Ictus, accidentes cerebrovasculares, traumatismos, lesiones medulares parciales incompletas… Tienen en común que requieren de rehabilitación. Un proceso largo y arduo en el que Fesia Technology, una startup vasca que se crea de la mano del centro tecnológico Tecnalia, se ha implicado con el desarrollo de un dispositivo propio para automatizar los sistemas de rehabilitación que actualmente existen.

El objetivo era dotar al sistema de rehabilitación de “los medios necesarios para hacer una calibración automática”, explica a INNOVADORES Hartiz Zabaleta, cofundador y CTO de Fesia Technology. Hoy en día, la configuración se hace totalmente manual, por lo que esta startup vasca ha optado por “incorporar un sensor al sistema que detecta el movimiento para configurar cuál es el más adecuado para la rehabilitación de cada paciente”. Así, el usuario no necesita ser un experto: “Lo más importante es que estamos abriendo una puerta para que el propio paciente puede administrarse” este tratamiento de rehabilitación, algo imposible con los sistemas de hoy en día”.

Este proyecto nace en el centro de investigación Tecnalia, en sus investigaciones en torno a la neurorrehabilitación de enfermedades como el ictus. Una de las líneas que se abren en este centro vasco es la búsqueda de mejorar la aplicación de la técnica de la estimulación eléctrica funcional.

En este punto de la investigación se decide crear una empresa, un spinoff, porque Tecnalia, como centro tecnológico, no puede fabricar y distribuir productos sanitarios. Así, hace seis meses se constituye Fesia Technology para ser ese vehículo de producción. Uno de los primeros pasos fue transferir tanto el equipo de investigación y desarrollo a la nueva compañía, así como la patente que tenía el centro tecnológico.

Es una 'spin-off' del centro vasco Tecnalia para producir estos dispositivos médicos

El primer producto que han desarrollado, Fesia Walk, se centra en la rehabilitación del pie y ya está terminado técnicamente. Este sensor es una almohadilla que permite controlar cada uno de los electrodos que contiene –pueden ser hasta 32– de manera independiente o en grupo para mejorar la selectividad muscular y reducir la fatiga muscular del paciente. Gracias al algoritmo desarrollado, además, aporta los datos necesarios al profesional médico para analizar la evolución del tratamiento de rehabilitación.

El segundo producto está ultimándose y se centrará en un sistema más complejo, el de la mano, por la cantidad de movimientos que tiene esta extremidad. Gracias al desarrollo inicial de Fesia Walk, incide el cofundador de esta startup, se van a poder “abarcar problemas infinitamente más complejos que hasta ahora no tenían solución, como la rehabilitación de la mano por la complejidad de su sistema: extensión de muñeca, de dedos, del dedo gordo… Con los sistemas actuales, no ha sido posible”.

Zabaleta subraya que aunque la tecnología de ambos dispositivos será la misma, lo que implica un ahorro en los costes de certificación y de prueba, porque “no hay que realizar un estimulador nuevo, solo tenemos que desarrollar un electrodo nuevo y unos algoritmos para este sistema”. Así, explica el proceso de este segundo dispositivo: “Cada una de las áreas del electrodo se corresponde con un movimiento básico –como la extensión de dedos, o la de la muñeca, o la del dedo gordo– y al combinar estos movimientos podemos conseguir un movimiento completo como abrir la mano”.

Ayuda para evitar la atrofia muscular y que el nervio se apague

Es una herramienta pensada para el fisioterapeuta para que determine los ejercicios a realizar, cómo configurar la estimulación y los movimientos. “El protagonista es el fisioterapeuta”, que con el dispositivo tiene unas ventajas en su trabajo de rehabilitación: “Con el sensor medimos la longitud de paso, la cadencia, la velocidad de la marcha… esta información llega al profesional y puede observar la evolución del paciente y suministrar un tratamiento más adecuado a la misma”.

Sin olvidar la ayuda que recibe el paciente, ya que con los sistemas actuales durante la rehabilitación el paciente tiene que estar de pie, mantener un equilibrio, para poder recibir una estimulación en la zona afectada de la pierna. En cambio, con este dispositivo se puede estimular continuamente el pie sin necesidad de estar caminando. “Es una ayuda más para evitar, además, la atrofia muscular y que el nervio se apague”.

Zabaleta señala que tras este proceso inicial de investigación y pruebas de laboratorio, cada vez descubren nuevas aplicaciones para su dispositivo. “Por ejemplo, una persona que tras una extracción de un tumor en la espina dorsal se quedo hemiparalítico solo del pie y este caso se está tratando ya con nuestro sistema”.

Lanzamiento

Antes de final de año Fesia Walk estará en el mercado. Solo es cuestión de terminar el “papeleo” y la parte más burocrática previa a estos lanzamientos. “Las auditorias esperamos poder tenerlas entre septiembre y octubre y antes de finales de año ya estará en el mercado, porque desde el punto de vista ingenieril está terminado, solo faltan ciertas certificaciones” como, por ejemplo, añadir los manuales de instrucción de inglés... Ya han aprobado todos los estudios clínicos, así como las pruebas de laboratorio, como la inflamabilidad, seguridad eléctrica, compatibilidad electromagnética, entre otras. Es un dispositivo considerado de “riesgo alto”, por lo que la normativa que debe cumplir a la hora de la fabricación, las instalaciones y la calidad de un producto sanitario de estas características es “mucho más exigente que la ISO 9001 que todos conocemos”.

Por último, hablando de futuro, Zabaleta puntualiza cuál será el tercer paso en este proceso productivo que ha iniciado Fesia Technology: desarrollar un sensor que “automatice y simplifique el dispositivo para que el paciente se lo pueda llevar a casa y se lo autoadministre”. Para llevar a cabo este paso, la startup vasca tiene tiene una subvención europea para analizar el impacto económico que tendría si finalmente se hiciera realidad esta parte del proyecto.

Fesia Technology ha abierto una campaña de crowdfunding en Capital Cell para conseguir una inversión de 800.000 euros, con los que poder fabricar y producir sus dispositivos, ampliar el equipo de la startup, concluir la protección intelectual y destinar una parte a la investigación del tercer producto, la automatización del dispositivos. Ya tiene casi 580.000 euros de estas cifra y aún quedan algo más de 50 días de campaña. Entre las previsiones de crecimiento del equipo de esta startup, en la que actualmente están tres personas, sería llegar a seis a finales de este año y a la  decena en 2019.