Aunque la aviación naciera hace más de 100 años (hermanos Wright, 1903), sigue siendo el medio de transporte con mayoría implicación de tecnología punta. Y, sin embargo, no ha sido una cuestión de tecnología lo que ha noqueado a todo el sector. Desde hace mes y medio, la aviación está tan paralizada como el resto del mundo y, encima, señalada como uno de los vectores clave para que se diseminase el virus con tanta rapidez por todo el planeta. 

El futuro inmediato de la actividad aérea y su industria no va a depender tanto de la tecnología como de la confianza. "Cualquier sector, y éste más que más que ninguno, se basa en la confianza de que es seguro", ratifica Óscar Sanguino, presidente del sindicato de pilotos SEPLA.

"La seguridad tiene que volver a nacer"

"La seguridad tiene que volver a nacer. El sector se tiene que reinventar ante esta situación. Esto es transitorio, las soluciones van a venir muy pronto, en un corto plazo de un año, año y medio. El coronavirus será una historia para olvidar, pero la tecnología tiene que dar garantías para que vuelvan a confiar no sólo los pasajeros, sino también los países receptores y los emisores de pasajeros y de mercancías". 

El panorama plantea tres escenarios de conflicto. Primero, como explica Sanguino a INNOVADORES, restablecer la confianza. Segundo, las medidas y cambios que tendrá que asumir el sector en sus operaciones. Y tercero, la propia supervivencia económica de las compañías y de los profesionales. Que, en el caso de España, excepto en la actividad de carga, emergencias y helicópteros, están en su mayoría sometidos a algún ERTE. "Y gracias a Dios que son ERTEs y no EREs", puntualiza el presidente de SEPLA. 

"El sueño de cualquier piloto es el de cualquier profesional: volver a trabajar. En nuestro caso volver a volar. Y tenemos que salir todos, todos: da igual que seas copiloto, comandante, auxiliar de vuelo, técnico de mantenimiento en tierra, el señor que carga las maletas, el que abre la puerta del finger para embarcar... todos. Para eso estamos luchando desde el sindicato", añade.

Cómo restablecer la confianza

Sobre el restablecimiento de la confianza, lo esencial será prevenir y garantizar que los aviones vuelen libres de virus. Que no sean una herramienta de contagio. "Los pilotos llevamos nuestra cartilla de vacunación cuando volamos, unida a nuestro pasaporte y a la licencia de vuelo, porque vamos a zonas endémicas donde hay fiebre tifoidea, malaria y otras enfermedades localizadas en ciertos países, a los que vamos y volvemos…", indica Sanguino, recordando épocas en las que los tripulantes estaban obligados a pisar una alfombrilla para matar posibles esporas en las suelas de los zapatos. 

La respuesta será desarrollar prevención sanitaria y de control, como respuesta general a los riesgos de infecciones. Incluyendo medidas añadidas a las infraestructuras de los aeropuertos, para quienes salen y quienes llegan.

Sanguino resalta que la aviación es "muy resiliente" y tiene una demostrada capacidad de sacar consecuencias cuando se produce algún tipo de catástrofe y adoptar precauciones para que no se repita, "igual que después del 11-S prohibieron llevar líquidos en las maletas y hacen escáneres que parecen radiografías para ver si llevas algún explosivo".

Mascarillas

Es probable que cuando se reanuden los vuelos sean obligatorias las mascarillas para pasajeros y tripulantes. Sanguino indica que "se están diseñando unas que cubren nariz y boca, en las que el filtro facilite poder hablar por la radio o por el micro". El SEPLA no cree, sin embargo, en rediseñar los aviones para establecer otros espacios de separación: "La industria aeronáutica está pasando por una crisis brutal. Los expertos dicen que el sector no se va a recuperar en los próximos dos o incluso tres años. Si obligamos a rediseñar aviones, si obligamos a las compañías a adoptar medidas que dimensionen sus costes operativos…"

Una preocupación que entronca directamente con la cuestión de la supervivencia. "Estamos en una economía de guerra. Las compañías van a depender mucho de su estado de tesorería, para poder sobrevolar este periodo transitorio y volver a despegar. Ahora, lo más importante para este sindicato es conseguir las medidas necesarias para que subsistan. Y qué cuando empiece el desconfinamiento existan las mismas compañías que había antes de la crisis. El ministro Ábalos dijo que iba a abrir un plan de rescate al turismo y a las compañías de transporte... Pues es el momento de que se concreten esas medidas. Todos los países están mandando ya mensajes de apoyo a sus aerolíneas, inyección de capitales para que subsistan". 

"Las aerolíneas y el transporte aéreo son una gran herramienta comercial que globaliza en todos los aspectos, económico, cultural... La globalización es un hecho en el mundo. Todos los países necesitan a sus compañías funcionando, para traer, llevar información, carga, pasaje, cultura... Todo. Dijo el ministro de que iba a abrir grupos de trabajo: en ellos tienen que estar la Administración, por supuesto, las compañías y también los trabajadores. Los pilotos debemos estar ahí porque podemos ayudar muchísimo", concluye.