La crisis sanitaria ha provocado una aceleración en la incorporación de las nuevas tecnologías a la industria española. Su implantación en las organizaciones ha pasado del 26% en 2018 al 70% en 2020, según el ‘III Estudio SMART INDUSTRY’ publicado recientemente por el Observatorio de la Industria 4.0. Durante el año que estamos a punto de dejar atrás, este sector ha tomado conciencia de la necesidad de llevar a cabo esta evolución “para no parar la actividad durante la situación extraordinaria generada por la covid-19”, explica Enrique Ramírez, presidente de este organismo.

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El sector industrial cuenta desde 2018 con un Plan Estratégico de Transformación Digital, pero ha sido en los últimos meses cuando se ha producido un salto que Ramírez califica de “espectacular”. “Hay que tener en cuenta que solo un 19% de las empresas estaban preparadas para una contingencia de este calibre y, sin embargo, en pocos días o semanas el 52% han podido seguir con la actividad, y solamente un 33% adicional ha sufrido suspensiones temporales. Unos datos que demuestran la aceleración de la transformación digital vivida esta primavera”, asegura durante la entrevista con D+I.

En enero, solo el 46% contaban con ese plan estratégico y en otoño la cifra se ha elevado hasta el 70%, tal y como recoge el informe en el que han participado compañías que superan los 33.500 millones de euros de facturación en el último año y con una media de 2.120 empleados. Un número importante de organizaciones han entendido que la Industria 4.0 es una oportunidad única para aceptar el cambio que ha traído la actual situación y se encuentra revaluando sus procesos operativos para encontrar esas eficiencias clave que los optimicen y, como consecuencia, las hagan más competitivas”. La gran mayoría esperan ver los resultados de este cambio en un corto plazo.

Puntos clave para la Industria 4.0

El industrial es un ámbito de actividad muy amplio que abarca diferentes sectores económicos y esto provoca que no todos vayan al mismo ritmo en la aplicación de soluciones digitales. Los dedicados a la fabricación (manufacturing) y a la gestión de la cadena de suministro (supply chain) son lo que llevan la delantera. Ya lo están aplicando en “los procesos de planificación de la demanda, la secuenciación de la producción y el mantenimiento de toda la cadena de valor. Con el propósito de producir más eficientemente, con menos errores y al mejor coste para sobrevivir en un mundo cada día más incierto, cambiante y competitivo”, especifica Ramírez.

Aunque los datos arrojados en el estudio de este Observatorio son positivos, todavía existen reticencias para la ejecución de planes de innovación y transformación digital en el sector. La principal traba no está tanto en la disponibilidad de las soluciones, sino en la percepción que tienen de ellas los responsables de su implantación. “El desconocimiento genera incertidumbre y ansiedad en las personas, y el ritmo al que avanza la ciencia hace difícil conocer todas esas tecnologías de cerca y entender todas sus aplicaciones. A esto hay que añadir que la resistencia al cambio es algo inherente al ser humano, sacarlo de su zona de confort no es sencillo. Para superarlo los directivos tienen que hacer un gran esfuerzo en comunicación y formación que ayude a despejar la incertidumbre y los miedos que generan los cambios cuando no se explican bien”, advierte Ramírez.

Esta última es una de las lecciones aprendidas en estos meses. Todos los agentes implicados parecen haber entendido que la transformación digital ya no es una opción, sino una obligación de las compañías que quieran seguir siendo relevantes en su sector. “Es un cambio que hay que realizar de manera voluntaria, nosotros mismos debemos ser promotores antes de vernos obligados a ello, como ha ocurrido durante esta pandemia”.

Ramírez apunta a que una de las claves para afrontar esa transformación con éxito serán los datos –su conocimiento, gestión y explotación–, a los que califica como “la energía del futuro”. “Esto hará que se desarrollen de manera exponencial tecnologías de big data, analytics, inteligencia artificial y otras más que nos ayuden y permitan transformar en información útil esa ingente cantidad de datos, de dispositivos y personas cada día más conectadas”. En definitiva, una información que facilita la toma ágil de decisiones y permitirá a las empresas ganar en competitividad.