El Banco de Inglaterra ha vuelto a subir los tipos de interés este jueves y lo ha hecho en otros 50 puntos básicos. La institución ha tomado esta decisión después de que la Reserva Federal de Estados Unidos haya elevado el precio del dinero 75 puntos básicos en tres ocasiones y de que el Banco Central Europeo (BCE) hiciera lo propio hace solo dos semanas.

La subida implica llevar los tipos de interés al 2,25%, desde el 1,75% anterior. Se encuentran, por tanto, en el nivel más elevado desde finales de 2008.

Los miembros de su Comité de Política Monetaria deberían haber tomado esta decisión hace una semana, pero la cita tuvo que retrasarse a este jueves por la muerte de la reina Isabel II. 

Balance

En ella, los responsables no se han puesto de acuerdo en cuanto al importe de la subida. Tres miembros se decantaron por un incremento de 0,75 puntos; mientras que otro se mostró favorable a un alza de tan solo un cuarto de punto.

Para lo que sí se ha habido unanimidad es para comenzar a reducir su balance. Cada mes -durante los próximos doce meses- la vieja dama de Threadneedle Street se deshará de bonos británicos por valor de 80.000 millones de libras. En total, serán 780.000 millones.

La institución gobernada por Andrew Bailey ha elevado el precio del dinero en las últimas siete reuniones que ha celebrado. En las cinco primeras, las subidas fueron de 25 puntos básicos. Aceleró el ritmo en agosto, cuando el incremento fue de 50 puntos básicos.

Esa fue mayor subida acometida por el emisor británico desde 1995 y la primera en dicha proporción desde que se independizó de su Gobierno en 1997. Ahora, ha repetido el mismo movimiento.

Sin acuerdo

Al igual que los propios miembros del Banco de Inglaterra, el mercado estaba dividido entre un nuevo aumento de medio punto porcentual o de tres cuartos de punto. “Los argumentos a favor de un movimiento de 75 puntos básicos son más convincentes que los de un aumento de 50 puntos básicos”, escribían los analistas de BNP Paribas antes de la cita.

Por el contrario, los analistas encuestados por Bloomberg, apuntaban que, aunque un aumento de 75 puntos básicos era posible, “el paquete de apoyo energético de emergencia del Gobierno británico reduce la necesidad de acelerar el ritmo de aumento al garantizar un pico de inflación más bajo y una caída más rápida el próximo año".

[Liz Truss congela las facturas de la energía dos años, permite el 'fracking' y apuesta por la nuclear]

La nueva jefa del Ejecutivo británico, Liz Truss, anunció la semana pasada la congelación temporal de las facturas energéticas en el Reino Unido y avanzó el levantamiento del veto al fracking, en un plan de emergencia con el que espera suavizar el impacto en el coste de la vida.

En una intervención ante la Cámara de los Comunes, la nueva primera ministra tory dio detalles del paquete energético de rescate con el que se pondrá un tope de 2.500 libras (unos 2.874 euros) durante dos años, a partir del próximo 1 de octubre, al precio que los proveedores pueden cobrar a los ciudadanos por su consumo anual de energía.

Inflación

Según ha reconocido el propio Banco de Inglaterra, estas medidas han servido para que se reduzca la incertidumbre en torno a los precios minoristas de la energía en Reino Unido.

Con la congelación del precio de la energía, es probable que el techo de inflación sea ahora inferior al proyectado en agosto, ha afirmado también la institución. Espera ahora que en octubre esté algo por debajo del 11%.

La tasa de inflación interanual de Reino Unido se situó el pasado mes de agosto en el 9,9%, lo que supone un retroceso de dos décimas desde la cifra registrada en julio, que fue el mayor encarecimiento de precios registrado en el país desde 1982.

En el octavo mes del año, los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas en Reino Unido experimentaron un encarecimiento frente al mismo mes de 2021 del 13,1%, lo que supone una aceleración de cuatro décimas respecto al incremento de precios de julio.

Crecimiento

Reino Unido ha estado en el ojo del huracán este año, con una de las tasas de inflación más altas del mundo después del triple golpe del aumento de los costes de la energía, un mercado laboral muy ajustado y una caída de la libra esterlina”, indica Ben Laidler, analista de eToro.

Mientras tanto, señala el mismo experto, “el crecimiento se ha visto afectado por una gran reducción de los ingresos de los consumidores, la recaudación de impuestos del gobierno, una baja productividad y el Brexit”,

Según los datos de la Oficina Nacional de Estadística del país (ONS, por sus siglas en inglés), el producto interior bruto (PIB) de Reino Unido experimentó en el mes de julio una expansión del 0,2% respecto al mes anterior, cuando había observado una contracción del 0,6%.