Bruselas

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado este martes un paquete de medidas sin precedentes cuyo objetivo es relajar las garantías que normalmente exige a los bancos a cambio de sus inyecciones de liquidez. El plan facilita que las entidades utilicen los créditos concedidos, incluso los que presentan más riesgo, como aval en las operaciones de refinanciación a largo plazo. Además, el BCE volverá a admitir como garantía la deuda pública griega, que estaba vetada desde la crisis de 2015.

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Con esta iniciativa, la institución dirigida por Christine Lagarde pretende mitigar el empeoramiento en las condiciones de financiación en la eurozona que se está produciendo debido a la crisis del coronavirus. Se trata de un aumento temporal de su tolerancia al riesgo con el fin de apuntalar el crédito a la economía real, según ha informado en un comunicado.

Este nuevo paquete complementa las medidas que ya ha anunciado el BCE para hacer frente al coronavirus. En particular una bazuca de 750.000 millones de euros para comprar deuda pública, así como un refuerzo de la barra de liquidez a largo plazo y en condiciones favorables para los bancos a través de los planes LTRO y TLTRO-III.

Cuando los bancos solicitan financiación al BCE, deben presentar avales en Fráncfort para cubrir las posibles pérdidas en sus préstamos. Esta política de colateral tiene como objetivo evitar que las inyecciones de liquidez pongan en riesgo la reputación y la independencia de la autoridad monetaria. Lo que hace ahora el BCE es flexibilizar la lista de los activos admisibles que acepta como garantía para sus operaciones

Entre otras medidas, el BCE aceptará como avales todos los créditos a empresas, pymes y autónomos que cuenten con garantías públicas de los Estados miembros. También incorpora a su lista de colaterales aceptados los pequeños créditos de menos de 25.000 euros, así como los títulos de deuda griega. Finalmente, Fráncfort reducirá en un 20% de forma general el descuento que aplica en la valoración de las garantías.

Estas medidas son temporales y se prolongarán mientras dure la crisis del coronavirus. El BCE volverá a evaluarlas antes de finales de año.