Eduardo Ortega Socorro Alberto D. Prieto

Finalmente, la aprobación del Ingreso Mínimo Vital se retrasa. Aunque estaba previsto que el correspondiente real decreto-ley (RDL) se aprobara en el Consejo de Ministros de este martes, el visto bueno para esta medida no llegará hasta el próximo viernes

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Así lo indican varias fuentes del Gobierno consultadas por EL ESPAÑOL e Invertia. Será el viernes cuando un cónclave ministerial extraordinario apruebe el ngreso mínimo vital. La cita se celebrará exclusivamente para aprobar esta iniciativa, que el Gobierno se había comprometido a poner en marcha antes de que terminara el mes.

La previsión es que la medida sea presentada tanto por Pablo Iglesias, vicepresidente social del Gobierno, como por José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en la rueda de prensa que se celebrará tras el citado Consejo de Ministros extraordinario. 

Cabe recordar el Ingreso Mínimo Vital estaba pensado para activarse en 2021. La crisis del coronavirus y sus consecuencias económicas han empujado al Gobierno a acelerar esta idea, que se ha formulado a marchas forzadas en los dos últimos meses. 

Y es que todavía quedarían flecos por cerrar. Escrivá quiere contar, entre otras cuestiones, con el visto bueno de los agentes sociales y, como ya ha contado Invertia, finalmente la reunión con la patronal, CEOE, todavía no ha sucedido

La Federación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) cree que hubiera sido necesario haber puesto en marcha un Ingreso Mínimo “transitorio de emergencia”. En su último documento considera que el retraso en esta medida es “excesivo para una ayuda necesaria para cubrir necesidades urgentes en una situación de emergencia”.

Así será la prestación

con la que se oficializa y se pone en marcha una medida que quiere superar el 2,3 millones de beneficiarios a largo plazo (100.000 hogares en el corto plazo), que tendrá un coste aproximado de unos 3.000 millones de euros y con la que se quiere poner coto a la pobreza extrema en España.

Como ya contó Invertia, La cuantía más baja del Ingreso Mínimo Vital, que es la que cobraría un solo adulto, será la de una mensualidad de una pensión no contributiva (PNC) de la Seguridad Social: 461,53 euros. Y se incrementará hasta un máximo de 1.015 euros, que serán para unidades de convivencia que incluyan dos adultos y dos niños.

Como ya comentara el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, el foco de la medida está puesto en los hogares monoparentales, que contarán con un complemento de 100 euros al mes. Además, en la medida en que se vayan revalorizando las pensiones no contributivas también lo hará el propio Ingreso Mínimo Vital.

Complemento

La prestación se entiende como un complemento a otros ingresos o rentas que reciban los hogares, en el borrador del RDL considerados “unidades de convivencia", que no podrán superar un determinado umbral, para lo que se les someterá una suerte de test de riqueza. De esta manera, el Ingreso Mínimo Vital servirá como un complemento a las rentas que ya se perciban, incluyendo las salariales o las pensiones, y patrimonios.

Sin embargo, no se tendrán en cuenta las rentas de inserción que ya hay gracias a las comunidades autónomas ni la vivienda habitual para el cálculo de si un hogar supera o no un umbral. Un cómputo que se elaborará cruzando los datos de los perceptores de la Seguridad Social con los de la Agencia Tributaria, correspondientes al ejercicio 2019, información que se vigilará constantemente por si se producen cambios de relevancia.

Según ha indicado Escrivá en una entrevista concedida a El Periódico, fijará umbrales para 14 tipologías de hogares. El ministro ha asegurado que el límite será inferior a los 35.800 euros anuales, pero no ha aclarado la cifra.

La idea es que la prestación esté vinculada a la búsqueda de empleo, y que se pueda cobrar incluso si se ha encontrado trabajo. El ministro espera que el Ingreso Mínimo llegará a 850.000 familias, que agrupan a unos 2,3 millones de personas.

El vicepresidente Pablo Iglesias, junto al ministro José Luis Escrivá, en una sesión de trabajo sobre el Ingreso Mínimo Vital. Efe

La prestación, de carácter mensual, se activará de manera automática y se comenzará a cobrar en el mismo mes de junio, si se han hecho las correspondientes peticiones. Para ello, el Gobierno cuenta con que los ayuntamientos le 'echen un cable' en localizar los colectivos más vulnerables que se puedan beneficiar de la prestación.

Ha habido críticas desde el ámbito de los Servicios Sociales sobre cómo se ha tramitado el Ingreso Mínimo Vital, que se ha tenido que gestionar de manera exprés por la emergencia económica. Cabe recordar que estaba previsto activar esta medida a principios de 2021.

Críticas

Sin embargo, la Asociación de Directores y Gerentes de Servicios Sociales ha denunciado la "opacidad" con la que se ha llevado a cabo la tramitación del Ingreso Mínimo Vital y avisa de que deja "importantes zonas de sombra e incertidumbre". También teme que la medida no sirva para paliar las situaciones de pobreza derivadas de la pandemia del coronavirus.

La asociación asegura que la medida deja sin aclarar cómo piensa afrontar "el paradójicamente elevado nivel de no acceso a este tipo de prestaciones por las personas que se encuentran en los niveles más altos de exclusión" y advierte de que los Servicios Sociales de las entidades locales se verán obligados a asumir desde el principio "un aluvión de solicitudes y la orientación e información a los posibles perceptores sobre esta prestación".

En segundo lugar, la organización critica que el cálculo de la capacidad económica para la concesión de la ayuda se vaya a realizar sobre los datos de renta de un año antes, e incluso dos en algunos casos. "Esto hace que la prestación no sirva para hacer frente a los efectos en el incremento de la pobreza como consecuencia de la pandemia y explica por qué el número de personas beneficiarios y la inversión es sensiblemente menor a todos los estudios publicados". En su opinión, la capacidad económica se debe calcular sobre los ingresos en el momento de la solicitud.