Hace tiempo que Nielsen publica la predisposición de los consumidores por pagar algo más por un producto de una empresa que consideran socialmente responsable; cada año, el Trustbarometer de Edelman PR sitúa al sector tecnológico como el más fiable; y Reputation Institute ubica en las primeras plazas de su ranking a las compañías de base tecnológica. 

rnY sin embargo, ese entorno digital es el que mayor riesgo presenta, no sólo por la multiplicación e impunidad de algunas conversaciones, sino también por algunas campañas de descrédito vestidas de branded content y sufragadas por competidores o grupos de presión, o las cada vez más presentes fake news.

Ante esto hay múltiples soluciones, pero una más obvia: reforzar la reputación de la compañía como un activo sólido para la marca, y hacerlo a través de la comunicación de los valores corporativos y de su compromiso con la sostenibilidad del planeta y la sociedad. Ha de hacerlo desde la honestidad y alineado con el negocio, pero alejada de campañas de greening-marketing.

Esto tiene un objetivo mayor: el que afecta a la responsabilidad que las empresas tecnológicas tenemos con la sociedad, precisamente porque son los ciudadanos los que nos consideran dignos de confianza. Y es el de ampliar nuestro papel como agente transformador de la sociedad con el de agente concienciador y movilizador.

Estamos impulsando el uso del coche eléctrico, la creación de baterías y productos menos contaminantes, la incorporación de la inteligencia artificial y hasta hemos presentado lavadoras que ahorran en un año el agua necesaria para dar de beber a una familia. La innovación sostenible es inherente al ADN de las empresas tecnológicas, pero quizá no se está comunicando abiertamente o no hemos conseguido impactar al consumidor y concienciarle. Si esto lleva siendo una realidad de años -en el caso de LG, más de 60-, ¿qué rol puede jugar la comunicación para alcanzar este objetivo? 

En LG hemos elegido 2018 para presentar la estrategia Smart Green, que busca crear consumidores conscientes de la trascendencia de sus decisiones de compra. ¿Quién podría imaginar que al adquirir un frigorífico podemos ahorrar a la atmósfera todo el CO2 para el que se necesitarían 410 árboles? ¿Y si todos los que compramos frigoríficos en un año en España tomáramos la misma decisión? El resultado es que estaríamos evitando consumir la energía necesaria para impulsar el parque móvil eléctrico de toda Europa.

En LG hemos decidido ofrecer argumentos claros a los consumidores para que, con información completa, puedan elegir una u otra tecnología, y asumir un papel más activo en sus decisiones de compra. Estamos seguros de que una sola persona puede marcar la diferencia.

Las empresas tecnológicas son la punta de lanza de la transformación de la sociedad y también son responsables de liderar la comunicación y la concienciación sobre esta oportunidad. Queremos seguir ofreciendo a los consumidores aquello que nos distingue y también hacerles conscientes y partícipes de que la innovación tiene un impacto real y positivo en el futuro sostenible del planeta.  

María S. Vargas es corporate marketing manager, LG Electronics Iberia y miembro de Dircom Spain.

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