Una de las medidas más ambiciosa del nuevo Gobierno de coalición es el ingreso mínimo vital que han prometido tanto el PSOE como Unidas Podemos. Y el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, ya tiene preparado un modelo preliminar.

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Según ha explicado, esta medida -según fuentes del Ministerio estará activa a partir del próximo año ya con un "presupuestos significativo"- es clave para “reducir la pobreza y facilitar la inclusión social”. Y es que, según el expresidente de la AIReF, España está en el vagón de cola de la desigualdad en la UE, solo por detrás de Italia.

Por ello, ha anunciado que su departamento ya está trabajando en esta medida, que partirá de una reforma de la prestación por hijo al cargo que se podría activar incluso este mismo 2020, según ha explicado en la Comisión de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del Congreso de los Diputados.

Pero no solo se abordará esta prestación. Escrivá ha explicado que el ingreso mínimo vital se hará realidad a partir de políticas de gasto, cambios en el campo de los beneficios fiscales (exenciones y desgravaciones) e iniciativas de legislativas para dar forma a nuevos créditos y subsidios.

Cuestión presupuestaria

Cabe recordar que cuando se esbozó esta medida, la AIReF avisó de que su coste se podría ir a los 10.000 millones de euros. Este jueves Escrivá no puso cifras al coste del ingreso mínimo vital. Simplemente ha afirmado que habrá fondos suficientes para ello. "La dotación que tenga dependerá de la dotación de los próximos tres presupuestos generales del Estado", ha precisado. 

“Tendrá que irse materializando en los Presupuestos. Con menos dotación que la que se supone, si el diseño es fiel y preciso, los resultados serán mayores”, ha afirmado, añadiendo que habrá “espacio fiscal suficiente para la dotación” del ingreso mínimo vital y que su impacto presupuestario será “por fases”.

En cualquier caso, sí que ha afirmado que la nueva senda fiscal, con sus correspondientes techos de déficit y de deuda pública, aprobada por el Congreso dota del citado espacio fiscal para el ingreso mínimo vital.  

Por otro lado, ha afirmado que esta prestación será flexible (para adaptarse a las heterogéneas características de la población con necesidades de inclusión), eficaz (para atender a los colectivos más vulnerables, para los que se ideará una sistema de métricas) y suficiente en dotación económica.