico-- abordarán cuándo abrir, en qué condiciones y con cuánto personal.

Desde la Consejería de Empleo, por su parte, han expresado a Invertia que el SAE está “completamente coordinado” para abrir las oficinas en cuanto estén habilitadas y con todos los protocolos de seguridad necesarios para salvaguardar tanto a empleados como a demandantes de empleo.

Situación en el resto de comunidades

CSIF ha confirmado en un comunicado que en la Comunidad Valenciana se está abriendo para dar cita previa aunque con una situación "caótica" al no atender al público. Estas citas se están dando para finales de mes o principios de julio. Además, faltan medidas separadoras y no se garantizan los protocolos de seguridad.

En La Rioja sí se han abierto las oficinas con presencia policial, ya que el viernes pasado hubo algún incidente aislado, con golpes en cristales y gritos contra los empleados a las puertas.

En Castilla-La Mancha, en provincias como Guadalajara y Ciudad Real, no se abrirá hasta la semana que viene, mientras que en Castilla y León la reapertura está prevista para el próximo 22 de junio. En esta última comunidad, las oficinas no están preparadas en materia de medidas protección y de seguridad y la situación se complica porque unas provincias están en fase 2 y otras en fase 3.

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